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Peligro en China, la curva de rendimientos del bono se aplana

Uno de los mejores indicadores adelantados que nos podemos encontrar frente al ciclo  de una economía  es la curva de rendimientos del bono soberano, pues en su estructura de plazos  se descuenta las expectativas de los inversores en relación a los tipos de interés.

La clave es indicador la encontramos en que si los tipos a corto plazo son iguales o superiores que los tipos de interés a largo plazo, el incentivo de la actividad bancaria de captar dinero a corto para venderlo  (mediante inversiones o la concesión de créditos), queda anulada. eliminando el incentivo propio de la actividad bancaria de jugar con la estructura de plazos, quiero suponer un punto de inflexión en el ciclo económico.

Partiendo de esta premisa, en el siguiente gráfico podemos observar que China presenta en la actualidad una de las curvas de rendimientos más aplanadas en los últimos años. En primer lugar, nos encontramos que el bono chino a un año cotiza en una TIR del 2,90%, mientras que el bono a 10 años cotiza con una TIR del 3,29%, es decir apenas existe un diferencial de 40 puntos básicos dentro de la estructura de plazos del bono.

La cosa no acaba ahí, y es que en la estructura de plazos, a partir de 15 años, vemos que la rentabilidad de los bonos está literalmente aplanada. El bono chino a 15 años cotiza con una rentabilidad del 3,78%,  a 20 años con una rentabilidad del 3,784% y a 30 años se sitúa en el 3,817%.

El crecimiento económico de China en el año 2016 fue del 6,73%, la peor cifra desde el año 1990. Si tomamos como referencia el año 2007, se evidencia un claro desaceleramiento de la economía china, muchos lo han señalado como “aterrizaje suave”.

El problema de China sería una burbuja inmobiliaria. Con la caída de Estados Unidos tras Lehman Brothers, el modelo exportador de China se vino abajo y como solución decidieron estimular la demanda interna, mediante tipos de interés reales negativos (tipos de interés descontando la inflación). En consecuencia,  se de incentivo a la demanda de bienes raíces  para proteger el ahorro chino y subió el auge del crédito destinado  a estos determinados activos.

Gracias a las políticas de estímulo, la deuda privada de China se situó en el 207% sobre PIB 2016, una cifra que supone el doble de los niveles vistos en el año 2008 (deuda privada del 125% sobre PIB). Todo ello, implica un elevado riesgo de inestabilidad para el sistema financiero de China.

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