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Si el político calla, malo. Si promete, peor

El Banco de España ha publicado que da por irrecuperables 60.613 millones de euros del rescate a la banca de los 76.410 en que valora el total de las ayudas concedidas. Cifra en 4.139 millones el dinero que se ha recuperado, lo que representa un 5,41% de las ayudas otorgadas al sector financiero. El documento pronostica, además, que podrían recuperarse otros 12.198 millones de euros por medio de, por ejemplo, la venta de Bankia y Banco Mare Nostrum (BMN). Si esto ocurre finalmente, España recobraría 16.336 millones, lo que equivaldría al 21,379% de las ayudas otorgadas a la banca. Dicho de otra forma: de acuerdo con el Banco de España, casi ocho de cada diez euros destinados a apuntalar el sistema financiero nunca volverán a las arcas públicas en el mejor de los casos.

Da qué pensar el hecho de que esta noticia haya pasado casi inadvertida, como si fuera lo más normal de este mundo. Pero es que realmente lo es, hay que entender el proceso para comprender por qué el anuncio de esta pérdida ya no es una noticia relevante.

Los ciudadanos ya vieron el rescate como un regalo a la banca, y nunca terminaron de entender cómo unas empresas que se gestionaron mal, que se endeudaron por encima (ellas sí) de sus posibilidades, disfrutaron de una segunda oportunidad a costa del erario público.

No entendieron cómo fue que directivos y consejeros de las cajas de ahorro, que habían financiado proyectos de corte más político que económico, fueran apartados de la gestión y premiados con retiros millonarios, mientras la entidad era rescatada. Al mismo tiempo, la crisis, que para todos llegó, se llevó por delante los ahorros, los empleos y las viviendas de un sin número de familias, sin que para ellas existiera ningún plan de rescate más allá del subsidio de desempleo.

Las promesas de Rajoy, diciendo que “sólo era un rescate financiero” nada de una intervención de Bruselas en la economía, que las ayudas serían devueltas por las entidades rescatadas y que no habría coste alguno para el bolsillo del contribuyente, han quedado al fin vacías de contenido.

Para empezar el rescate fue más elevado de las cifras que entonces se ofrecieron y, además, la devolución del mismo nunca fue un escenario que se barajase. La banca se había endeudado y se había embarcado en mucho más de lo que podía digerir y el proceso de rescate fue sólo una manera de repartir el coste del saneamiento entre las propias entidades y el Estado, que somos todos.

La nota informativa del Banco de España (PDF) de septiembre de 2013 cifraba en 61.366 millones de euros la ayuda oficial a la banca entre 2009 y 2013. A esto había que añadir otra serie de ayudas no contabilizadas oficialmente pero reales, llegando hasta los 246.441 millones de euros, según el FMI (PDF) en las mismas fechas, si contamos con la adquisición de los activos tóxicos o los “esquemas de protección de carteras de activos” (EPA), que suponen una protección frente a pérdidas procedentes de activos: es decir, si un banco adquiere activos de otra entidad puede estar blindado frente a posibles pérdidas generadas por dichos activos con garantía pública.

Pero hay más, según el Tribunal de Cuentas del Congreso (PDF), el volumen de dinero público inyectado a las entidades financieras rescatadas —principalmente, cajas de ahorros— asciende a un total de 122.122 millones de euros.

En los cálculos del supervisor se incluyen no sólo las inyecciones de capital, sino también las garantías contra pérdidas (esquemas de protección de activos, EPA) concedidas a varias entidades para poder colocar dichos activos. Una especie de subasta inversa: quien menos garantías pedía, se la quedaba. El importe total por este concepto es de 28.666 millones, a los que se suman otras garantías por 7.711 millones. Asimismo, el Tribunal de Cuentas incluye en su contabilidad “líneas de crédito para liquidez” por importe de otros 16.700 millones.

La diferencia entre lo inyectado y el “coste” (la pérdida) responde a lo que ya ha recuperado y lo que puede recuperar el Estado: principalmente, su participación en Bankia y BMN, valorada en 11.187 millones, y la parte de las garantías que no se utilice (de momento, el saldo vivo es de 17.211). A este importe hay que añadir que el Estado otorgó avales a las entidades de crédito, para que pudieran pedir dinero prestado en el mercado en lo más duro de la crisis, por un importe de 85.965 millones de euros. Ese dinero ha sido ya devuelto por el sector, salvo una única emisión que queda viva por importe de 1.059 millones. Asimismo, Sareb (el banco malo) tiene emitidos 43.476 millones en deuda avalada por el Estado.

De todo este importe de 122.122 millones ya se daban por perdidos al cierre de 2015 60.718 millones de euros, cifra que se aproxima a los 60.613 millones que ha anunciado el Banco de España recientemente.

