| Inversores buscan refugios seguros en medio de la turbulencia en los mercados Las divisas escandinavas son una alternativa pero no tienen la liquidez del dólar o el yen. El oro es el más buscado. La tierra para producción sigue siendo atractiva
“El Banco Nacional de Suiza... está preparado para comprar divisa extranjera en cantidad ilimitada”: con estas palabras, el banco central suizo le quitó a los inversores uno de sus refugios favoritos. El martes de la semana pasada, tras esta promesa de actuar para evitar el fortalecimiento del franco más allá del nivel de 1,20 contra el euro, cualquiera que hubiera invertido en la moneda suiza justo antes del anuncio perdió rápidamente 9%.
La decisión del BNS plantea un dilema para los inversores, especialmente después que los nuevos brotes de turbulencia en los mercados de acciones y bonos aumentaran la demanda de activos capaces de resistir los efectos de la crisis de la deuda soberana europea y la desaceleración del crecimiento global. Además, podría impulsar una acción similar por parte de países que aún no intervinieron agresivamente para debilitar sus monedas. “Con los suizos trabajando horas extra para socavar la condición de refugio de su divisa, los japoneses quejándose por el yen fuerte y las monedas de los países productores de commodities –que además son sensibles a la desaceleración mundial– en sus niveles más altos, nos estamos quedando sin lugar seguro donde esconder el dinero”, dijo Kit Juckes, jefe de Estrategia Cambiaria de Société Générale. La búsqueda de refugios, e incluso la necesidad de redefinir lo que es un refugio, adquirió extrema urgencia para los inversores. Estas son algunas opciones. Monedas de Escandinavia y Asia
Hasta ahora, las que más se beneficiaron por la acción del BNS fueron la corona noruega y la corona sueca, porque los inversores consideran que estas divisas escandinavas, fiscalmente estables, son alternativas sólidas al franco suizo. Ambas monedas avanzaron 1,9 y 2,4%, respectivamente, contra el euro la semana pasada. En Asia, el favorito fue el dólar de Singapur. Pero los analistas advierten que estas divisas carecen de la liquidez del dólar o el yen, además de estar demasiado correlacionadas con el ciclo económico global para ser refugios reales.
Por otra parte, es probable que la apreciación no buscada cause alarma en los respectivos bancos centrales, y podría llevar a las autoridades de Noruega, Suecia o Singapur a seguir el ejemplo del BNS. Oro
El temor a las intervenciones generalizadas le dio más brillo al oro, la única “moneda” que no puede ser devaluada por los políticos o las autoridades de los bancos centrales. “Por alto que sea el precio, no existe un banco central del oro que decida poner en funcionamiento las máquinas para emitir más oro”, señaló Hugo Capel Cure, analista de Rothschild Wealth Management.
Sin embargo, pese a su atractivo como refugio, este metal sufrió abruptos bajones tras la intervención suiza, aunque muchos apuestan a un rebote. Deuda de emergentes
Para inversores en busca de algo menos tradicional, se está ofreciendo la deuda de mercados emergentes –generalmente considerada activo de riesgo– como refugio alternativo. Los bonos soberanos y corporativos de estos países quedaron relativamente protegidos durante las últimas turbulencias en los mercados financieros del mundo desarrollado. “La calidad del crédito soberano de los mercados emergentes ha mejorado de manera significativa en los últimos años”, dijo Tolga Tuglular, de JPMorgan. Tierra para producción
Pese a ser una inversión menos líquida que las monedas, los bonos o el oro, la tierra para producción agropecuaria sigue siendo un refugio popular por dos razones. Primero, es un “activo real” que no puede ser devaluado por un banco central. Segundo, su valor está ligado al consumo de productos agrícolas, que crece en las economías emergentes. Refiriéndose a la opción entre los bonos del Tesoro a 30 años y la propiedad de tierra, Capel Cure, de Rothschild, recordó que “no van a hacer más tierra, pero van a hacer muchos más títulos del Tesoro a 30 años”.
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