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En el aniversario de la Revolución Rusa

Uno de los acontecimientos que marcan el inicio del siglo XX en la historia mundial es la Primera Guerra Mundial e, inserta en ella, pero con una entidad propia debido a su alcance posterior, la Revolución Rusa.

España ya había inaugurado el siglo XX con mucha sangre y poca fe en el futuro, tras la pérdida de sus últimas posesiones coloniales y, aunque no participaríamos en ninguno de los eventos guerreros futuros, la historia nos reservaría nuestra propia ración de más pérdidas que ganancias. De hecho, nuestro país fue el primer campo de batalla de la Segunda Guerra Mundial, pero, sin duda, fue también el primer experimento de exportación del modelo soviético en la Europa occidental.

Lo que sí tienen difícil los adeptos y admiradores del evento comunista es encontrar una única fecha única de celebración de tal acontecimiento. Si hasta ahora los “podemitas” han celebrado con gran algazara el centenario del comienzo del periodo revolucionario, en febrero de este año, lo cierto es que la verdadera revolución se produjo en octubre. En esa fecha se produjo el ascenso de Lenin al poder, al tomar los soviets el poder del Estado, eliminando a la Duma mucho más moderada y dando rienda suelta a un espíritu de venganza contra el poder y las clases sociales que habían controlado Rusia desde hacía siglos. Se puede asegurar que esta etapa, a pesar de la opinión de los de Podemos, sí fue sangrienta, larga y, además sentó las bases de uno de los regímenes más sanguinarios que ha conocido la historia.

La situación de la Rusia prerrevolucionaria era la de un polvorín, propia de cualquier nación que comenzase la Revolución Industrial, pero agravada tanto por el tamaño del país, como de la miseria del mismo. Una enorme masa de campesinos inculta y pobre, una incipiente clase obrera, no muy abundante pero muy concentrada en las principales ciudades y una poderosísima nobleza, a la que las circunstancias unieron a una naciente y enriquecida burguesía. Pero la entrada en la Primera Guerra Mundial, con los reveses militares que se produjeron a causa de la falta de medios, unido a que la movilización de más de 15 millones de soldados dejó sin efectivos granjas y fábricas, y que provocó una enorme carestía, encendieron la mecha revolucionaria en un momento clave de la historia de ese país.

Se desencadenaron cuantiosas revueltas y huelgas reivindicando mejores condiciones y mayores salarios. Aunque algunas fábricas accedieron a las peticiones para elevar los salarios, la inflación de guerra anuló su efecto. Las protestas se extendieron y el Zar sólo supo acallarlas con violencia; en respuesta, los trabajadores de la industria fueron a la huelga y paralizaron de hecho el ferrocarril y el resto de redes de transporte. Las pocas mercancías que estaban disponibles no podían llevarse a su lugar de destino. Los precios se dispararon a medida que los bienes esenciales eran cada vez más escasos. En 1917, el hambre amenazaba a muchas de las grandes ciudades. El fracaso de Nicolás en resolver los problemas económicos de su país y la promesa del comunismo por aplacarlos compusieron el núcleo de esta revolución.

¿Y dónde estaba Lenin mientras esto ocurría? Realmente, Lenin llevaba, salvo un breve periodo en 1.905, 17 años exiliado. Aunque su activismo desde el exilio había sido tal, que Alemania, en guerra con Rusia, colaboró activamente en repatriarle con el fin de provocar algún quebradero a su enemigo. Y es que, lejos del ideal romántico, principalmente occidental, que retrata a Lenin como el humanista liberal, tolerante y progresista, como el héroe revolucionario que peleó cuerpo a cuerpo para liberar al pueblo ruso de la opresión zarista y cuyo recuerdo redime al marxismo del horror estalinista, la verdad es que Stalin fue, en la mayor parte de los casos, el sucesor de Lenin.

Fue él el creador de los Gulags, o campos de concentración, de la Cheka, el iniciador de las tomas masivas de rehenes y de los asesinatos en masa. De modo que a Stalin sólo le quedó perfeccionar el sistema y llevarse la fama.

En cuanto a la gestión económica, fue más un político y un estratega que un gestor. Ya desde 1.860, gracias al reformismo de dirigentes como Sergei Witte y Piotr Stolypin, que abrieron la economía al exterior y potenciaron el crédito, el mercado agrario se hallaba en plena transformación y el crecimiento industrial multiplicó por diez su volumen hasta las fechas prerevolucionarias.

Lenin, defendiendo las tesis de su ideólogo economista Gueorgui Plejánov, rechazó cualquier crítica económica contra Marx, aunque conocía la debilidad teórica del principio valor-trabajo, piedra angular de todo el modelo marxiano.