Es, por tanto, muy normal que no haya habido prácticamente revuelo alguno ante el anuncio de la noticia. La sabiduría popular lo supo desde el primer momento, y lo confirmó desde que comenzaron las declaraciones de De Guindos y de Rajoy asegurando que las ayudas a la banca las pagaría ella misma. Porque estamos acostumbrados a que el silencio de los políticos sea malo, pero sus promesas siempre sean peores.

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Escrito por Manuel González el 27 de Junio de 2017 con 41 comentarios

5 años ya

Justo dentro de un mes –el 26 de Julio- hará 5 años del famoso discurso de Draghi en el que dijo que haría lo que fuera por salvar al € y que confiáramos en él. Hasta entonces él había seguido la tendencia del gobernador anterior (“la función del BCE es el control de la inflación y no financiar países”) Por qué cambió y por qué al Bundesbank (y a Merkel) le pareció bien hay que buscarlo sobre todo en los problemas de España y la influencia que éstos estaban teniendo (no olvidemos la nacionalidad de Draghi) en Italia.

La Eurozona apenas se estaba recuperando tras el último rescate dentro de la Eurozona, el de Chipre en marzo, cuando saltó el escándalo Bankia que tuvo que ser nacionalizada el 9 de mayo ante la certeza de la falsedad en sus resultados (41 millones de beneficio). Efectivamente, el 28 de mayo se conocía que en realidad Bankia había perdido 3.318 millones de € en 2011. Un dato desastroso pero no mayor al de Banesto (3.510 y por efecto de la inflación una cifra aún mayor) de 1993. Sin embargo, desde 2010 que empezó la crisis griega (y la prima de riesgo española cotizaba en torno a 60) la situación estaba abonada para que la desconfianza hacia la solvencia de un país miembro se disparara. Y de hecho, la prima de riesgo llegó a alcanzar en verano de 2012 los 638 puntos, justo 2 días antes del famoso discurso de Draghi.

La importancia que el cambio de rumbo de BCE tuvo en la economía española fue enorme. Por de pronto nos salvamos de un rescate total al que parecíamos abocados al no poder atender los intereses de nuestras colocaciones de deuda. Puede que nos hubiera pasado como a Irlanda y ahora estuviéramos mejor pero sinceramente, prefiero no haber pasado por los recortes que hubieran impuesto nuestros socios para prestarnos dinero que hubieran hecho peligrar los cimientos de nuestro estado del bienestar (pensiones y sanidad se hubieran llevado la peor parte) y si con los ajustes que ha habido el cabreo general es tan grande, no me quiero ni imaginar si en España se hubieran tomado medidas similares a las de otros rescatados.

La consecuencia directa sobre la economía no fue inmediata (de hecho, el máximo de paro se alcanza en el primer trimestre de 2013, más de 6 millones con una tasa del 27% según laEPA, ahora está en el 18,8%). Hay que decir que en los EUA pasó lo mismo, primero rebotaron los activos financieros (el Ibex en verano de 2012 cotizó por debajo de 6000 y la rentabilidad del bono a 10 años por encima del 7,5%, cuando ahora ronda el 1,5%) y meses después, la economía. Y como en todas las crisis en todas partes, el empleo creado tras una recesión es de peor calidad que el perdido. Pero es evidente que a día de hoy estamos mucho mejor que hace 5 años, se mire como se mire aunque para no entrar en datos macro (que los hay numerosos) yo lo resumiría con la mejora de la situación financiera de los hogares españoles: ingresan más (porque hay menos miembros en paro), tienen más ahorros (tanto en dinero como en activos ya que sus acciones pero sobre todo sus viviendas valen más) y deben menos.

A cambio la deuda pública se ha elevado mucho si bien para cualquiera (persona, familia o empresa) es mejor que la deuda la tengan las administraciones que uno mismo, y también para la actividad económica ya que las familias no dejan de consumir –y las empresas no dejan de invertir- por lo que debe el estado sino por lo que deben ellas (siempre y cuando esté BCE ahí para comprar la deuda pública, claro).

Quitar mérito a esta recuperación real –aunque sea insuficiente para nuestros deseos y muy lejana a la situación (como he dicho muchas veces irreal) de 2007- por motivos ideológicos es absurdo porque sería quitarnos un mérito que nos merecemos: BCE ha ayudado a todos los países y los españoles hemos sabido aprovecharlo mejor que otros. El PP ha hecho cosas positivas pero poco tiene que ver con el aumento del turismo y las exportaciones, principales pilares del rebote, y sí con lo más negativo: la corrupción, las alzas impositivas y el descuadre en las cuentas año tras año (aunque lo redujo respecto a la etapa ZP) que han provocado tal volumen de deuda pública. ¿Riesgos cercanos de que la situación actual vuelva a empeorar? Los hay pero casi todos son externos: un retroceso del comercio mundial por la ola proteccionista que perjudique a nuestras exportaciones, una bajada del turismo internacional tras varios años de récord, una crisis política en Italia, el estallido de la burbuja de Wall Street, un endurecimiento de la política monetaria… Y los consabidos cisnes negros, claro.

