Euribor hoy: -0,192%
 Media mes: -0,191%

Prima de riesgo: 117,8
IBEX35: 10.015,70 (0,05%)


¿Necesitamos tener más hijos?

En mi familia éramos 8 hermanos, la siguiente generación, que ya no creo aumente, ha resultado ser de 10 personas lo que no garantiza el reemplazo biológico pues todos se han casado al menos una vez, es decir, debería haber sido de 16. Con todo, lo más preocupantes es que la tercera generación aún está vacía, y eso que, salvo mi hija, los otros 9 son adultos y al menos 3 tienen más de 35. No es que me desespere no ser tío-abuelo pero puedo entender a quien cree que con esta dinámica estamos perdidos: seremos una sociedad de viejos que tendremos que trabajar hasta los 80 años para mantener el país en marcha…. ¿O no? Lo primero es asumir la realidad y creo que es evidente: debido sobre todo a la incorporación de la mujer al mercado laboral los matrimonios cada vez son más tardíos en todos los países desarrollados, los años de mayor fertilidad de las parejas suelen dejarse pasar y las circunstancias llevan a que cuando al fin se deciden –los que lo hacen- a tener hijos no suelan querer tener más de uno o dos. Hay quien dice que es por la situación económica pero creo hay muchos más motivos que tienen más que ver con el cambio psicológico (incluido el abandono del seguimiento de dogmas religiosos y el avance en las medidas contraceptivas) que ha tenido nuestra sociedad las últimas décadas por el que las prioridades han cambiado. Nuestros padres y abuelos vivían con más estrecheces, la mayoría del mundo vive con menos ingresos que nosotros y aun así, tienen más hijos, por eso no creo que sea la economía el principal obstáculo para reproducirnos más. En los EUA los inmigrantes son el 13% de la población y el 25% de los nacimientos en el país procede de ellos, es evidente que la filosofía de vida es diferente. Creo que aunque se den más ayudas, se pongan más guarderías gratuitas o se baje el IVA de los pañales, la situación no cambiaría demasiado. Hay países con todo eso que siguen sin aumentar su población autóctona.

Pero incluso si ahora se aprobara, por ejemplo en España, un plan de incentivos a la natalidad que tuviera éxito, económicamente de poco nos serviría porque sería contraproducente. Un bebé que nazca en 2018 estará consumiendo de nuestra deficitaria seguridad social y de nuestra costosa educación pública hasta probablemente 2040 si no 2050 y sólo entonces empezará a trabajar y a aportar con su salario ingresos para nuestras pensiones. Ya es tarde para intentar resolver los problemas derivados de un envejecimiento poblacional como el que estamos padeciendo teniendo hijos. Debemos tener los que queramos y podamos pero forzarlo no tiene sentido, más cuando -y a pesar de que nadie podía imaginarse hace algunas décadas que siendo más de 7 mil millones haya menos malnutrición en el mundo que nunca- no parece que sea muy lógico que aumentemos el número de personas sobre el planeta si en lugar de eso pueden repartirse adecuadamente. No sólo crece rápido la población, también la huella ecológica ya que casi todos los humanos aspiran a consumir como europeos. Por eso la solución a corto plazo es la emigración.

Un emigrante joven que se pone a trabajar en cuanto llega al país, sin haber consumido apenas nuestros recursos, propios de un estado del bienestar, es con diferencia la mejor solución económica. De hecho, hace 30 años todas las previsiones decían que las pensiones públicas estarían en peligro hace 10 y se equivocaron gracias a todos los emigrantes que llegaron en torno al 2000… lástima que al final van a acabar acertando –aunque con retraso- debido a la crisis que ha reducido el número de empleados durante tantos años. España es un mal ejemplo porque su problema es la falta de puestos de trabajo que hace que tengamos una tasa de paro que casi duplica la de la Eurozona, por eso no tiene mucho sentido que vengan más emigrantes mientras no bajemos del 10% de tasa de paro. Sin embargo otros países, como Alemania, han entendido muy bien que es, económicamente repito, mejor que lleguen trabajadores jóvenes al país que esperar a que los autóctonos se decidan a tener más hijos.