El por qué es simplemente estratégico: este modelo valor-trabajo se adaptaba perfectamente a las necesidades de la revolución. Lo prioritario era adoctrinar a las masas para conseguir la destrucción del estado capitalista. Con ese fin se instauró un sistema de intervenciones y controles cuya única finalidad era la destrucción de la economía para crear lo que posteriormente se conoció como “comunismo de guerra”. En realidad, toda una estrategia pensada para combatir y erradicar cualquier tipo de propiedad privada, haciendo así realidad el famoso “Todo el poder para los sóviets”, y que incluiría la colectivización agraria, la concentración financiera en un banco nacional soviético y el control sobre la producción y distribución.

El aspecto más dramático de la estrategia económica leninista fue su intento de controlar la distribución a través de un monopolio estatal de compra de productos de consumo y alimentos. Las requisas masivas y las compras forzadas a precios ruinosos provocaron la oposición del campesinado y una auténtica guerra contra el campo (desde el verano de 1918 a la primavera de 1921), que dio lugar a una ola de terror sin precedentes.

Finalmente, ante la hambruna en las ciudades y el peligro inminente de colapso de la revolución, Lenin desistió de su empeño sin lograr la colectivización de toda la economía, tarea que llevó a cabo Stalin una década más tarde. Su fracaso forzó un periodo menos represivo, la Nueva Economía Política (NEP), durante la cual se volvió a una cierta permisividad con la propiedad (aunque todo bajo control bolchevique) que dio lugar a un aumento de la superficie cultivada, la producción agraria y los índices industriales. La hambruna se alivió, aunque solo fuera temporalmente, pero para entonces, Lenin ya había entrado en la Historia como el gran pensador económico de inclinación humanista que aún hoy algunos nos quieren poner de ejemplo.

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Escrito por Manuel González el 17 de Agosto de 2017 con 24 comentarios

El futuro resumido en 10 vídeos del presente

La semana pasada publicamos por aquí un informe sobre las previsiones de los expertos respecto a cuándo harán los robots tu trabajo.

Los investigadores creen que hay un 50% de posibilidades de que la inteligencia artificial superarán todas las tareas humanas en 45 años y automatizarán todos los trabajos en 120

Hoy os traigo unos vídeos sobre cómo algunos robots hacen mejor que nosotros trabajos realmente difíciles.

Con aparatos como este ¿quién necesita un copiloto en el avión? Realmente… ¿Quién necesita un piloto?

Demostración del modo de conducción autónoma total de un Tesla Model S, desde el arranque hasta el aparcamiento. Todo sin manejar el volante

La fábrica de Porsche.

Los “mozos” de los almacenes de Amazon (más…)

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Escrito por Carlos Lopez el 16 de Agosto de 2017 con 44 comentarios

Karl Marx

En Barcelona en los “puntos verdes” desde hace ya años hay un espacio para que los vecinos que quieran puedan, en lugar de tirarlos a la basura, dejar sus libros y así que otro pueda recogerlos. Y como los libros existen precisamente para ser leídos y a todos nos falta espacio en las casas, la iniciativa es un éxito. Gracias a saber que su destino iba a ser útil me decidí a hacer una limpieza en mi biblioteca y creo que muchos pensaron lo mismo. A diario me entretengo un momento a ver si hay novedades y a veces tomo algún volumen, lo leo y lo devuelvo o si me parece didáctico –como una colección entera de biografías- lo dono –tras leerlo- a la biblioteca de la escuela de mi hija y alguna vez me quedo con alguno. También dejan revistas antiguas, personas que de repente se deciden a tirar, por ejemplo, los “Fotogramas” que conservaban y me sorprendo ojeando una portada de hace 15 años. Y he encontrado algunas cosas muy curiosas pero quizás lo que más me llamó la atención fue el “The Economist” que salió el fin de semana siguiente al 11 de septiembre de 2001 en el que por cierto se habla de Aznar y el Plan Ibarretxe como ahora podría comentarse de Rajoy y Puigdemont.

No sé hasta qué punto esto de intercambiar libros en los “puntos verdes” es algo común pero es una iniciativa muy buena y como dije, gracias a ella me he entretenido leyendo muchas biografías –por cierto, tan bien conservadas que dudo que su dueño anterior las hubiera leído- de personajes famosos de la historia descubriendo que salvo mi adorada Marie Curie casi todos los “genios” eran bastante impresentables y egoístas cuando no mala gente y entre los grandes estadistas lo mismo, ni siquiera Gandhi –autoritario con su familia y tremendamente contradictorio en sus actuaciones políticas- parecía majo. Decir que estaban todos enamorados de sí mismos es lo más suave que se me ocurre. Inevitablemente, comprobar cómo los “elegidos” por la Historia no son buenos, me lleva a preguntarme si a la gente le pasa lo mismo, si en el fondo somos mucho peores de lo que nos creemos…