Sin embargo, en mi opinión hay algo positivo en la situación actual. Estoy convencido que con el modelo de crecimiento que teníamos antes de 2008, incluso si no hubiera habido crisis mundial, nuestra burbuja inmobiliaria y de crédito fácil nos hubiera llevado a una profunda recesión antes o después. La próxima crisis será cercana o lejana pero seguramente venga por contagio del exterior, no por los desequilibrios de la economía española, que existen pero no son ni tan acusados ni tan peligrosos como los de hace 10 años. Otro tema son los riesgos políticos, claro.

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Escrito por Droblo el 26 de Junio de 2017 con 46 comentarios

La semana en los mercados

De vez en cuando hay que repetir algunos consejos como que nunca hay que tener más de 100 mil € en una misma entidad. Como que si invertís en bolsa, hay que ser consciente de que se compra un activo de riesgo y eso significa que voluntariamente se asume que se puede perder dinero. Como que el que está comprado en bolsa sólo tiene un modo de limitar sus pérdidas: vendiendo… porque mientras siga comprado puede perder más, por eso es aconsejable siempre usar stop-loss para que cada uno se fije un límite máximo de lo que está dispuesto a perder si se equivoca. Porque el riesgo existe, porque los mercados no son perfectos y además reflejan no sólo los datos (que además nunca podemos saber si son verídicos), también las expectativas. Y si esto no pasara no existirían los cambios porque entonces tendrían un precio fijo durante 3 meses que no se movería hasta la publicación de los resultados trimestrales.

Invertir en un activo motivado por información errónea es una putada y es comprensible que a todo aquel que le pase, proteste e intente ser compensado pero ha pasado, pasa y pasará. Y en la mayoría de los casos (desde Pescanova a Gowex pasando por los bonos griegos, los pagarés de Rumasa o el más reciente de Popular) la pérdida ronda el 100% de la inversión. Pero repito,la inversión en un activo de riesgo es voluntaria y uno de los factores que hay que tener en cuenta, puesto que la economía y los mercados son cíclicos, es en qué momento estamos. Para ello podemos fijarnos en los EUA, la mayor economía del mundo y el país con los mercados bursátiles más influyentes del planeta. Ahora mismo, este gráfico tiene algunas semanas, la economía lleva casi 100 meses de expansión que es la tercera más larga de su historia

Bolsas en máximos, tasa de paro en mínimos, complacencia extrema… No parece buen momento para pensar en que esta situación se vaya a prolongar mucho más tiempo sin algún tipo de retroceso. Y si la economía se contrae, difícilmente Wall Street seguirá subiendo. Según un estudio de ciclos realizado por Michael A. Alexander, resulta que las posibilidades de recesión tras 8 años de expansión –oficialmente se cumplen este mes- es del 35%, tras 9 años es del 55% y tras 10 años es del ¡73%! Nadie conoce el futuro pero es evidente que esta fase de subidas bursátiles y crecimientos económicos en la mayor potencia del planeta están cerca de acabarse. Como individuos poco podemos hacer contra eso pero como inversores sí, debemos extremar la prudencia. No podemos arriesgarnos a invertir pensando en el largo plazo si estamos en el equivalente a 2006 o 2007.

El corto plazo es imprevisible, la semana pasada había nubes negras en los mercados y el lunes y martes volvió con fuerza el tono positivo destacando los nuevos máximos históricos del Dax alemán y el S&P500 y sin embargo hacia mitad de semana volvieron las dudas aunque el tono sigue siendo positivo, excepto en el Ibes que sigue tocado, comportándose peor que el resto. El crudo ha seguido cayendo y ya está el Brent rondando los 45$ $ y el €/$, tras marcar un máximo cercano a 1,13 la semana anterior, se mueve cerca de los 1,115.

Por último, aclaraciones de las cifras publicadas en el informe (por cierto, con cero autocrítica) de BdE sobre el coste del rescate financiero 2008-2014 porque los medios generalistas han provocado algo de confusión. Primero, el capital se usó para que no quebraran las antiguas cajas una vez que fueron nacionalizadas, no es un regalo porque ese dinero no lo recibió nadie, se usó, acertada o equivocadamente, en algo que era propiedad del estado, segundo, es lógico criticar al PP pero esta situación vino heredada cuando llegó al gobierno central por lo que la culpa es del PPPSOE y de algún partido más que en su correspondiente autonomía no fiscalizaba bien el desempeño de las cajas, y tercero, respecto a las cifras, a día de hoy las pérdidas son de algo más de 72 mil millones y cuando se privatice Bankia se espera que sean de 60 mil millones. Pero eso es mucho suponer porque no es lo mismo lo que Bankia vale en bolsa que encontrar un comprador que se la quede; además, está pendiente el coste de la Sareb que en un 49% es pública y está avalada al 100% por el estado. Eso sí, los que dicen que se han perdido 60 mil millones de dinero público exageran ya que 21 mil de esos 60 mil millones los ha puesto el FGD que se nutre de contribuciones de otros bancos (páginas 245 y 246 del citado informe). Es decir, no es dinero público. Por lo tanto quedémonos con que la cifra final, y aún se tardarán años en cerrar el proceso de reestructuración de las antiguas cajas de ahorro, a costa del contribuyente español serán como tope unos 50 mil millones. Un exceso y un ejemplo de mala gestión pero apenas explica un 8% del volumen total de crecimiento de la deuda pública durante estos años, queda por explicar el otro 92%. Y es que criticar los recortes sólo es una parte de la ecuación, también hay que hacerlo con los que aprueban gastos sin financiación detrás o los que –y de esto saben mucho algunos ayuntamientos- planean desembolsos futuros fiándose de los ingresos puntuales –y temporales- derivados de una burbuja inmobiliaria. Parece mentira que aún haya gestores políticos que no sepan que las crisis son cíclicas.