¿Problemas de esta política? Uno evidente es el choque cultural (Francia es un ejemplo cercano) pero quejarnos los europeos de la cantidad de extranjeros que hay aquí cuando llevamos 5 siglos repoblando América entera y distribuyendo población por todo el mundo, tampoco es muy coherente. También es cierto que los emigrantes acaban trayendo a sus familias o rápidamente crean nuevas en la que el número de hijos es grande (por lo que el número de usuarios de los servicios públicos aumenta quizás en mayor proporción que el beneficio de los ingresos que el trabajador deja)… con lo que al final no queda claro si con una solución a corto plazo se estropean las perspectivas a medio y largo. No obstante, como suele pasar en tantas ocasiones, es muy complicado intentar planificar esto; es decir, si en Alemania están cerca del pleno empleo y los locales no quieren hacer ciertos trabajos y hay emigrantes dispuestos a ello, pasará. Incluso en España, a pesar de nuestro alto desempleo crónico, he podido comprobar lo difícil que es encontrar a nacionales dispuestos a trabajar, por ejemplo, en la costa en los meses de verano. Y no es sólo mi impresión, lo he hablado con gente del sector y todos me dicen lo mismo, es más fácil encontrar a argentinas, marroquíes, rumanos… en muchos trabajos manuales que españoles. Es decir, pasa como en los años anteriores a la crisis, no es que nos roben el trabajo, es que hacen el trabajo que aquí no queremos hacer. Si los emigrantes llegan a España con intención de buscarse la vida (hasta son más emprendedores y cada vez se ven más en pequeños negocios) y los jóvenes de aquí creen que no deben esforzarse, los autóctonos tendrán las de perder.

Es lógico pensar que en el resto del mundo el abandono de viejos dogmas religiosos y tradiciones machistas llevarán a que la mujer trabaje más fuera de casa, se case más tarde y tenga menos hijos, igual que ha pasado en Occidente (un ejemplo: en Brasil en 1960 la media era de 6 hijos, hoy es de 1,74). Mientras ese proceso no se acelere, hay un claro exceso de población joven en continentes como África y no tendría sentido que allí que hay menos recursos, la población aumente mientras aquí se siguen políticas tendentes a forzar artificialmente a que las familias aumenten su natalidad. Hay un problema social importante con el choque cultural que no se puede obviar pero tanto a nivel global como nacional lo lógico es que la población mundial primero deje de aumentar al mismo ritmo y segundo, se reparta mejor. Por supuesto eso no significa que se abran las fronteras indiscriminadamente en Occidente, hay que regular para que sólo vengan los trabajadores que son necesarios aquí y, mientras, seguir invirtiendo en aquellos países más desfavorecidos para que allí tengan otra alternativa diferente a la emigración porque sin eso, será imposible frenarla.

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (16 votos, media: 4,31 sobre 5)

Escrito por Droblo el 20 de noviembre de 2017 con 10 comentarios

La semana en los mercados

Me preguntan por qué si la situación en Cataluña es lo bastante grave como para afectar al Ibex (esta semana igualó una racha negativa histórica: diez sesiones consecutivas en negativo) no lo está haciendo con el mercado de deuda, con la -en otro tiempo famosa- prima de riesgo. La respuesta fácil puede ser que BCE la “sujeta” pero lo cierto es que cuando a comienzos de noviembre nuestro banco central publicó las compras de bonos soberanos de Octubre, reveló que no había habido un incremento de la deuda española. ¿Es quizás suficiente con que sepan que está ahí para no especular contra el bono? Es posible pero en mi opinión hay que diferenciar las consecuencias del lío catalán en bolsa con las del mercado de deuda.

Equivocados o no –aunque yo creo que aciertan-, nadie en el mercado cree que la solvencia de España esté en peligro porque nadie ve factible la independencia (según este sondeo los catalanes que en Octubre la veían posible en un 51%, ahora sólo son un 28%), por lo tanto España podrá seguir emitiendo deuda con la que renovar vencimientos como hacen el resto de países. Además, el déficit se va reduciendo y las necesidades de nuevas emisiones menguan. Sin embargo, como llevo advirtiendo desde hace meses, la bolsa sí puede verse afectada porque el crecimiento económico se está reduciendo (y los expertos dicen que afectará a la baja a las previsiones de 2018) y porque a nadie le gusta la inestabilidad generada.

Es por eso que llevo meses desaconsejando el Ibex, primero porque consideré exagerado el rally del primer tercio del año (a comienzos de mayo la rentabilidad en 2017 rozaba el 19%) y segundo porque era evidente que el 1-O iba a ocurrir y que, sin saber seguro lo que vendría después, parecía claro que implicaría un enfrentamiento institucional grave, como tantas veces repetí y que por desgracia ocurrió. Lo cierto es que el comportamiento del Ibex desde los máximos de 2017 ha sido paupérrimo en comparación al excelente comportamiento del resto de índices mundiales, incluidas nuestras bolsas vecinas. Aquí podemos ver el comportamiento los últimos 6 meses del índice español y también el italiano, el norteamericano y el japonés, es evidente su debilidad:

Ahora la pregunta es si la tranquilidad con la que se está aplicando el 155 y la estacionalidad favorable de fin de ejercicio son suficientes motivos para esperar un rally de la bolsa española que le haga recuperar algo del terreno perdido. Creo que el efecto económico sobre los grandes valores del Ibex es mínimo, incluso Santander, el número uno por capitalización, hasta se ha visto beneficiado por todo esto aumentando su número de clientes a costa de Caixa y Sabadell, para Inditex el mercado catalán es ínfimo, Telefónica no debería verse afectada… es decir, que en general, razones “value” hay pocas para no apostar por las mayores compañías españolas, incluso si un mal PIB trimestral–el actual- en Cataluña acaba reduciendo el crecimiento del PIB español en 2017 por debajo del +3%. Pero por otra parte, la inestabilidad política por este tema va a continuar y es impredecible la reacción post 21D de mucha gente que aún espera que tras las elecciones autonómicas se relance de algún modo la “DUI simbólica”. Además, la normalidad ni está ni se la espera en la relación institucional entre el gobierno central y el catalán ya que el líder del que según los sondeos será el partido más votado y que presumiblemente formará gobierno, está a día de hoy en prisión acusado de usar un instrumento del estado -como es el gobierno de una comunidad autónoma- para atacar a España, y además echa la culpa de su encarcelamiento al actual presidente del gobierno español… difícil que la tensión vaya a desaparecer en mucho mucho tiempo, si es que desaparece.

En resumen, en mi opinión, el Ibex debería comportarse en lo que queda de 2017 mejor que otros índices internacionales aunque no creo que merezca la pena el riesgo para inversores de medio plazo: Wall Street está en niveles de burbuja y no creo sea el momento de iniciar nuevas inversiones justo cuando parece que ha empezado una corrección general de los excesos de Octubre salvo que se apueste a corto plazo. En cuanto al resto de los mercados financieros mundiales, destaca la ya citada corrección –no demasiado acusada- en las bolsas (la excusa la puso un informe de BOA-Merrill Lynch advirtiendo de la exuberancia irracional de los precios de algunos activos, como si eso fuera algo nuevo, y el posible retraso de la bajada de impuestos de Trump) que no las alejan de máximos y, por otro lado, la fuerte subida del € cuyo principal valedor fue el muy buen dato de crecimiento alemán. El crudo ha descendido desde sus máximos de casi tres años y la extrema volatilidad del bitcoin ya no es noticia pero es todo un aviso para los que creen que puede ser considerado el dinero del futuro ya que –al menos hasta ahora- se comporta como un activo de altísimo riesgo.

Links.

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (12 votos, media: 3,75 sobre 5)

Escrito por Droblo el 17 de noviembre de 2017 con 91 comentarios

El Tribunal Supremo declara Nula la Hipoteca Multidivisa

El 90% de las hipotecas a interés variable comercializadas en España tenían como índice de referencia la cotización del Euribor. A partir del año 2006, la cotización del Euribor empezó su senda alcista hasta marcar su máximo histórico en septiembre-octubre del año 2008, al superarse el 5,50% de interés. Esto supuso un roto en el bolsillo de los consumidores que habían firmado una hipoteca escasos años antes, dado que las cuotas se incrementaron un 30% y quien empezó pagando una cuota de 960€ en el año 2005, en 2008 pagaba un recibo de 1260€.

Ante la escalada de los tipos de interés que repercutía negativamente en el encarecimiento de la financiación, algunas entidades financieras empezaron en el año 2007 a comercializar un producto conocido como la “hipoteca multidivisa”. Se ofrecía como una hipoteca a interés variable mucho más ventajosa que las hipotecas referenciadas al Euribor, ya que permitían pagar una cuota menor, dado que al estar contratadas en otra divisa, generalmente en Yenes Japoneses o en Francos Suizos, los intereses eran inferiores al 2%, cuando la mayoría de los hipotecados en nuestro país estaban pagando un interés del 5%. Lo que a priori parecía un producto muy ventajoso y que iba a permitir pagar menos intereses que una hipoteca tradicional, ha acabado convirtiéndose en la peor pesadilla financiera imaginable para muchas familias que contrataron la Hipoteca Multidivisa.

En el día de ayer el Tribunal Supremo en Sentencia nº 608/2017, ha declarado  nulo el clausulado de una hipoteca multidivisa de Barclays ante la falta de información suministrada a los prestatarios sobre el funcionamiento y los riesgos inherentes al producto ofertado en divisa extranjera. Esta Sentencia es muy contundente en el caso enjuiciado ante la ausencia de información suministrada al consumidor sobre los riesgos de la fluctuación de la divisa, tanto respecto del incremento de las cuotas,  como del aumento del capital pendiente hasta tal punto que se podría dar el caso, como desgraciadamente ocurrió,  que el consumidor no pudiera hacer frente a los pagos.  Además se hace mención a una cláusula que pasa totalmente desapercibida al lego en la materia, pero que permite a la entidad financiera cancelar la hipoteca si el cliente no amortiza parcialmente el capital cuando la fluctuación de la divisa hace que el capital pendiente se incremente más de un 25%, que es lo que ocurrió en el supuesto enjuiciado.

