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Cuando Irlanda robó las manzanas a Grecia

SEG03. SEGOVIA, 07/08/07.- Un guardia civil, con una impresora portátil conectada a las agendas electrónicas que la Dirección General de Tráfico comenzará a extender por diversas ciudades españolas en un plazo de dos meses para tramitar las denuncias, hoy en Segovia, donde se ha desarrollado la experiencia piloto. EFE/Juan Martín

Un jóven de 27 años, hijo de una familia de millonarios finlandeses, tiene todas las cartas para batir el récord de la multa más alta por exceso de velocidad en su país: 170.000 euros. La policía le sorprendió circulando a 80 kilómetros por hora en las calles de la capital, donde el límite de velocidad es justo la mitad. Las multas de tráfico se calculan en Finlandia en función de la renta declarada a Hacienda, que en 2002 registró que el patrimonio de Salonoja ascendía a siete millones de euros. Según el procedimiento administrativo finlandés, ahora la sanción deberá ser confirmada por un tribunal. Si finalmente resulta aplicada, sería la más elevada en la historia del país escandinavo nóridico. Esta multa dejaría atrás a la de Jaako Rytsola de 80.000 euros y la de Pekka Ala-Pieti, el presidente de Nokia, de 35.000 euros por saltarse un semáforo en rojo.

Así se las gastan en Finlandia, pero esto no es nada comparado con la multa que le va a meter Bruselas a Apple, 13.000 millones de dólares. Realmente no es una multa si no devolver el dinero de unas ventajas fiscales obtenidas.

¿Qué es realmente lo que ha pasado? Se llama “tax ruling” y de eso hace año y medio se habló mucho a raiz de los “Papeles de Luxemburgo” (que se llamaron “LuxLeaks”) en los que se  denunciaba los acuerdos secretos llevados a cabo entre el Gobierno de Luxemburgo con 340 multinacionales de 2002 a 2010, en Cinco Días por entonces hablaban de ello.

Es importante poner de manifiesto que los acuerdos entre empresas y autoridades fiscales son práctica frecuente en casi todos los Estados miembros de la UE. Y eso es exactamente lo que ha manifestado Juncker. No obstante, el tipo de acuerdos otorgados por Holanda, Irlanda o Luxemburgo en los casos de Apple, Starbucks, Facebook, Amazon o Google no tienen parangón en otros Estados miembros, lo cual se ha venido denunciando desde hace más de una década, pero solo en la actualidad, por cuestiones fundamentalmente políticas, cobra importancia.

La polémica radica en aquellas prácticas que, amparadas por un acuerdo entre la Administración y el contribuyente (en adelante, tax ruling), buscan en última instancia una clara elusión fiscal. De hecho, en las últimas décadas se ha observado el creciente uso de tax rulings que amparan el uso de instrumentos híbridos, entidades híbridas o acuerdos sobre precios de transferencias, lo que permite a las empresas trasladar flujos entre sus filiales localizadas en diferentes territorios en función de parámetros de difícil seguimiento para el fisco.

En el caso de Apple, se ha beneficiado de un régimen fiscal favorable de forma ilegal a través de un acuerdo con Irlanda que ha permitido pagar el 1 por ciento de impuesto de sociedades de 2003 al 2014. La tasa del impuesto se ha ido reduciendo desde del 2003 hasta el 0,005 por ciento en el 2014.

El “Tax Ruling” lleva en el punto de mira de la Comisión Europea un buen tiempo, coincidiendo con la necesidad de recaudar más. Recientemente a Starbucks y Fiat-Chrysler, se les exigió la devolución de entre 20 y 30 millones de euros en impuestos atrasados a Holanda y Luxemburgo. A esto hay que sumarle otras 35 multinacionales a las que en enero se les ordenó devolver 700 millones de euros a la hacienda belga.

En Europa el mayor beneficiado del Tax Ruling es Irlanda y posiblemente ello sea la causa de que, por ejemplo recientemente haya revisado su crecimiento de un 7,8% a un 26,3% en 2015 respecto a 2014.