Links.

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Escrito por Droblo el 23 de Junio de 2017 con 44 comentarios

¿Eres un inversor emocional?

La teoría financiera tradicional sugiere que nosotros, como inversores, somos racionales y por ello, buscamos maximizar nuestra riqueza a través de un proceso de inversión y toma de decisiones puramente objetiva, evadiéndonos de toda emocionalidad

Esto tiene sentido total a partir de un punto de vista lógico ¿Alguien invierte con el propósito de  perder dinero? Sin embargo, aquí es donde empezamos a tener algunos problemas. El miedo y la codicia son emociones primarias que todos tenemos. A esto además deberíamos añadir algunos pasajes de histeria colectiva (instinto de rebaño).

Si invirtiésemos nuestro dinero desde una isla desierta, en la que somos ajenos al mundo exterior y todo el ruido acerca de lo que podía salir mal, las emociones no serían un problema para la inversión. Tendríamos nuestras inversiones en un horizonte temporal -normalmente hasta la jubilación- y probablemente esperaríamos hasta que llegamos a nuestros objetivos.

El problema es que no vivimos en un vacío. Las personas se ponen nerviosas con los mercados debido a lo que han escuchado en la televisión, la radio, un artículo o incluso de uno de sus compañeros de trabajo en la máquina de café. Esto afecta a nuestras emociones… Demasiado

En el siguiente gráfico se muestra la montaña rusa emocional de un inversor según la evolución del mercado. Estoy seguro de que todos nosotros podemos identificarnos en las estas diferentes etapas, y en su conjunto, cuentan una historia mucho más útil según la fase de mercado.

Nuestras emociones afectan al rendimiento de la inversión, nos guste o no, y pueden llevarnos a tomar decisiones irracionales, basadas más en la forma en que nos sentimos que en los propios hechos reales. Simplemente parte de la base de cómo estamos conectados y nos pueden afectar en una amplia variedad de aspectos de nuestra vida.

La educación y la información son las claves de todo esto. Cuanto más se sabe acerca de los fundamentos y cómo está estructurado su situación financiera en particular, mejor preparado estamos para tomar decisiones acertadas con base en información sólida. No hay ninguna garantía en el momento de invertir, pero si nos armamos con estos principios y somos capaces de evadirnos de nuestro estado emocional, estaremos más acertados en el largo plazo.

Marc Fortuño

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Escrito por Carlos Lopez el 22 de Junio de 2017 con 34 comentarios

El remake de Wall Street se parecería más a Robocop que a Gordon Gekko

El año 1987 nos dio buenas pelis, La princesa prometida, Arma Letal, Depredador, La chaqueta metálica, Wall Street y Robocop entre otras.

Veamos un poco que nos cuenta la wikipedia sobre Robocop:

RoboCop trata temas más amplios como la manipulación mediática, la resurrección, la gentrificación, la corrupción política, la privatización, el capitalismo, la masculinidad y la naturaleza humana.

La peli hablaba de un futuro próximo en el que Detroit está al borde del colapso debido a la ruina financiera de la zona municipal y a la delincuencia sin control.  La gran corporación OCP (Omni Consumer Products) firma un contrato con el ayuntamiento de la ciudad y a la vez llegan a un convenio para dirigir la fuerza policial metropolitana. Uno de los programas es el ED-209 estructurado con un diseño de robótica básica muy avanzado, encabezado por un corrupto Vicepresidente de nombre Dick Jones

Como veis, unos temas de lo más actuales.

De todas maneras, de Robocop hicieron hace poco un remake bastante malo, así que hoy toca imaginarnos como sería Wall Street si la tuviesen que rodar de nuevo.

De esto trataba la pelicula:

Durante el día trabaja en Jackson Steinem, y en sus ratos libres intenta conocer a uno de los grandes magnates de las inversiones a quien admira: Gordon Gekko (Michael Douglas). En la celebración de su cumpleaños le regala una caja de habanos cubanos y le revela información clasificada que hará subir las acciones de la compañía aérea donde trabaja su padre. Gekko decide contratarle como agente, por su persistencia y para aprovecharse de sus contactos, y así conseguir información clasificada de otros inversionistas.