La Sentencia explica de forma pormenorizada con números el calvario económico sufrido por los consumidores a los que se les había concedido en julio de 2008 un capital de 260.755 euros con un interés de 1,47% y una cuota inicial de 1.019,66 euros, pasaron a pagar en junio de 2012, con un interés menor del 0,96% una cuota de 1.540,95€, debiendo en ese momento un capital de 404.323,04€ frente a los 260.755 euros prestados inicialmente en 2008. Evidentemente, de haber sido debidamente informados de los graves riesgos que el producto entrañaba, pudiéndose darse el caso de que la fluctuación de la divisa podría suponer no poder hacer frente a los pagos, ningún consumidor en su sano juicio hubiera contratado esta hipoteca. Por desgracia en la mayoría de casos la información sobre los riesgos brillo por su ausencia, siendo  numerosas las familias que se encuentren en una situación parecida a la descrita.

Ahora el Tribunal Supremo, ha abierto una vía definitiva para que los consumidores puedan reclamar y  deshacer la situación abusiva creada por este tipo de productos.

Federico Wahnich abogado de Euribor.com.es y especialista en hipotecas multividisa y clausula suelo

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (24 votos, media: 4,25 sobre 5)

Escrito por Carlos Lopez el 16 de noviembre de 2017 con 79 comentarios

Soberano, es cosa de Noruegos

“Mi marido cada vez tiene peor humor… Siempre está a gritos y con malos modales. Ya nunca me besa cuando llega a casa”, se lamenta una joven ante una vidente en un spot publicitario de los años setenta. “Bueno, bueno”, le responde ella. “¿Has pensado que tu marido trabaja muchas horas diarias y tiene derecho cuando llega a su hogar a encontrar un agradable recibimiento? Procura que nunca le falte su copita de coñac. Verás como no falla”, le aconseja.

Así era uno de los anuncios del brandy Soberano, cuyo eslogan era “es cosa de hombres”. El anuncio se emitía en la televisión (en singular, ya que solo había una) a principios de los 70.

Mucho han cambiado las cosas desde entonces y si ahora escribimos de soberano en un blog de economía no es por el brandy si no por los fondos y es que si el brandy es cosa de hombres, los fondos soberanos son cosa de noruegos.

El fondo soberano de Noruega es el más grande del mundo y recientemente ha superado el billón (millón de millones) de dólares de patrimonio. Una auténtica barbaridad, tanto que la propia gestora del fondo (el Banco de Noruega) se mostró sorprendida.

Nadie pensaba que se alcanzaría esta cifra cuando en 1996 se realizó la primera transferencia de los ingresos procedentes del petróleo

A medida que los fondos soberanos crecen en tamaño y cantidad en todo el mundo, se están convirtiendo en actores cada vez más poderosos en la escena financiera mundial.

Pero a pesar de su rápido aumento, a menudo son menos conocidos que otros tipos de instrumentos de inversión. Así que aquí está un vistazo más de cerca a lo que los fondos soberanos de riqueza realmente hacen.

¿Qué es un fondo soberano?

Es simplemente un mecanismo a través del cual los países hacen inversiones. Una gigantesca hucha  -a menudo derivado del petróleo u otros productos básicos- que se invierte en acciones, bonos u otras áreas de crecimiento potencial.

Muchos de los países que utilizan fondos soberanos de inversión tienen economías que dependen en gran medida de una sola fuente de ingresos, por ejemplo, los ingresos derivados del petróleo en Noruega y el Oriente Medio.

Las inversiones realizadas a través de los fondos soberanos son una forma eficaz de diversificar y reducir la dependencia de esos países de una única corriente de ingresos.

Noruega, donde se encuentra el mayor fondo soberano del mundo, es un importante productor de petróleo crudo y comenzó a utilizarlo para inversiones en 1996. Su misión es crear riqueza para cuando se agoten las reservas de petróleo y gas.

Según el Sovereign Wealth Fund Institute, el fondo SWF de Noruega ha crecido hasta convertirse en uno de los mayores inversores mundiales en acciones, con una participación accionaria de más de 9.000 compañías en todo el mundo, incluidas Apple y Microsoft, con un valor de 667.000 millones de dólares, según el Sovereign Wealth Fund Institute.

Otros países con fondos soberanos que se financian con los ingresos procedentes del petróleo y el gas incluyen Abu Dhabi, Kuwait, Arabia Saudí y Qatar.

China cuenta con varios fondos que no se generan a partir de productos básicos, incluido el tercero más grande del mundo, China Investment Corporation. Fue creado hace unos 10 años para diversificar las tenencias de divisas de China y ahora tiene un valor de 814.000 millones de dólares.

Japón que está luchando con el doble problema de una gran población de edad avanzada y una fuerza laboral en declive, también tiene un fondo de pensiones no basado en productos básicos que tiene como objetivo aumentar su fondo de pensiones.

A nivel mundial, más países están utilizando fondos soberanos, con más de 40 nuevos fondos creados desde 2005, principalmente de mercados emergentes como México y Turquía.