Resumiendo lo que hacían era llegar a un acuerdo con las empresas del tipo “tu te traes los cuarteles centrales europeos a Dublín, generas 3.000 empleos bien remunerados y a cambio no pagas los impuestos de sociedades de toda Europa”

¿Y que pasa con el resto de países?

El Eurodiputado Gianni Pittella lo resumió perfectamente

Hemos impuesto una cura de caballo a países como Grecia y las multinacionales se dedican a eludir impuestos, y lo peor es que lo pueden hacer sin que haya leyes europeas que se lo impidan

A la unión Europea le queda mucho por hacer en cuanto a unión fiscal (incluso dentro de España, sus comunidades autónomas), cualquier multinacional que quiera operar en la UE es comprensible que prefiera pagar un impuesto de sociedades del 1% en Irlanda en vez del 29% de Grecia (o el 30% en España) y frente al daño que eso producirá, a los cerebritos de Bruselas lo único que se les ocurría es que quizás lo mejor era subir el impuesto a Grecia, para que recauden más…

Las empresas no estaban haciendo nada ilegal pero lo que está claro es que si operas en un país y tributas en otro, tarde o temprano alguien hará algo y es que a los estados no les gustan que le toquen los tributos. Si no quieres problemas, no te metas en líos.

Escoger a Apple como cabeza de turco ofrece a la UE una importantísima recaudación además de lanzar un mensaje muy claro al resto de corporaciones que se benefician de esta baja fiscalidad. En Google hoy alguien debe estar haciendo horas extras.

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Escrito por Carlos Lopez el 31 de agosto de 2016 con 2 comentarios

La reforma del sistema de pensiones

ahorrosEl empleo precario y los bajos salarios hacen que un importantísimo sector de la sociedad, casi el 50% de la misma, viva en situaciones de precariedad, es decir, en el riesgo de caer en la pobreza y la exclusión. No sólo por la pérdida del empleo de la propia persona o de otros miembros del entorno familiar, sino también por la aparición del fenómeno del “trabajador pobre”, por el cual los salarios obtenidos por el trabajo no bastan para rescatar a la familia del riesgo de pobreza.

Sin embargo, está siendo también en esta época en las que las grandes fortunas están creciendo como nunca desde hacía años. Ya hace un tiempo que recuperaron lo perdido con la crisis y ahora están engrosando sus cuentas a buen ritmo, además de estar aumentando el número de ricos, lo cual estaría muy bien, si no fuera porque este aumento del poder económico de las clases favorecidas se está logrando al mismo tiempo (si es que no es a costa) de la precarización de las clases medias, lo que significa una polarización de la sociedad entre ricos y pobres. Siendo este el posible inicio de futuros problemas sociales que la falta de clase media siempre ha dado lugar en cualquier sociedad.

En este contexto se engloba uno de los grandes debates nacionales pendientes, como es la reforma del sistema de pensiones. La gravedad de la crisis económica de la que está saliendo España ha profundizado y adelantado el problema latente, de fondo, que está empezando a crear el envejecimiento de la población en las pensiones de la Seguridad Social. La manifestación más clara de esta circunstancia es que desde 2012 el Fondo de Reserva de las pensiones ha disminuido en más de dos terceras partes. De modo que, en principio, sólo queda Fondo de Reserva para el abono de otras tres pagas extraordinarias. Es decir, hasta las Navidades de 2017. Más allá, como se indicaba en los antiguos mapas para señalar territorios no explorados, “hay dragones”.

La causa inmediata del problema es la destrucción de 3,5 millones de empleos durante la crisis y, con ello, el fuerte recorte de los ingresos por la caída de las cotizaciones sociales, además del aumento de las prestaciones por desempleo. Y aunque ahora el empleo se esté recuperando, las políticas de bonificaciones para fomentar esta recuperación y la precarización del empleo no logran conseguir el suficiente pulmón para estabilizar el gasto social. De este modo, el déficit de la Seguridad Social es de 15.000 millones anuales. Con una partida de pensiones que crece cada año a un ritmo del 3% y sin medidas que alivien este desvío.

