¿El problema es sólo tu jefe?
En mi vida laboral he tenido la desgracia de topar con un jefe inútil. La definición que da el diccionario de la Real Academia Española del término “inútil” es “no útil”. Bueno, la verdad es que no diciendo mucho, lo dice todo.
Mi jefe que quiso ser muy listo, pero se quedó en lo otro. Me explico: yo trabajaba en una empresa pequeña, familiar (no quiero dar nombres) y había una persona dentro de la empresa que tenía un puesto mediamente alto y en el que hacía muy bien su trabajo, pero al entrar yo, decidieron internamente que también sería mi jefe. Él aceptó, ¡cómo no!: más responsabilidades, más sueldo, mejor curriculum… (hay personas que además de tener la autoestima sobrevalorada sólo ven el $). El “pequeño” problema es que no tenía la formación suficiente para esa área (ay! la importancia de la formación!), no sabía inglés (cuando todos nuestros proveedores eran de fuera de España), no sabía ni hacer un documento de word (una vez llegó a preguntarme si en word se podían poner @)… y ¿qué pasó? que yo acabé desesperada y negocié mi salida de la empresa, pero a los dos meses, a él le despidieron. No me alegré porque en el fondo, creo que no fue culpa sólo suya si no de aquellos que no vieron antes que aquella persona no era capaz de hacer ese trabajo.
Por suerte, no todos los jefes son así y otro día os contaré las buenas experiencias, que por suerte, son más que las negativas.
Lo normal es que los jefes sean personas normales con las que se pueda dialogar, pero que sepan mantener esa actitud de “jefe” que en muchas ocasiones nos hace saltar de nuestro asiento y nos gustaría gritar alguna grosería. Antes de que eches la culpa de todo a tu jefe y hagas alguna locura, te recomiendo que leas estos pequeños consejos para saber si toda la culpa es de tu jefe:
Escrito por mariarp el 18 de junio de 2012 con 0 comentarios
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