Aunque los fondos soberanos son más pequeños que algunos de los mayores gestores de activos del mundo, existe preocupación por su poder e influencia.

Algunos de los fondos más importantes, con la notable excepción de Noruega, no son completamente transparentes en cuanto a sus inversiones, desempeño y prácticas de gobierno corporativo. Esto ha llevado a la preocupación de que las inversiones podrían ser por motivos políticos y no puramente financieros.

También existe la preocupación de que el tamaño de los fondos pueda causar grandes movimientos de precios y desestabilizar los mercados financieros mundiales. Por ejemplo Arabia Saudí planea crear el mayor fondo soberano del mundo (pretende ser el doble que el de Noruega) y si nos ponemos algo conspiranoicos ¿Qué podría hacer Arabia Saudí en los mercados mundiales con tanto poder? ¿No podría intentar hundir una industria y rescatar otra?

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (28 votos, media: 4,25 sobre 5)

Escrito por Carlos Lopez el 15 de noviembre de 2017 con 28 comentarios

El poder de las grandes compañías

Echando la vista atrás, no quedan tan lejos los tiempos en los que las grandes empresas comerciales de las Compañías de las Indias, las principales y más poderosas la holandesa, la británica y la francesa, tenían derechos de monopolio en las zonas geográficas de su influencia, con poderes para cobrar impuestos, firmar acuerdos comerciales, encarcelar a delincuentes y declarar guerras.

A día de hoy, el poder de las grandes compañías no es tanto, pero sí es cierto que el poder económico de las mismas no desdeña el de sus antepasadas. Tanto es así que muchas compañías multinacionales tienen más poder económico, más peso en medios de comunicación y más influencia internacional que muchos países, algunos de ellos desarrollados. Es por esto que puedan permitirse incluso enfrentamientos a gobiernos en concreto en defensa de sus intereses ya que muchas de estas empresas no temen otra cosa que a las variaciones que les puedan afectar en el contexto de un mercado globalizado. Así, no temen enfrentarse a un país en concreto para hacerse con un yacimiento de materias primas, por ejemplo, con tal de que no sea una de sus competidoras la que se le adelante.

Los gigantes empresariales de la actualidad cuentas con el poder de su peso económico: tanto su valor bursátil como su facturación llegan a superar el PIB de muchos de los países en los que operan.

Esto tiene mucha más relevancia cuando hablamos de países emergentes. El que una multinacional centre su mirada en un país para instalar una fábrica o una instalación de procesamiento de materias primas es un regalo envenenado para el país escogido. Por un lado, está claro que los ingresos derivados de la inversión no pueden sino mejorar la economía del país, pero por otro, los problemas derivados de tener un convidado tan poderoso pueden no ser precisamente lo mejor para el país afectado. Ya que esta compañía podría, desde interferir en el Gobierno del país para lograr mejores condiciones para sus intereses (o para empeorar las de tus competidores), hasta incluso propiciar la caída de cualquier gobierno, de modo que el país viviría en un estado permanente de guerra civil, que sólo serviría para que la empresa pudiera hacer lo que le viniera en gana jugando con los señores de la guerra a un “juego de tronos” en el que sólo ganaría ella, tal y como podría estar ocurriendo en países como la República Democrática del Congo con el coltán.

Por no hablar de los expolios realizados a las comunidades indígenas o la nula reglamentación medioambiental, que provoca auténticos desastres en los ecosistemas afectados y que, no por lejanos, no habremos de pagar todos algún día.

El caso es que para los países en general, para los que están en vías de desarrollo mucho más, cada vez es más complicado oponerse a los intereses de unas multinacionales cada vez mayores. De hecho, a gigantes como Microsoft o Alphabet (Google es su cara más conocida), sólo pueden oponerse países con un importante peso económico, como puede ser Estados Unidos, que casi siempre es donde se ubica la matriz de estas empresas, aunque cada vez menos, China, por la importancia tanto de su economía, como de su mercado, o la Unión Europea, siempre como Unión, su fuerza desaparece cuando se habla de los países individuales.

Y es que es complicado, para cualquier país, hacer frente a los intereses de una empresa cuya facturación anual es tan grande como tu PIB. Una empresa que, no solo puede presionarte a nivel a nivel interno, a través de políticos de partidos de la oposición, movilizando o amenazando a su plantilla laboral, o a través de otras empresas colaboradoras o asociadas, sino también a través de sus relaciones internacionales, de modo que sean otros países los que presionen en defensa de los intereses de la empresa.

Sin ir más lejos, y por poner un ejemplo, según Global Justice Now, si Apple fuera un país, tendría un tamaño similar al de la economía turca, holandesa o suiza. Con el agravante de que estas empresas son dominantes en lo referente a su sector: Google, por ejemplo, acapara el 88% de cuota del mercado de publicidad online. Facebook (incluido Instagram, Messenger y WhatsApp) controla más del 70% de las redes sociales en teléfonos móviles. Amazon tiene el 70% de cuota del mercado de los libros electrónicos y en EE UU absorbe un 50% del dinero gastado en comercio electrónico. Por no hablar de las empresas que no suelen salir en los medios de comunicación, tales como las que gestionan fondos de inversión, con un gran poder económico y prácticamente sin las inhibiciones que conlleva el vender un producto de amplia base social.