El caso es que con algunos personajes he profundizado un poco y he leído más sobre ellos. Uno de ellos es Karl Heinrich (1818-1883), famoso por haber inspirado el marxismo. Su biografía tiene algunos puntos muy curiosos: aunque sus abuelos eran rabinos, su padre abjuró del judaísmo lo que le abrió a Karl más posibilidades laborales (que ciertamente no aprovechó) y él mismo fue muy crítico con las religiones pero especialmente con la judía. La familia de su madre –el mundo es un pañuelo- está emparentada con los que años más tarde fundarían la holandesa Philips. Para mí, lo más llamativo de la juventud de Karl es que se enamoró de una bella aristócrata –hermana de un ministro prusiano- 4 años mayor que él y que, contra todo pronóstico (él era muy feo), no sólo le hizo caso, además esperó 7 años de noviazgo antes de que su padre –que “obligó” a Marx a estudiar antes en la universidad derecho y filosofía- permitiera el matrimonio. Esta mujer, llamada Jenny, le idolatró durante toda su vida y aceptó la pobreza a la que Karl le condenó, los destierros, los encarcelamientos –que ella misma sufrió-, la muerte de 3 de sus 6 hijos…  Y sus fracasos, tanto como periodista (más por las censuras de los gobiernos que por él, cerró varias publicaciones) como autor de ficción (sí, no sólo escribió ensayos) como revolucionario (no vio triunfar ninguna a pesar de lo ilusionado que estuvo con la de 1848) e incluso como filósofo puesto que sus libros, que tanta fama le dan ahora, no fueron ningún éxito de ventas entonces. Gran parte de su vida sobrevivió gracias a la ayuda financiera de Engels, industrial alemán afincado en Londres.

Uno de los puntos más negros de la biografía de Karl Marx es que la madre de Jenny, apiadada de la mala situación económica de la familia, les mandó una sirvienta –pagada por ella- para que ayudara en la casa y Karl Marx, en una extraña forma de pagar la devoción de su esposa y el favor de la suegra, tuvo un hijo con ella sin que por eso Jenny le abandonara. No parece fuera su único desliz extramatrimonial. Por cierto, criticó duramente a Bolívar al que despreciaba (“el canalla más cobarde, brutal y miserable”), el libertador cuyo nombre se usa como adjetivo de las “repúblicas bolivarianas” actuales tan afines al marxismo. Pero lo que quizás pueda llamar más la atención de Marx, dada la influencia tan grande que ha tenido entre los anti-capitalistas, era su afición a especular en la bolsa, comprobada en varias cartas escritas de su puño y letra. Además, lo hacía en el corto plazo y buscando rápidos beneficios y sus biógrafos intuyen que no le debió ir nada bien puesto que era más famoso por sus deudas que por sus ingresos.

Aunque tras su defunción -15 meses después de la de su sufrida esposa- su figura ganó mucho peso, en vida no consiguió el éxito que esperaba. De hecho, no es descabellado pensar que el fracaso económico que fue su vida en las diferentes sociedades capitalistas donde residió (Prusia, Francia, Bélgica, Inglaterra…) y en todas y cada una de las actividades que realizó influyeron en sus escritos. Sus teorías han resultado importantes en campos tan dispares como la filosofía, la sociología, la economía y la historia y lo mejor de este personaje es que, al contrario que otros, dejó suficientes escritos de su puño y letra para que no haga falta buscar interpretaciones de terceros –aunque por supuesto las hay- sobre lo que realmente pensaba. Eso sí, la figura de Marx no se explica sin la de Engels. Como ejemplo de ello, fue éste el que publicó la mayoría -2 de los 3 volúmenes- de su principal –y espesa- obra “El Capital” –que, junto al Manifiesto Comunista, es lo único que he leído de él- tras la muerte de Marx y si bien utilizó manuscritos del difunto es evidente en esa, como en otras publicaciones, su fuerte influencia.

Yo creo que las ideas están por encima de la personalidad de quien las expresa y si la música de Wagner es hermosa a pesar de su carácter y sus opiniones, las contradicciones de la vida de Marx para nada desacreditan sus planteamientos: la coherencia no es una cualidad muy abundante entre las grandes figuras de la Historia. Puede choque que el supuesto “padre” del comunismo haya sido un burgués con sirvienta al que le gustaba especular en bolsa pero no olvidemos que Adam Smith, supuesto “padre” del liberalismo, era un funcionario que predicaba sobre el comercio internacional libre y sin trabas a la vez que ejercía de comisionado de aduanas. El dicho “Haz lo que digo que no lo que hago” se aplica una vez más.