Las medidas que se apuntan para tratar de aliviar el incierto futuro del sistema de pensiones se pueden esquematizar en los siguientes puntos:

La primera, la más viable para no tener que recortar las pensiones en el futuro, es hacer reformas estructurales que aumenten el empleo, disminuyan la tasa de paro, y hagan posible un incremento de los salarios. Este podría ser el camino emprendido por el Gobierno de Rajoy, pero con un fallo importante: los recortes llevados a cabo durante la crisis han afectado a los gastos en educación, formación e investigación tecnológica. Con lo que el único camino para fomentar la competitividad ha sido la devaluación de salarios, lo que empeora los ingresos por cotizaciones.

La segunda medida consistiría en llevar a cabo una reforma del sistema de pensiones que incluya la creación de un mecanismo de “cuenta nocional”: dentro del sistema público, el trabajador tendría una cuenta individual de cotización. En la jubilación, la prestación obtenida tendría relación directa con el esfuerzo contributivo. Los trabajadores que hubieran contribuido más, devengarían una pensión mayor. Este modelo permite introducir instrumentos de ajuste automático, una jubilación flexible y el equilibrio entre las contribuciones y las pensiones en relación a la esperanza de vida. Otro de las medidas a abordar es la subida de las bases de cotización eliminando los topes e igualando la cotización de la Seguridad Social a la cuantía real del salario.

En esta línea de mayor reparto del esfuerzo contributivo, se podrían eliminar las deducciones fiscales a los planes de pensiones privados. Suprimiendo además la actual posibilidad que tienen los trabajadores autónomos, hasta los 48 años, de cotizar a la Seguridad Social por la base mínima que, aplicando el tipo, se queda en 260 euros mensuales.

La tercera (y mi favorita) es aceptar la reducción de la pensión media sobre el salario medio y compensarla con más recursos procedentes de ahorro privado. Es decir, con planes privados de pensiones. El problema de esta medida es que, dada la progresiva devaluación de salarios y la cada vez mayor precariedad de buena parte de la sociedad, tan sólo el hecho de llegar a fin de mes es todo un reto para muchas familias. Por lo que las mismas no disponen de los recursos necesarios para alimentar un producto financiero que les pueda garantizar un nivel digno de vida en un futuro cuando no pueden garantizarlo en el presente.

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Escrito por Manuel González el 30 de agosto de 2016 con 58 comentarios

Cambios para España (8) – No fiarnos de la ética de nadie.

robarCuando al dueño de una pequeña empresa un empleado le roba, lo primero que hace es despedirle e intentar recuperar el dinero. Pasa lo mismo en una multinacional, si se pilla a un directivo robando, los accionistas van a por él. Sin embargo, en el ámbito político no es así, resulta sorprendente que si se descubre que alguien ha robado dinero de todos los españoles, el que lo ha puesto en ese cargo no lo fulmine de su cargo al instante. Luego ya se verá el castigo penal, al fin y al cabo la justicia es muy lenta pero lo primero debería ser castigar al ladrón y recuperar lo perdido. En España eso no es lo habitual y no lo es porque los españoles no castigan electoralmente a los políticos que actúan así. El motivo no está claro pero puede tenga que ver con la escala de valores que manejamos: no podemos castigar a los demás por hacer cosas que nosotros haríamos en su lugar. Por eso es tan importante que existan controles: nada protege más contra una tentación que evitar que la tentación sea posible. Eso se consigue con normas menos flexibles, trasparencia total y castigos.