Lo que está claro es que es la era de los grandes imperios empresariales. El 10% de los grupos cotizados en Bolsa genera el 80% de todos los beneficios que se obtienen en el mundo, según The Mckinsey Global Institute. O bien la excusa de la globalización esconde un apetito voraz por el tamaño, o bien sólo las empresas con un determinado tamaño podrán hacer frente a los retos de la globalización. El caso es que el nivel de concentraciones empresariales, a raíz de la crisis, se ha multiplicado en los últimos años, bien sea por crecimiento orgánico, bien por adquisiciones de empresas competidoras. Y eso es un reto para los gobiernos, que lejos de distanciarse unos de otros, deben buscar vías para actuar de forma conjunta y coordinada si quieren mantener su capacidad de acción y de decisión frente a corporaciones cada vez más poderosas.

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (21 votos, media: 4,19 sobre 5)

Escrito por Manuel González el 14 de noviembre de 2017 con 50 comentarios

Reducción de la deuda e independencia de los bancos centrales

Uno de los mayores problemas económicos del sistema democrático de cambiar cada 4 años de gobierno es la tendencia de muchos gestores políticos a ser cortoplacistas. Cualquier alcalde, presidente autonómico o del gobierno central, sabe que si recorta el presupuesto tiene más opciones de ser impopular y que si aumenta el gasto sus posibilidades de reelección aumentan. Es por eso que hacen falta unas normas claras y unas instituciones independientes que frenen esas tentaciones. En la Eurozona por ejemplo teníamos el Tratado de Maastrich pero como incumplirlo sale gratis ya que las sanciones dependen de otros políticos, los déficits públicos y el volumen de deuda pública se han incumplido sistemáticamente. Ante todo esto BCE debería permanecer independiente pero lo cierto es que hace años que tomó partido e incumplió la norma de no financiar estados. Como el experimento está saliendo bien –parece- se podría pensar que esto es correcto pero tiene un gran obstáculo.

Como bien recuerda en este artículo Martin Feldstein la Eurozona tendrá problemas cuando llegue –que llegará- la próxima crisis ya que no le van a quedar municiones. En realidad les pasará a todas las áreas económicas porque hasta ahora se salía de las recesiones con menores tipos de interés. Ahora ya se ha probado el cero y se ha coqueteado con el negativo, y además se han hinchado los balances de los bancos centrales… ¿Qué será lo siguiente? Desde el momento en que los bancos centrales dejan su independencia y se ponen al servicio de los gestores políticos para hacerles la vida más fácil, estamos abriendo la puerta a que la política monetaria sustituya a las reformas económicas. Sin reformas, la deuda se mantendrá como hasta ahora, como mucho dejará de crecer respecto al PIB si el crecimiento se acelera pero difícilmente se reducirá. ¿Cómo hacerlo para no tener este lastre cuando llegue la próxima crisis? La semana pasada el propio expresidente del BCE Trichet (el mismo que subestimó la Gran Recesión subiendo tipos cuando todos los demás los bajaban) dijo que cree que el mundo es más vulnerable a una crisis ahora que en 2008.

Una opción posible, aunque en teoría nadie la contempla, es que haya quitas de deuda para llegar con las cuentas más saneadas a la siguiente crisis. No con la que está colocada entre inversores porque sería perjudicar a los ahorradores pero sí podría haber una acuerdo entre bancos centrales (haría falta coordinación global para que no afecte demasiado al valor de la divisa) que elimine parte de sus balances, por ejemplo que BCE renunciara a cobrar (creando un dinero de la nada para cubrir el agujero en sus cuentas) a los estados parte de la deuda pública que les ha comprado (y la FED hiciera lo mismo con su propio Tesoro). Muy difícil de implementar políticamente, imposible diría cualquiera hace una década pero tras lo que hemos visto estos años, ¡quién sabe! Y si todos los bancos centrales lo hacen a la vez, su efecto negativo sería muy limitado. O no, no se puede saber. Al fin y al cabo, en tiempos pasados la excesiva manipulación monetaria siempre ha tenido, antes o después, consecuencias desastrosas.