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Escrito por Droblo el 14 de Agosto de 2017 con 21 comentarios

La semana en los mercados

Aunque es algo que no tiene mucho sentido, hay quien cree que en 1917 Lenin triunfó porque el pueblo ruso, en su mayoría analfabeto político, se había dejado seducir por el comunismo. Pero no fue así, el cambio ocurrió porque la gente pasaba hambre. Por supuesto hay más razones pero las económicas son las fundamentales. Con el paso del tiempo a la URSS le pasó como a Rajoy la pasada legislatura, que aunque mostraba unos datos macro muy buenos mucha gente no era capaz de percibirlos porque su calidad de vida no mejoraba, del mismo modo la URSS tuvo grandes avances históricos: el vuelo de Gagarin, la Bomba H, cientos de medallas olímpicas… un país al borde del medievo en unas décadas pasó a ser la segunda potencia mundial y a bastante distancia del tercero pero al final, 70 años después de la Revolución, la escasez de productos básicos era tal que había que hacer cola hasta para comprar pan. Al final el comunismo no cayó –aunque por supuesto influyeron- por la ausencia de libertades ni por la represión, fue porque era evidente que en el Oeste de Europa se vivía mucho mejor que en el Este. Es decir, ni su llegada ni su fin fue por ideología.

El mejor ejemplo lo podemos ver en China: hicieron su revolución que, como en Rusia, fue una guerra civil que culminó en 1949. Ni diez años después empezaron las grandes hambrunas y de hecho el país sufrió carencias de alimentos hasta que no volvió a permitirse la propiedad privada y comenzaron a abrirse al comercio internacional. En realidad fue una contra-revolución de las autoridades que transformó a China hasta lo que es hoy: una dictadura teóricamente comunista que adora el capitalismo y el libre comercio. El tema ideológico es lo de menos, da igual que sea una grandísima contradicción, como la economía va bien el pueblo acepta el déficit de derechos y libertades civiles sin mucho problema. Ni izquierda ni derecha: bolsillo. Pocos recuerdan ya la matanza de Tiananmén.

No somos conscientes de hasta qué punto las ideologías son, para la mayoría, excusas que sirven para justificar lo prosaico que resulta cambiar las cosas simplemente para intentar vivir mejor. Trump ganó, con casi 3 millones de votos menos, porque consiguió vencer en los estados más industriales, donde mejor llegó su mensaje, claramente económico, de conseguir más empleos y mejor pagados gracias al proteccionismo. Y muchos de los que le votaron eran obreros que probablemente jamás hubieran optado por un candidato republicano. Algo similar le ocurre a los apoyos que tiene Le Pen entre votantes similares.

Y si en 5 años hay otra crisis en Francia, es muy posible que Le Pen acabe ganando, como es muy probable que Unidos Podemos gane en España si hay otra recesión. No es que los franceses se vuelvan neofascistas ni los españoles neocomunistas, eso es lo de menos, lo que importa es que hay alguien que tiene el suficiente atractivo para ofrecer un cambio radical y millones de votantes prefieren arriesgarse. Desde luego entiendo que en la Francia de 1789 o en la Rusia de 1917 hubiera tan poco que perder que una Revolución atrajera tanto. Lo de ignorar que franceses y españoles vivimos en 2 de los mejores países del mundo para vivir y arriesgarse a perder lo muchísimo bueno que tenemos por una arriesgadísima apuesta, lo entiendo menos. Pero el caso es que al final es la economía el factor fundamental. De hecho, creo que no hay duda en que con los datos económicos de la segunda legislatura de ZP a Rajoy no le perdonarían los casos de corrupción que hoy sí que muchos le disculpan.

En cuanto a los mercados, semana marcada por las notables caídas bursátiles de ayer y el rebote del 40% en la volatilidad del S&P500 de las últimas horas. Este es el agosto que tantas veces he repetido es habitual y no el de la absurda tranquilidad -que ignora hasta los riesgos de una guerra nuclear- que estábamos viendo las últimas semanas. Y eso que sigue el buen tono general porque lo cierto es que la temporada de publicación de resultados empresariales del segundo trimestre y las previsiones para el resto del ejercicio, especialmente en los EUA, han resultado muy positivas pero en Europa hay sombras: una es la fortaleza del € (aunque parece que 1,19 marcó un techo y ahora está en 1,17XX), otra es la debilidad técnica del Dax alemán y la más cercana es la incógnita del mercado español ya que Rajoy parece decidido a que no se celebre el referéndum convocado en Cataluña y no creo espere a Septiembre por lo que los nervios deberían aumentar por el veto y la reacción posterior aunque hay que reconocer que el Dinero (sí, en mayúsculas) no parece preocupado por el conflicto Generalitat/gobierno central y ni la prima de riesgo se tensiona ni hay ningún tipo de presión bajista sobre las cotizadas catalanas. Las materias primas y el mercado de deuda están teniendo un agosto extrañamente tranquilo. Como imagen, podemos ver cómo en crecimiento el país peor parado de Europa los últimos 20 años es Italia

Links.-

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Escrito por Droblo el 11 de Agosto de 2017 con 36 comentarios

¿Cuándo reemplazará un robot tu trabajo?