El Gordon Gekko de la actualidad es Larry Fink, el fundador de Blackrock, de esta empresa de inversión hablamos por aquí hace un par de años cuando nos preguntamos  ¿Quién debería representar a la Tierra en caso de que llegasen los extraterrestres? ya que gestiona unos activos de 5.4 billones de dólares (ojo, billones europeos), esto son cinco veces el PIB de España.

Para BlackRock, la empresa con los mejores cerebros financieros del mundo, la era de los brokers bien vestidos trabajando frente a muchos monitores. Terminó.

Esto…

Se ha sustituido por esto

BlackRock anunció recientemente una reorganización de su negocio de inversión en el que los modelos informáticos irán sustituyendo a parte de su fuerza laboral. La razón es que cada día es más difícil para un humano batir al mercado.

Los clientes de sus fondos tienen ya la opción de invertir en productos gestionados por sistemas informáticos que prometen un mayor rendimiento a un menor coste.

Blackrock no está siendo la primera en hacer esto pero si es la más importante y a la que muchos siguen su estrategia. Estos productos pueden ser desde muy sofisticados hasta simples réplicas de índices y en un momento en el que los rendimientos son tan bajos la diferencia la pueden marcar las comisiones y está claro que un programa informático cobra bastante menos que un gestor de renombre.

En un mundo en el que la Inteligencia artificial ya es capaz de ganarnos al Ajedrez y al Go, que éstas dominen los mercados financieros crean un panorama bastante incierto que echa definitivamente del juego a los pequeños inversores, a no ser que te creas capaz de ganar al ajedrez a Deep Blue.

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Escrito por Carlos Lopez el 21 de Junio de 2017 con 33 comentarios

El incierto futuro de la Unión Europea

A principios de marzo, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, presentaba su Libro Blanco acerca del futuro de la Unión Europea. Un documento que, en unas cuantas páginas, esbozaba el panorama de Europa, tras la salida del Reino Unido, y dibujaba las cinco posibles alternativas de futuro que se abren para la Unión.

Es evidente que desde el seno de las instituciones europeas se palpa el creciente desencanto de muchos sectores de la población, que se materializa en el creciente ascenso de partidos políticos con un claro componente nacionalista, en detrimento de la idea de una Europa unida. Por primera vez, en países tradicionalmente europeístas, se ha visto cómo partidos políticos que desean un control y una marcha atrás en la idea de construir Europa, han ganado peso en el escenario político. Por primera vez se ha asistido a algo inédito, tras décadas construyendo un espacio europeo en el que todos querían entrar, uno de los países de dentro ha votado salir, lo que indica el estancamiento en el que la UE se encuentra.

El análisis de posible futuro abarca hasta el año 2025 y contempla cinco posibles alternativas de futuro de la Unión. En ellas muestras las ventajas de lo que sería una Europa más integrada, pero también lo que significaría un retraso en la integración, una contracción de la misma y hasta una renuncia a lo alcanzado hasta ahora. Tales son los cinco escenarios de futuro:

  1. Seguir como hasta ahora. Referido como el “modelo de Bratislava”, en referencia al encuentro en septiembre del año pasado en dicha ciudad, en la que fue la primera reunión de jefes de Estado y de Gobierno de la UE sin Gran Bretaña. Este modelo defiende continuar la tónica que nos ha traído hasta aquí, con sus ventajas y desventajas. Confiando en que, una vez superada la crisis y vuelto a la senda del crecimiento, las aguas regresen a su cauce y terminen las disputas entre los distintos países. El problema es que, a día de hoy, el sentimiento generalizado es que Europa, con su inmovilidad y su excesiva burocracia, ya no es una solución de futuro, sino un problema para mejorar el mismo. Es una solución de no hacer nada y confiar en que todo se arreglará por sí mismo: sin duda muy del gusto de nuestro Presidente del Gobierno.
  2. Limitarse a una Europa con mercado único. Es decir, volver a la Comunidad Económica Europea, poco más o menos, con libre circulación de bienes y capitales, pero no de personas. Esta posibilidad, no desdeñada por muchos, supondría una marcha atrás en parte de los avances ya hechos en las últimas seis décadas. Supondría centrarse en la economía y olvidarse de una política común en defensa, refugiados, inmigración o seguridad. Esto significaría la retirada de una buena parte de la legislación europea vigente y, aunque no hay ningún estado miembro que la defienda, el mero hecho de su inclusión en este documento ya supone la apertura de la posibilidad como algo tangible.
  3. La Europa de las dos velocidades. Una idea de la que se lleva décadas hablando, políticamente viable pero complicada en la práctica. Esta posibilidad supone que el avance de los 27 países en la idea de la Unión se daría en bloques, dependiendo del grado de alcance en las metas predeterminadas. Esto daría lugar a coaliciones y alianzas entre países para avanzar o permanecer en determinados aspectos, como podría ser seguridad, medio ambiente, etc. Europa se dividiría entre los países que desean ir más rápido y los que desean alargar la espera hasta encontrar más apoyos o más sensibilidad en su población o en los países vecinos o, simplemente, tiempos mejores. Esta es, posiblemente, la solución que con más apoyos cuenta, ya que permitiría a los países entrar o no en según qué medidas, algo que realmente ya se está haciendo, por ejemplo, con la unión monetaria: hay países que no han adoptado el euro a pesar de pertenecer a la UE.
  4. Menos integración, pero mejor. Es, sin duda, el escenario más complicado, porque supone consensuar las áreas con voluntad para avanzar, desarrollarlas al máximo y lo más deprisa posible, convertir Europa en un Estado federal en base a esas áreas comunes y devolver todo lo demás a los Estados. Parcelas como la salud pública, políticas sociales o de empleo, en las que se percibe un limitado valor añadido, estancamiento o imposibilidad de avanzar se devolverían a los Estados, avanzándose en el resto hasta conseguir una política realmente común. Quizás muy poco, pero tangible y real. El problema es que confirmaría el fracaso político de la Unión, que no habría logrado cumplir su objetivo fundacional de unión política, militar, o geográfica.
  5. La opción de “hacer más cosas juntos”. Es el extremo opuesto de centrarse en el mercado único y supone abandonar las excusas y avanzar buscando una respuesta europea a todo, olvidándose de nacionalismos, competencias o soberanías. El problema es la falta de fe en este modelo, el auge de los nacionalismos antieuropeistas, hasta el extremo del “Brexit” da una idea de hasta qué punto hoy se ve más a la Unión Europea como parte del problema que como la solución al mismo.