Pero hay otra medida aún más radical, y no creo ser el único al que se le ha ocurrido, de casi eliminar el problema de la deuda pública: el fin del dinero físico. Y es que cuando se habla de ello se dan argumentos a favor (control fiscal) y en contra (dependencia de la tecnología) sin tener en cuenta el que para mí es el mayor peligro: nuestra dependencia total. Me explico, en estos años se han llegado a ver tipos negativos pero lo cierto es que la inmensa mayoría de bancos no se han atrevido a cobrar directamente intereses a todo aquel que le depositaba dinero y el motivo es evidente: ¿por qué ingresar dinero en una entidad financiera perdiendo intereses si lo puedes tener bajo el colchón? Pero si el dinero físico desaparece, ¿qué obstáculo habría para que BCE por ejemplo ponga los tipos de interés oficiales en el -2%?Sí, las hipotecas serán muy baratas pero pensarlo por un momento: a todos no costaría dinero ahorrar, nuestras únicas opciones serían o gastar o invertir en activos que nos proporcionen una rentabilidad, aunque sea negativa, no tan baja. Es decir, sería muy normal, y muy beneficioso para los estados, que los propios ciudadanos compráramos la deuda que emiten al ¿-1%?

Imaginaos un mundo en el que ahorrar fuera castigado y endeudarse fuera rentable. No es tan difícil, lo hemos visto estos años en Suiza por ejemplo. No digo que no haya mucho que hablar sobre esto (seguramente un mundo en el que ahorrar fuera caro y lo ideal fuera gastar, la inflación se dispararía), por supuesto es algo hipotético pero no es tan difícil de suponer, lo hemos visto en Japón donde el banco central no es independiente y siempre actúa en complicidad con el gobierno, ¿Por qué el banco central no va a acabar siendo un títere de los estados para que éstos puedan endeudarse cuanto quieran a los tipos de interés que les interesen más? Al fin y al cabo, es la tendencia de los últimos años… No sé a vosotros pero a mi ese futuro me da miedo.

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (41 votos, media: 4,49 sobre 5)

Escrito por Droblo el 13 de noviembre de 2017 con 39 comentarios

La semana en los mercados

Ya comenté hace algunos viernes de lo delicada que era la situación económica de Venezuela. Que haya desembocado en eso que eufemísticamente se llama “reestructuración de la deuda” y que no es más que un intento desesperado para evitar la quiebra (la palabra “default” nadie la quiere pronunciar), no es una gran sorpresa. Cuando en la época de Chávez los precios del petróleo estaban por encima de los 100$ el barril, en lugar de cuadrar las cuentas, se recurrió a un aumento de la deuda externa, la mayoría emitida en dólares. Ahora que los ingresos en $ han declinado por la bajada del precio del crudo, hay problemas para devolver lo prestado porque se hace difícil emitir nueva deuda con la que abonar la anterior. Como dije en el artículo antes citado, las sanciones de Trump han sido la puntilla porque impide a prestatarios norteamericanos financiar a Venezuela.

Por otra parte, y como he comentado otras veces, el problema de la corrupción no cesa: la cifra de detenidos en casos de corrupción que involucran a PDVSA (la petrolera estatal) asciende a 35 desde agosto. Para colmo, según la firma de asesoría económica y financiera Econométrica, Venezuela registró en el mes de octubre una inflación del 50,6 % respecto del mes anterior (se habla de acabar el año cerca del +1000%), entrando técnicamente en hiperinflación al rebasar por primera vez en su historia el umbral del 50% mensual que define este último concepto. Cualquier gobierno en esa situación haría lo que Maduro: intentar renegociar los pagos al exterior antes que aumentar la crisis interna destinando los escasos ingresos en dólares a acreedores extranjeros. El problema es el de todas estas situaciones similares: una vez que incumples, dejan de prestarte y es casi imposible que una economía como la venezolana, tan deficitaria, pueda sobrevivir sin financiación exterior. Ahí es donde entra en juego la geopolítica. Y ahí es donde un tema local me lleva a una reflexión global.

China (por cierto, Trump está de visita por allí estos días) siempre está dispuesta a adquirir materias primas por todo el mundo e instalaciones que le permitan dominar los suministros y el comercio. Debido al enorme volumen de su liquidez, sobre todo en $ obtenidos gracias a su superávit comercial, no tiene problemas para invertir y gracias a su poder geopolítico, no tiene miedo en comprar barato allí donde nadie más quiere arriesgarse. Ya lo hizo con el Puerto del Pireo aprovechando la crisis de deuda griega y sin grandes alharacas no deja de posicionarse como la gran potencia mundial que es, en todo el globo. Y de hecho ya tiene inversiones en Venezuela. Así que me temo que la solución financiera de Venezuela pasará por hipotecar futuros ingresos vendiendo parte del patrimonio nacional –empresas e infraestructuras- a un poder extranjero sólo que esta vez en lugar de ser el gran capital internacional, será China.