El otro día en el sitio de pregunta “The Workplace” un usuario lanzaba una interesante pregunta: “¿Es poco ético no decirle a mi jefe que he automatizado mi trabajo?”. Básicamente es un programador que trabaja con sistemas antiguos y todos los meses tiene que realizar unas tareas bastante tediosas de carga de datos. Tras 18 meses haciéndolo, ha creado un programa que realiza su trabajo mensual en 10 minutos. Al final, entre responder emails, monitorizar el programa y demás burocracia su tiempo productivo está entorno a las 1 o 2 horas a la semana. La empresa no sabe nada y están contentos con él. ¿Debería decírselo?

En Xataka se hicieron eco de esta noticia y la ilustraron con una imagen (que es la que he usado yo) de esas de “Esto ya ha ocurrido en los Simpsons” cuando Homer creó su propio “Robot” para sustituirle, un simple juguete que daba siempre a la misma letra del teclado.

Y a ti, posiblemente te ocurra lo mismo, si eres muy listo serás tú el que automatices tu trabajo aunque lo más probable es que sea un robot el que lo haga. No es que te vayas a ir a la calle, pero tus funciones cambiarán tarde o temprano.

Recientemente la universidad de Oxford y Yale realizaron una investigación en la que preguntaron a 352 investigadores sobre Inteligencia Artificial su opinión acerca de cuándo las máquinas reemplazarán a los humanos en distintas tareas.

Estos son los resultados.

Los investigadores creen que hay un 50% de posibilidades de que la inteligencia artificial superarán todas las tareas humanas en 45 años y automatizarán todos los trabajos en 120. Vemos como esta tecnología avanza de forma logarítmica y lo que está claro es que va a tener un impacto en nuestra sociedad que probablemente no hayamos magnificado bien. Deberíamos tenerlo en cuenta, antes de que sea demasiado tarde.

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Escrito por Carlos Lopez el 10 de Agosto de 2017 con 39 comentarios

El dinero no da la felicidad pero puede comprarla

Seguro que te gustaría responder en primera persona si el dinero da o no la felicidad. La respuesta habitual es que no la da y para ello se suele recurrir a los ejemplos de aquellos que arruinan su vida ganando la lotería, los famosos que se suicidan o las desgraciadas vidas de algunos ricos. Así que asumamos que el dinero no da la felicidad.

Pero puede comprarla.

Y la buena noticia es que no hace falta mucho para comprarla, posiblemente tu puedas adquirir una pequeña ración de felicidad sin que tus finanzas se resienta. Lo que pasa es que eres muy agarrado y no quieres.

En infosalus.com se hacían eco el otro día de una investigación de la universidad de Harvard en la que se preguntó a 6.000 personas cuanto dinero destinaban cada mes a tener más tiempo libre, su nivel de satisfacción con la vida y otros aspectos de su día a día como el nivel de estrés relacionado con el tiempo. Aquellos que “compraron tiempo libre” mostraron una mayor satisfacción con su vida. Por “comprar tiempo libre” nos referimos a contratar a alguien para que te haga esas cosas que te dan mucha pereza y que por ahorrarte 20€ las haces tu y te quedas sin la mañana del domingo.

Tal y como cuenta Ashley Whillans, autora de la investigación

La gente que contrata a alguien para que cuide de la casa o paga simplemente para que le corten el césped podría sentirse como si estuviera siendo perezosa. Pero en realidad muestra que comprar tiempo conlleva una mayor felicidad, similar a la de tener más dinero

Para reforzar estos datos los investigadores realizaron otro experimento a 60 adultos a los que les dieron el equivalente a 40 dólares y podían gastárselo en cosas o en ganar tiempo durante un fin de semana. Los resultados revelaron que las personas se sentían más felices cuando gastaban el dinero en ahorrar tiempo.

Lo sorprendente es que tras encuestar a 850 millonarios vieron que casi la mitad de ellos no subcontrataban a otras personas para que les quitaran de hacer tareas poco gratificantes.

Ya sabes, no seas rata y compra algo de felicidad, que está de rebajas.

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Escrito por Carlos Lopez el 9 de Agosto de 2017 con 26 comentarios

El fichaje de los petrodólares

La noticia de que la Academia China de Ciencias no encuentra científicos extranjeros de suficiente experiencia y valía para dirigir la actividad del radio telescopio más grande del mundo, a pesar del jugoso sueldo de 1,2 millones de dólares anuales, me ha hecho pensar en lo que debe significar para un proyecto importante la presencia en el mismo de una figura internacional que avale al mismo y le de proyección internacional. Algo así como lanzar un mensaje a los tuyos diciéndoles: “uno de los mejores del mundo está en el proyecto ¿lo vas a criticar tú que eres de aquí al lado?”.

Indudablemente ese debe ser el enfoque que ha movido al Paris Saint Germain a mover ficha para hacer frente al mayor fichaje de la historia, por cuantía económica, en la historia del fútbol, o del deporte, o de cualquier actividad humana.