Lo que está claro es que Bruselas está cansada de las críticas a la UE por parte de los Estados miembros sin que les acompañen propuestas para solucionar los problemas. La creación de este Libro Blanco debe servir de base y de toque de atención a los Jefes de Estado y de Gobierno, con el fin de que se posicionen por fin en uno de los cinco escenarios, con lo que se iniciaría el debate acerca de lo que Europa debe ser.

El debate europeo es, sin duda, imprescindible, porque Europa es más una restricción que una oportunidad. El abismo entre países y entre las instituciones, la élite política y la burocracia comunitaria con la ciudadanía es tan profunda que se acerca el momento de reinventar la Unión o abandonar la idea de la misma.

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Escrito por Manuel González el 20 de Junio de 2017 con 40 comentarios

La falsa amenaza neoliberal


Aunque soy un defensor del modelo europeo del “estado del bienestar” no me da miedo que una “ola neoliberal” acabe con él por dos motivos: una porque el porcentaje de votantes que voluntariamente vayan a aceptar un recorte tal de derechos es mínimo por lo que no hay ningún partido político realmente liberal que tenga la más mínima opción de gobernar, y dos: a los liberales les pasa como a los anarquistas, una vez llegan al poder no van a aplicar literalmente una ideología que les quitaría ese mismo poder que tanto les ha costado obtener. Del neoliberalismo (ideología curiosa, nadie dice practicarla pero para algunos está presente en todas partes) se empezó a hablar con Reagan, un presidente que disparó el gasto y la deuda pública. Sí, bajó impuestos pero también lo hizo Kennedy… Volvió a la palestra con la crisis pero resulta que la respuesta global a la Gran Recesión fue: manipulación monetaria, dinero público destinado a salvar empresas y bancos en quiebra y mayores déficits presupuestarios; es decir, lo contrario de lo que haría el liberalismo.

Es cierto que en 2010 Europa decidió reducir los déficits porque la deuda pública se estaba disparando pero ¿intentar no gastar más de lo que se ingresa es neoliberal? Porque millones de familias lo hacemos cada mes y desde luego no es por ideología sino por sentido común. La gente que dice que el gobierno de Rajoy es liberal porque ha recortado algunos gastos también podría decir que es socialista por subir impuestos, o por mantener los 426€ o por mandar una propuesta a Europa pidiendo un subsidio de paro europeo y eurobonos… Es lo que tiene simplificar demasiado. No podemos acusar a municipios de ser liberales por externalizar el servicio de basuras sin acusarles de ser anti-liberales por disparar su deuda. De hecho, hemos visto cómo medidas similares las han tomado gobiernos de muy diferente signo, desde salvar bancos con dinero público a amnistías fiscales a la desesperada (aplicadas por partidos tan dispares como el PP y Syriza) a políticas de austeridad (como las que está aplicando ahora en Portugal una coalición de izquierdas).