Reducir la Deuda.- Hay que ser realistas y, aparte de negociar una quita (algo que es un último recurso porque sirve para la ya emitida pero encarecería y dificultaría la próxima a emitir) que yo sepa sólo hay dos opciones para reducir nuestras deudas: la lenta y la rápida. La lenta es que crezca nuestra economía para aumentar ingresos, mantengamos la confianza de los mercados –aunque sea gracias a BCE- y así los intereses se reduzcan, el gobierno gestione bien y consiga superávit que se destine a emitir menos, la inflación sea alta para que sea más fácil abonar las deudas a costa del ahorrador… etc. Lo malo de esta opción es, aparte de que es lenta, que es muy complicada ya que estamos en una crisis global que no invita al crecimiento precisamente, nuestros gestores siguen gastando más de lo que ingresan y pertenecemos a una unión económica donde priman los intereses de los países más fuertes económicamente que, al estar en otra fase de la crisis, entre otras cosas no desean mucha inflación y no podemos quejarnos demasiado porque sin estos socios habríamos presentado ya suspensión de pagos. La rápida es la que ya se hizo hace 2 décadas: devaluar nuestra moneda y así hacer una quita enmascarada de nuestra deuda externa. Esta opción no es viable dentro de la Eurozona y salirnos de ella nos llevaría a un cierre de los mercados exteriores lo que implicaría la quiebra. Claro, teniendo nuestro propio banco central podríamos abusar de la política monetaria pero eso aumentaría aún más la desconfianza en España y nos llevaría a una especie de autarquía económica en la que tendríamos problemas incluso para importar crudo. La única forma de que la opción rápida fuera manejable es que la Eurozona entera se deshiciera o al menos un grupo de países lo bastante numeroso como para no estigmatizarnos –fundamental que le pase también a Italia- pero mientras eso pasa –o no- sólo queda la opción lenta.

Cuidarse de los radicalismos demagógicos.- Cambiar es importante y necesario pero sin destruir lo bueno que aún tenemos. No debemos olvidar que la España actual es uno de los sitios de mayor calidad de vida del planeta y es una aspiración justa desear tener un sistema del bienestar incluso mejor que el que teníamos en 2007 pero como ya dije, eso fue una excepción histórica: hay que ser realistas, no podemos aspirar a eso si no volvemos antes, por ejemplo, al nivel de ocupados que entonces había. Proponer, cuando nunca ha habido tantos jubilados como ahora, con una mayor esperanza de vida y una gran reducción del número de asalariados y de la propia población activa, jubilarnos años antes es un sinsentido; proponer una renta básica universal, además de no ser financiable, dejaría vacíos millones de empleos de baja remuneración o acabarían cobrándose en dinero B para poder acceder a ambas pagas; proponer un sueldo máximo en relación con el sueldo mínimo supondría la salida del país de los mejores profesionales (fácil de entender con un ejemplo: ¿Cuántas estrellas del fútbol que hoy están en el Real Madrid o el Barça se quedarían si su sueldo estuviera ligado al del taquillero del estadio?) y además la experiencia demuestra que poner puertas a la ambición personal es contraproducente como por ejemplo han entendido en China donde crece el número de millonarios en un país teóricamente comunista; proponer impuestos confiscatorios hacia los grandes patrimonios a lo que conduciría es a una fuga de capitales que derivaría en una pérdida de riqueza para el país; proponer una quita de deuda de forma unilateral conduce a perder la confianza de los inversores en un país muy dependiente del crédito exterior y que acabaría quebrando lo que llevaría a la bancarrota del fondo de pensiones de la seguridad social y de la banca española –sobreinvertida en deuda pública- por lo que peligrarían los ahorros de los españoles; proponer renacionalizar empresas “estratégicas”, independientemente de mi opinión, resulta muy caro porque hay que compensar a los expropiados y el no hacerlo supondría, además del empobrecimiento de por ejemplo millones de españoles que tienen acciones de ellas, otra fuga de capitales ante la inseguridad jurídica que supone… En resumen, no deberíamos arriesgar lo mucho que tenemos cayendo en la tentación de la demagogia.