Y es que 222 millones de euros por hacerse con los servicios de un chaval de 25 años durante los próximos 5 años se me antoja excesivo. Sobre todo, pensando que estos 222 millones de euros son solamente la cláusula de rescisión del contrato del chico: ahora hay que contratarlo, pagarle un salario acorde a su cláusula (unos 30 milloncejos anuales netos, teniendo en cuenta que, en Francia, el 75% de su sueldo se irán a impuestos), pagar primas (para empezar la del padre y agente, de 40 millones de euros), impuestos, etc. Resumiendo, que el montante final se puede ir a los 600 millones de euros a lo largo de esos 5 años de duración del fichaje.

Esto significa que la rentabilidad obtenida por este fichaje ha de ser, al menos, de 120 millones de euros anuales. Evidentemente, los ingresos por la venta de entradas al estadio son ridículas comparadas con los ingresos generados con las ventas de productos como camisetas (y cualquier objeto en el que se pueda imprimir el nombre del brasileño), o los contratos publicitarios (que ya sabemos que los futbolistas son los que mejor se afeitan o se duchan, mejor huelen y mejores coches aconsejan –usar, usan otros-), o bien incluso la obtención de alguna de las competiciones futbolísticas a nivel europeo, bien jugosas debido a los contratos millonarios de las televisiones.

Aun así, la cantidad es astronómica y sólo tiene su explicación por el efecto positivo para las finanzas que puede suponer el hecho de haberle arrebatado una estrella a uno de los grandes intocables del futbol europeo.

Sólo para hacernos una idea de la cifra, podemos decir que esos 222 millones de euros podrían pagar más de 620.000 noches en camas de hospital, o pagar los sueldos de un año de varios miles de médicos y enfermeras. O bien financiar la lucha contra la hepatitis C dentro de la estrategia nacional que se está desplegando este 2017, así como garantizar las campañas de vacunación de la gripe durante los próximos 15 años. En definitiva, que hablamos de una cantidad que supondría el 10% del presupuesto sanitario del gobierno.

Sin embargo, este fichaje no deja de tener sus aristas por varios motivos:

  • La alarma generada por el hecho de estar viviendo una burbuja (otra más) en el mercado de los fichajes futbolísticos. Los jugadores ya no son tanto deportistas como productos de márketing y a los clubes ya no les mueve la gloria deportiva, sino la del rendimiento económico. Por tanto, hablamos de empresas y de trabajadores cualificados altamente especializados, cuya sola presencia ya crea valor añadido a la marca, quedando la gloria deportiva para otras especialidades menos lucrativas.
  • Por otro lado, la propia financiación del fichaje abre una puerta que tiene que ver más con la política que con el deporte. Y es que el PSG no tiene un dueño al uso. Pertenece a Qatar Investmen Authority (QIA), un fondo soberano de inversión creado en 2005 por Hamad bin Khalifa Al-Thani, entonces emir catarí. Su cara visible es el presidente y director general, Al-Khelaïfi, quien también dirige los canales deportivos de Bein Sports, franquicia deportiva de Al Jazeera.

Por tanto, la fuente de financiación del fichaje son los petrodólares provenientes de un estado en entredicho como es Qatar, cuyo objetivo podría no ser otro sino resituar su posición en el tablero global -tras el boicot de Arabia Saudí y sus aliados- y lavar la imagen de un régimen que pisotea los derechos humanos. Eso explicaría la continua inyección de dinero en el club parisino, 500 millones antes de la llegada del brasileño.

Como también podría ser que la negativa del Barcelona a convertirse en una marioneta de los qataríes fuese la explicación de la marcha del jugador, a pesar de que el Barça haya recibido más de 200 millones de euros en patrocinios o que en el Mundial de Qatar se nombró a Xavi embajador oficial y el propio Guardiola, que jugó dos temporadas en el emirato árabe, ha llegado a calificar a Qatar como un país “abierto”.

Hay que recordar que, en 2.014, la UEFA ya sancionó al PSG por violar las reglas del fair play financiero con una multa de 60 millones y restricciones a la inscripción de nuevos jugadores. Sin embargo, la sanción fue levantada al año siguiente. Ahora ha vuelto a jugársela, con lo que la investigación de la UEFA está en marcha.