En Japón manda un partido de derechas que hace una política monetaria ultra-intervencionista, en los EUA otro que tiene un gran programa de inversiones con dinero público que deja corto el Plan Juncker europeo. De hecho, en nuestro continente manda un banco central que manipula la oferta monetaria, los burócratas de la UE y Merkel, una política que lleva años gobernando en coalición con la socialdemocracia y que manda en uno de los países con mayor estado del bienestar del mundo (y sí, allí hay minijobs y no por ella –recomiendo este artículo para conocer más- pero también excelentes prestaciones familiares con dinero público). En el mundo tampoco pero sobre todo en Europa el liberalismo ni está ni se le espera. Ni en España, lo que ocurre es que hay quien dice que es liberalismo acabar con vestigios del franquismo (aún muy numerosos) como se hizo en su día permitiendo que hubiera televisiones privadas, que se liberalizara el tráfico aéreo (lo que popularizó los viajes en avión hasta entonces restringidos a ricos y ejecutivos y que tanto ha ayudado a nuestro actual boom turístico) o que se acabara el monopolio de Telefónica…A eso no le llamaría yo liberalismo –algunas las ejecutó un gobierno socialista-  sino acabar con un estatismo trasnochado para beneficio del consumidor.

Entiendo que una máxima básica del márketing político es inventarse un enemigo lo más abstracto posible. En Podemos empezaron con el mantra de “luchar contra la casta”, todos los políticos que no eran ellos –incluida IU- eran casta… hasta que ellos empezaron a coger poder y pasaron a ser casta también. Entonces cambiaron el enemigo a lo neoliberal. Franco fue más constante, se tiró treinta y tantos años hablando de una “conspiración judeo-masónica” de la que nunca se tuvieron pruebas tampoco. Que algunos dirigentes políticos sean como los pitufos -que sólo tenían un verbo- y llamen neoliberal a todo (¿El fascismo? Hijo del liberalismo, ¿La economía colaborativa? Neoliberalismo salvaje etc.) es una estrategia de comunicación simplista pero a todas luces efectiva. Incluso ha calado en algunos participantes de nuestro foro.

Es evidente que hay diferencias entre derechas e izquierdas, hay distintas prioridades tanto políticas como económicas pero llamar neoliberal a todo lo que no sea lo que algunos defienden (o lo que dictan los líderes a los que apoyan) es negar toda la gama ideológica llena de grises que hay entre el blanco y el negro, ignorar lo que es el liberalismo y darle una importancia a esa ideología que en la realidad no tiene porque es muy minoritaria. El único país que se puede llamar liberal es Singapur, que es una ciudad grande que vive del comercio y que tiene una deuda pública respecto al PIB similar a la española por lo que tampoco es que sea un gran ejemplo. A mi juicio hay decisiones buenas, malas, buenas que se ejecutan mal e incluso buenas que a pesar de serlo no funcionan pero tratar de ideologizar cualquier decisión es una simpleza. Por otra parte, las decisiones que se están tomando en Europa que son tachadas como liberales (como el copago sanitario o el aumento de la edad de jubilación) se toman no para acabar con el estado del bienestar –que es lo que querría un supuesto “neoliberal”- sino precisamente para lo contrario: para que pueda sobrevivir financieramente a pesar de nuestra decadencia geopolítica y económica y nuestro grave problema demográfico. Esas sí son amenazas reales.

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Escrito por Droblo el 19 de Junio de 2017 con 40 comentarios

La semana en los mercados

Estos días ha habido una avalancha de opiniones sobre la desastrosa situación en la que ha acabado el Banco Popular en la que se ha demostrado que ningún test de stress puede prever lo rápido que se puede perder la confianza en una entidad financiera. Y he leído de todo y de todos los colores, incluyendo los que lo han politizado, como no podía ser de otra manera. Incluso algunos que en su día protestaron por usar dinero público para las cajas ahora defendían que hiciéramos como Italia con Monte dei Paschi y pusiéramos fondos del erario para salvar a un banco privado… Y en general he visto pocos datos. Yo me he puesto a indagar para intentar conocer el coste social –el económico ya se conoce, los 1500 millones que capitalizaba el banco en su último día en bolsa- de la decisión de la UE de dejar sin retribución a los accionistas del Popular. Lo primero que he querido saber es cuantos accionistas había y sólo puedo tener un dato aproximado: los que había a 31 de diciembre de 2016 (303.251) pero con un desglose que me ha gustado:

Esto significa que casi el 89% de los accionistas poseían menos de 10 mil títulos y que 217 accionistas controlaban el 57,39% del capital del banco. Esto relativiza un poco el impacto –en número de personas afectadas- de las pérdidas, especialmente porque estos datos son de cuando la acción cotizaba a 0,92€. El último día que cotizó lo hacía a 0,32€. Suponiendo que el porcentaje fuera similar al de finales de 2016, eso se traduce en que el 89% de los accionistas perdieron un máximo de 3200€ (10 mil títulos por 0.32) pero la inmensa mayoría de ellos en realidad perdió muchísimo menos, de hecho como casi la mitad tenía menos de mil acciones, apenas perdieron 320€.