China es el imperialismo de siempre, con un fuerte intervencionismo estatal (el estado permite empresas privadas pero controla sus inversiones en el exterior) que le permite invertir allí donde no sólo se obtiene dinero, también poder. Es un tema del que ya he hablado en otras ocasiones, como las instituciones globales creadas por Occidente (como el FMI o el Banco Mundial) no acceden a darle a China la importancia geopolítica que merece, ésta crea sus propios métodos para tener la cuota de poder estratégico que busca usando sus propias reglas. Ya ha creado su propio banco para financiar inversiones en el exterior y crear infraestructuras (y también dependencia económica a muchos países), la Nueva Ruta de la Seda está resultando un éxito y el proteccionismo de Trump (como su salida del Acuerdo Transpacífico) no deja de favorecer sus ánimos de expansión dejándole vía libre. Las sanciones norteamericanas a Venezuela parece que van a provocar (al menos es mi predicción) eso mismo: más poder económico, político y geoestratégico, a China. Cada vez más, esta potencia se está convirtiendo para muchos acreedores en una suma de Banco Mundial+FMI: cada vez que un país tiene problemas financieros acaba apareciendo capital chino. Veremos qué resulta peor a la larga… ¡Qué malo es tener deudas!

En cuanto a los mercados, dos noticias a nivel global a destacar: el ascenso del precio del crudo a máximos de casi tres años y sus implicaciones tanto para la economía como para la inflación (y con ello, aumenta el temor a más subidas de tipos de interés que recordemos ya han empezado en los EUA y Reino Unido) y los máximos de 25 años del Nikkei japonés, al calor de los máximos históricos de Wall Street y feliz de la reelección de Abe y su política de control total sobre el banco central para inyectar más y más yenes en el sistema. En cuanto a España, un PMI de servicios de octubre que es el más bajo desde enero y bastante peor de lo previsto, demuestra con datos que la crisis catalana empieza a hacer mella en la economía: el Ibex toda la semana ha vuelto a estar más débil que el resto de índices europeos aunque ya no se puede achacar sólo al ambiente inestable, es que empiezan a rebajarse las previsiones de crecimiento con motivo. El €/$ se estabiliza en torno a 1,16 y el tono positivo tanto de las cifras macro como de los resultados empresariales sumado a la estacionalidad favorable, sigue impulsando el optimismo bursátil general aunque ayer hubo retrocesos que pueden poner en negativo el signo semanl. Y como imagen, un récord: Aunque aún falte para llegar a la cifra más alta  total, nunca había habido tantas mujeres en España afiliadas a la Seguridad Social.

Links.-

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (11 votos, media: 3,82 sobre 5)

Escrito por Droblo el 10 de noviembre de 2017 con 64 comentarios

Jerome Powell, la apuesta de Trump para presidir la Reserva Federal

El presidente Donald Trump anunció la semana pasada a Jerome Powell como su elección para convertirse en el nuevo presidente de la Reserva Federal. Si el Senado de los Estados Unidos lo confirma, Powell se convertiría en la primera persona sin un título universitario de economía avanzada en ocupar el cargo desde William Miller a finales de los años setenta.

Powell y Yellen han estado en un amplio acuerdo sobre política económica. Ambos votaron consistentemente a favor de mantener los tipos de interés bajos y de subirlos sólo gradualmente a medida que la economía escapaba de las garras de la gran recesión. Powell ha votado a favor de cada decisión política de la Fed desde su nombramiento en 2012.

La regulación puede ser un área donde Powell se diferenciará de Yellen. Fiel a sus raíces republicanas, Powell ha insinuado que le gustaría aflojar el control del gobierno sobre el sector financiero. Por el contrario, Yellen ha defendido firmemente las regulaciones bancarias más estrictas establecidas después de la crisis financiera de 2008.

Powell se considera más probable que alivie algunas de esas normas, en particular para los bancos más pequeños. Trump y muchos republicanos que quieren reducir las regulaciones financieras argumentan que han impedido el crecimiento económico.

En junio, Powell dijo al Senado que miraba con cautela cómo los reguladores podían racionalizar la Regla Volcker, regulaciones introducidas después de la crisis financiera para evitar hacer apuestas demasiado arriesgadas como las que causaron la crisis.

En relación a la trayectoria de la subida de tipos de la Fed, a finales de 2015, Yellen comenzó a revertir la prolongada práctica de la Reserva Federal de mantener los tipos de interés bajos tras la crisis financiera de 2008-09. La economía se había recuperado lo suficiente como para justificar una vuelta a un nivel más normal de los tipos.

Pero insegura sobre la agitación económica provocada por la caída de los precios del petróleo, esperó un año entero antes del próximo aumento. Siempre contando que los datos económicos le indicaron cuándo moverse, la Fed de Yellen ha subido los tipos sólo cuatro veces, con un modesto aumento de un cuarto de punto porcentual cada uno y se espera otro aumento de este tipo en diciembre.

Marc Fortuño

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (9 votos, media: 3,33 sobre 5)

Escrito por Carlos Lopez el 9 de noviembre de 2017 con 128 comentarios



« Artículos más antiguos

Artículos más nuevos »


Contáctenos - Terminos de uso y cookies