No menospreciar los pequeños cambios.- Todo suma y cuando se habla de productividad y competitividad se pontifica básicamente sobre el trabajador y sobre el empresario pero se obvia la labor de los gobiernos que, por ejemplo con un calendario tan absurdo como el que tenemos, nos torpedea a todos, incluso en un país con un fuerte sector turístico. ¿Alguien sufriría porque el Día de la Constitución en lugar del 6 de diciembre fuera el primer viernes de febrero, mes sin festivos? Y el tema de las fiestas religiosas y el argumento de la tradición: cuando yo era niño San Pedro y San Pablo era festivo, dejó de serlo y no pasó nada; tampoco ocurrió cuando San José pasó a ser fiesta sólo en algunas autonomías, ¡Y eso que es el Día del Padre! En Reino Unido tienen muchas tradiciones y eso no evitó que traspasaran los festivos a los lunes para evitar los puentes. Basta con Navidad como fiesta religioso-cultural común y Año Nuevo como civil como excepciones y todas las demás pueden aglutinarse en viernes y lunes (la Semana Santa en la mayor parte de Europa por ejemplo excluye el Jueves Santo pero celebra el Lunes de Pascua). Un calendario mejor pensado es también una forma de ahorrar costes. Para mi lo ideal sería que se hiciera un calendario común y fueran festivos por ejemplo los terceros viernes de cada mes excepto diciembre y enero (ya dije por qué) y así se crearían unas posibilidades de planificación de viajes, y en general de consumo de ocio, mayores.

Fomentar las pymes y el consumo con medidas de simplificación normativa y legal.

Para negociar con nuestros socios debemos unirnos a Italia para –ya que juntos somos más grandes que Alemania- presionar con el miedo que provoca en nuestros socios el que los dos abandonemos la Eurozona Los ingresos por impuestos aplicados a la gasolina, gasóleo etc. deberían tener un tope anual para que las subidas de precio del crudo repercutan menos en el consumidor.

No es un problema en la actualidad pero deteriora mucho el clima económico que cuando sube el barril de petróleo el coste en seguida se vea trasladado al consumidor en gran parte por las excesivas tasas. Si el gobierno tiene presupuestado unos ingresos basados en un precio que luego es más alto, ese año ingresa más y de ese “extra” se puede prescindir con facilidad en beneficio de la industria y el comercio.

Para mejorar las cuentas públicas hay que reducir gastos pero eso no implica necesariamente eliminar inversiones, hay que saber diferenciarlas: comprar tanques cuando nuestro mayor riesgo bélico viene de que Marruecos ocupe Ceuta y Melilla o abrir un aeropuerto a menos de 100 kms. de otro ya en funcionamiento son gastos y mejorar las comunicaciones con Europa o aumentar la plantilla de un equipo que persiga el fraude fiscal son inversiones.

A nivel individual, cuando las cosas nos van bien para comprar gastamos nuestros ahorros e incluso nos endeudamos y cuando nos van mal reducimos gastos y ahorramos. Está en nuestra mano comportarnos en los buenos momentos económicos como lo haríamos si fueran malos.

Aprender de los errores, ¿Qué dirán los libros de esta recesión, comentarán las vicisitudes de todos aquellos que compraron porque la cuota de la hipoteca era similar al precio del alquiler sin tener en cuenta que firmaban una deuda para décadas y que podían perder su trabajo durante ese tiempo? ¿O hablaran de la burbuja inmobiliaria como quien habla de la crisis del petróleo de 1973, sin profundizar en el drama humano? Y sin profundizar en él, no aprenderemos de verdad de toda esta historia. Y entre que no tenemos memoria y que nos recuerdan muy pocas veces los errores cometidos, no paramos, generación tras generación, de repetirlos una y otra vez. Recordemos que en 2008 mucha gente creía que esto era una crisis importada de la mala política de Bush y de los bancos de allí que apenas nos podía afectar ya que como aquí todo lo habíamos hecho bien, el precio de los pisos siempre subía, teníamos el mejor sistema financiero, superávit y una muy baja deuda pública… seríamos inmunes. Luego se creyó que pasaría como con la crisis de los “.com” en 2001 y 2002: que afectaría mucho a las bolsas y algo al crecimiento pero que no nos llevaría a la recesión…Y al final muchos de los que pensaban eso se fueron dando cuenta que en muy poco tiempo los malos gobiernos se comen los superávits e hinchan la deuda pública, descubren que el burbujón inmobiliario patrio existía así como la corrupción, la malversación, las pésimas entidades financieras, las inversiones ruinosas primando criterios políticos… y que el euro no era tan bueno ni lo era que fuera tan fácil conseguir una hipoteca o el tener en cada provincia un aeropuerto que se va a tener que pagar por una población que en su mayoría quizás no lo use nunca.