Esto es importante porque cuando Popular comunica que se ha quedado sin liquidez por la fuga de depósitos tras años de problemas, la única alternativa que le queda a la UE es o la liquidación o encontrar a alguien que se quede con el banco aunque sea gratis. La liquidación se supone que hubiera tenido un mayor coste social y económico: social porque se hubieran perdido de golpe 10 mil puestos de trabajo y todos los accionistas, bonistas y depositantes de más de 100 mil € lo hubieran perdido todo a la espera de recuperar algo en años tras la venta de todos los activos. Además una decisión tan radical e infrecuente hubiera disparado el riesgo de una corrida bancaria y el miedo, incluso si se hubiera provisto al FGD de los 35 mil millones necesarios para abonar cuanto antes los depósitos de menos de 100 mil €. Así pues, el problema real para la inmensa mayoría de los accionistas del Popular no fue que sus acciones pasaran de valer 0,32 a nada, fue por qué bajaron de 0,92 a 0,32 (una pérdida de casi el triple) en unos pocos meses (y mucho más si vamos hacia atrás). Y una cosa está clara: el mercado dio muchas oportunidades para que los inversionistas (y los gestores, que algunos han quedado retratados) vendieran y aunque sea una desgracia lo que les ha pasado, fue su decisión comprar y luego no vender a pesar de la clara tendencia bajista. Otro caso fue el de los que compraron deuda subordinada y CoCos ¡que tras todo el lío de las preferentes vuelva a darse el caso de personas que compran algo ilíquido que apenas entienden! y de nuevo, lo más probable es que lo hicieron porque los comerciales del Popular les animaron a ello. Tristísimo, y les animo a que reclamen y les deseo toda la suerte del mundo.

Es evidente que hubo fallos de supervisión de BCE, de la CNMV etc. y sobre todo mala gestión en el banco (mayormente en la etapa de Ron) pero también que durante muchos meses se intentó hacer algo: se vendieron participaciones, se intentó –sin éxito- colocar la cartera de activos más tóxicos, se buscaron inversores –tampoco- y finalmente se buscó un comprador, se puso un cartel de “Se vende” con luces de neón. Hasta De Guindos salió metiendo a Bankia en una imaginaria puja cuando era evidente que la UE no iba a dejar que utilizara un banco rescatado para eso. Y no apareció nadie. Por supuesto que Santander se ha metido en este lío porque cree que hace un buen negocio pero es un poco precipitado decir que Santander se ha llevado un chollo ya que nadie lo sabe aún (aunque para la estabilidad financiera de España cuanto mejor le vaya al mayor banco del país, mejor para todos si bien S&P ya le ha rebajado la perspectiva de su ráting crediticio por el nuevo riesgo que asume) pero si tan chollo era, ¿por qué nadie estuvo interesado en adquirir Banco Popular, por qué ningún banco, nacional o extranjero, se ha quejado de que no se lo ofrecieran a él? Seguramente porque no es tan chollo, el negocio bancario nacional es un desastre y siguen sobrando sucursales y empleados. De hecho, Luis de Guindos reveló que a la hora de la verdad, horas antes de la decisión, tan sólo dos llegaron a firmar el acuerdo en firme (se supone el otro es BBVA pero pidió más quitas) y eso que era gratis. En cualquier caso, ignoro si la solución dada al Popular es buena pero desde luego me parece mucho mejor que la que se dio al Banco de Valencia, entidad mucho más pequeña: gastar 6 mil millones de todos los españoles en reflotarla para luego cedérsela por 1€ a la Caixa, ¡Y encima le ofrecieron un Esquema de Protección de Activos! que, menos mal, no se le ha ofrecido esta vez a Santander.

 

La prohibición de cortos en Liberbank, entidad con muy pocas apuestas bajistas, provocó un rebote especulativo en el valor pero creo que se hizo para intentar frenar el contagio dentro del sector, una forma de decir: “Si algún valor financiero baja mucho, tomaré esta decisión y te dejaré pillado si estás apostando a la baja”. Por desgracia, también es un síntoma de debilidad, de que hay nervios, y eso lo ha notado el Ibex estos días, y en concreto su sectorial bancario, más flojo que sus vecinos internacionales. Aunque en bolsa el protagonista de los nervios esta semana ha sido el Nasdaq. El viernes pasado sufrió una vuelta bajista, liderada por sus valores más grandes, tras marcar máximos históricos que podría interpretarse como un techo de mercado. Pero es pronto para sacar conclusiones. Otros factores son la bajada del crudo y la nueva subida de tipos de la FED, aunque esperada el que ya se empiece a hablar de reducir balance podría tener más peso negativo en los mercados de lo que parece. Por otra parte, antes o después, a no ser que vuelva la recesión a la Eurozona –que todo puede ocurrir- BCE seguirá los pasos norteamericanos por lo que cada vez le queda menos tiempo al Euribor en estos niveles. En mi opinión no volverá al positivo hasta 2018 pero los actuales dígitos tienen pinta de ser un suelo.

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Escrito por Droblo el 16 de Junio de 2017 con 27 comentarios



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