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Escrito por Manuel González el 8 de Agosto de 2017 con 38 comentarios

Henry Ford

Henry Ford fue uno de los hombres más influyentes de la primera parte del siglo XX, nació en plena guerra civil americana (1863), le gustaba la escuela como forma de huir de la granja familiar y 3 hechos le marcaron en su niñez: el regalo de un reloj que supo desmontar y volver a montar demostrando su capacidad para la mecánica, la muerte de su madre que le hizo más independiente y la pasión por los motores que sintió cuando por vez primera vio una máquina de granja que se movía sola y que tenía una cadena que la detenía al dar determinadas vueltas a la rueda. A los 16 años emigró a Detroit y se puso a trabajar como aprendiz en una empresa de fabricación de barcos, centrándose en aprender sobre todo de los motores que era lo que más le atraía. Cuando 3 años después volvió a la granja familiar empezó a dedicarse a la reparación de máquinas y conoció a la que sería su esposa en 1888. Aunque su ideología respecto a muchos temas nunca dejó de ser la típica de un “granjero del medio este” del siglo XIX, él no encontraba satisfacción en un entorno agrícola. Se sentía atraido por los coches de gasolina que empezaban a circular por las ciudades y en 1891 se traslada con su esposa a Detroit para trabajar en la Edison Company y en los 2 años siguientes llegó a ser ingeniero jefe y tuvo un hijo. Se obsesionó con crear su propio motor de combustión hasta tal punto que lo montó en su cocina la noche de Navidad y en medio de las bandejas de comida lo hizo funcionar inundando de humo la estancia. Partiendo de éste montó un cuadriciclo, llamado así porque eran dos bicicletas juntas con un motor. En junio de 1896 circuló por vez primera: era su primer coche.

3 años después consiguió un patrocinador para participar con un auto propio en una carrera y así consiguió financiación para ser socio y jefe de mecánicos en la Detroit Autonomovil Company, experiencia que duró un año porque la fabricación cuasiartesanal de los coches no los hacía rentables. No se rindió y se dedicó a las carreras para así conseguir, mediante la fama, suficiente dinero. Con éste montó la Ford Motor Company. En 1903, con 40 años, vendió su primer coche, un modelo A…en un año serían 500 y sacaría el modelo B, más grande, potenta y caro. Pero él no estaba convencido del futuro de los vehículos de lujo, creía que un auto no debería ser un signo de ostentación como entonces ocurría sino de uso general: sencillo, fiable, resistente, alto para que pudiera ir por caminos rurales y no sólo por las calles… Con esa filosofía nació el modelo T en 1908 y el éxito fue tal que no podía crear tantos como le demandaban. Un coche para las masas que no podía ofrecer a las masas en un número suficiente no tenía sentido. Y si contrataba más empleados y abría más fábricas el coste se encarecería demasiado para el gran público. Por entonces sus obreros en mesas fijas conseguían construir 25 modelos T al día, lo cual ya era muy meritorio pero no suficiente. Con ayuda de sus ingenieros creó la primera cadena de montaje móvil en 1913. Al año siguiente en 93 minutos se podía hacer un coche y por tanto reducir precios lo cual popularizó aún más sus creaciones pudiendo pagar mejor a sus empleados. De hecho, Ford fue criticado por la gran industria de entonces por haber comenzado la implantación de la semana de 40 horas y por establecer un salario mínimo. Sin embargo, demostró que un pago así permitía a sus trabajadores el comprar los mismos coches que producían, y que por lo tanto era bueno para su negocio. De hecho, Ford denominó a este incremento en los salarios como una forma de compartir el beneficio. El famoso “salario de 5 dólares” –el doble del sueldo medio- se ofrecía a los hombres mayores de 22 años que hubiesen trabajado en la compañía durante 6 o más meses. En 1918 la mitad de todos los coches que circulaban por los EUA era el modelo T de Ford (hasta 1927 se construyeron 15 millones de unidades, hasta 45 años después ningún modelo de ninguna marca batió ese récord)

No obstante, hay que hacer un inciso: ese mayor benefcio salarial fue a costa de un desgaste físico y psicológico del trabajador enorme. La cadena de montaje ha sido uno de los inventos más antisociales de a Humanidad y suponía que el obrero tenía que realizar una sola labor cientos de veces día a día. Utilizando magistralmente el humor, Charles Chaplin nos ofrece en esta escena de apenas 3 minutos de su gran obra “Tiempos Modernos” lo que esto suponía:

Henry ford era un hombre físicamente fuerte, familiar, abstemio, que no disfrutaba hablando en público, de ideología muy conservadora, incluso para su época, gran aficionado al country y con una mezcla curiosa de idealismo y fanatismo que incluso le llevó varias veces a la burla pública. Durante la I Guerra Mundial enarboló la bandera del pacifismo y fue manipulado por un hetereogéneo grupo que utilizó su fama montando un viaje en un “barco de la paz” a Europa con la peregrina idea de detener la guerra sólo con su gesto. Esa ingenuidad que le llevó a decir «pienso que el hundimiento del Lusitania fue deliberadamente planeado para meter a EE. UU. en la guerra. Fue planeado por quienes financian la guerra» lo que no restó apoyo de sus fábricas a su país cuando entró en la guerra, con sus modelos T usados como ambulancias de campaña y los intentos de construir un antisubmarino. Su carácter autoritario le llevó, en 1919, a comprar todas las acciones que no poseía de su compañía a un precio elevadísimo y así tuvo las manos libres para sus ambiciosas ideas. Él buscaba en la aviación la misma fórmula del Ford T, un avion pequeño y barato que popularizara el volar y, sin llegar al éxito que tuvo en el sector automovilístico, el Ford trimotor para 12 pasajeros ayudó en ese objetivo. También produjo tractores, financió escuelas y hasta fundó un periódico propio. En él se dibujó de nuevo la peor cara de Henry Ford ya que lo utilizó para difundir ideas antisemitas y episodios absurdos de conspiraciones judías en contra del mundo (llegó a acusarles de inventar el jazz). Esta afinidad ideológica llevó a que Hitler durante años colgara la foto de Ford en la pared y basó varias secciones de Mein Kampf en sus escritos; es más, Ford es el único estadounidense mencionado en su libro y llegó a ser condecorado por el dictador germano. Además construyó el que entonces fue el mayor complejo industrial del mundo: La Rouge, una planta en Michigan formada como una máquina gigantesca de 2 millones de metros cuadrados y –entonces- 80 mil empleados que aún funciona.

La competencia del Chevrolet de General Motors (que por vez primera le llevó a despedir empleados) convirtió a él y a su hijo en dos de los fundadores de la actual sociedad de consumo. Y es que ambos entendieron que una vez que las necesidades de coches estaban cubiertas, ahora hacía falta convencer a sus usuarios de que lo cambiaran por un modelo mejor y más moderno aunque el viejo aún funcionara. ¿Cómo? Construyendo continuamente modelos nuevos primando el estilo sobre la utilidad. Edsel, su hijo con el que tenía una relación enfrentada por culpa sobre todo del autoritarismo de Henry, fue el que le convenció de retomar el antiguo modelo A con una línea moderna…fue un éxito. A la edad en la que otros se jubilan y gracias en parte a su hijo, H. Ford volvía a hacer el milagro de reinventar su compañía.

La enorme fortuna de Ford lo mantiene a salvo de la crisis bursátil de 1929. Junto a su amigo Edison y a pesar de lo poco amigo que es de los discursos, hace una declaración por la radio afirmando que la depresión sólo se soluciona con trabajo y ambición. Su forma de enfrentar la crisis fue similar a la actual de algunos: creyó que con buenas intenciones y optimismo sería suficiente, apoyó la política inactiva del presidente Hoover y de hecho durante los 3 primeros años mantuvo empleos, subió salarios y bajó los precios de sus coches…Pero finalmente las ventas cayeron tanto que al final tuvo que despedir trabajadores y reducir salarios y sufrir en un planta de Rouge una reyerta de protesta obrera que llevó a la muerte de hasta 9 manifestantes. Mi conclusión de este episodio es que postergar las medidas impopulares necesarias a lo único que lleva es a que sean más radicales…y más impopulares. El bache lo superó de nuevo con creatividad y con la unión ente padre e hijo: el Ford V8, que con 2 cilindros más que el Chevrolet y mucho más rápido (tanto que le llegaron elogios de criminales como Dillinger y Clyde, a los que tanta velocidad ayudó en sus delitos), se convirtió en un nuevo éxito de ventas. Pero con la crisis y los conflictos sociales algo cambió en Henry Ford, el que en su día fue famoso por las subidas de sueldo, empezó con tácticas como acelerar la cadena de montaje para aumentar la producción, colocaba a supervisores que se comportaban como matones, empeoró las condiciones laborales y rechazó –incluso violentamente- la entrada del sindicalismo -que sí había conseguido implantarse en GM y Chrysler – en La Rouge. En abril de 1941 un trabajador estalló y se declaró en huelga a voz en grito y rápidamente se contagió a toda la planta. Esto, y la intercesión de su mujer en el conflicto, llevó a que Henry Ford permitiera al fin los sindicatos en Ford.

En la II Guerra Mundial Ford fabricó jeeps, camiones de transporte, tanques…ayudó con el bombardero B-24, y se convirtió en el tercer contratista de defensa del país. Esta importancia estratégica llevó a que el gobierno presionara, tras la inesperada muerte de Edsel Ford cuando estaba gestionando la compañía de su padre, convaleciente de un infarto, para que el anciano de 80 años no retomara el control, puesto que no se fiaban de sus capacidades. Así pues en 1943 Henry Ford II –su nieto- asumía la dirección de la compañía. Eso fue para el abuelo como una muerte en vida si bien su fallecimiento no llegó hasta 1947. Su entierro fue un acontecimiento nacional. Moría una persona del siglo XIX que revolucionó el siglo XX.

PD – La mayor parte del artículo está basado en el documental “Henry Ford” de la productora HTV y emitido por el canal A&E Network en 1994

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Escrito por Droblo el 7 de Agosto de 2017 con 26 comentarios



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