Y con este artículo acabo esta serie en la que no he pretendido confeccionar un programa electoral para las próximas elecciones, sólo haciendo notar que se pueden y que se deben cambiar cosas y que aunque algunas de esas transformaciones que propongo puedan ser radicales no por intentar llevarlas a cabo va a peligrar lo mucho que tenemos, que eso también es muy importante.

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Escrito por Droblo el 29 de agosto de 2016 con 67 comentarios

La semana en los mercados

Estos dos gráficos de Javier G. Echegaray hablan por sí solos

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describiendo mediante el empleo cómo la economía española ha sufrido el estallido de la burbuja del ladrillo. El gráfico rojo es inapelable. Sin embargo, el azul es en cierta forma sorprendente ya que choca con la extraña política de austeridad que dicen que ha dominado los años de crisis en España. Que el primer puesto sí está muy relacionado con el auge del turismo es evidente pero, ¿cómo es posible que con los recortes en educación y sanidad, la plantilla de empleados en ellas haya crecido a pesar del parón demográfico? Y recuerdo que son actividades transferidas, que el mayor gasto en ellas lo hacen las CC.AA. ¿Y las administraciones públicas, cómo es que también hayan incrementado sus trabajadores si en teoría la austeridad lo domina todo? Y son cifras netas, ya descuentan despidos y jubilaciones.

El asunto es que se ha recortado, y mucho, en equipamientos pero no en personal. Todavía en Sanidad se puede entender –o más bien disculpar- por el aumento del turismo pero ¿cómo es posible que con menos niños haya aumentado en plena crisis la plantilla en los centros educativos? Y no hay duda que sí que ha habido recortes estos años y en su mayor parte donde no se debía pero ¿austeridad? Es difícil de creer. Si miramos la evolución del gasto en los Presupuestos Generales del Estado

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Lo que se aprecia con claridad es que la austeridad real duró dos años (2011 y 2012) pero después lo que nos muestra es una economía con un gasto en parados y en intereses de la deuda altos -pero que se están reduciendo- y un gasto en pensiones disparatado que encima no deja de crecer y que impide que aumenten partidas como investigación por ejemplo, necesarias para realizar un cambio de modelo económico.

A mi me gusta la palabra austeridad, no le encuentro las connotaciones negativas que ha adquirido los últimos años y ojalá los gestores del dinero público fueran austeros pero no lo son: cargos políticos demasiado numerosos, coches oficiales, viajes de directivos de TVE con sus familias a los JJ.OO, una CC.AA. salvando a un equipo de fútbol como le acaba de pasar al Rácing de Santander…. hay ejemplos por todas partes de actitudes nada austeras, incluso más bien despilfarradoras y de todos los partidos políticos, incluidos los nuevos (como hemos podido comprobar con la resurrección de la televisión pública valenciana o la radio de Carmena). Y sin embargo, es necesaria la austeridad porque ni creciendo al 3%, como lo lleva haciendo nuestra economía desde hace dos años, se consigue gastar menos de lo que se ingresa. Y todas las previsiones dicen que 2017 será peor, en términos de PIB, que 2016 y 2015…

Nuestros políticos pueden vivir de espaldas a la realidad pero nosotros no nos podemos permitir esos lujos, por eso la sociedad española sí está haciendo un esfuerzo y aumenta el ahorro y se reducen las deudas. Puede que en estas vacaciones muchos hayan despilfarrado un poco pero no creo que para cubrir ese desfase pidan un crédito en septiembre sino que ajustarán gastos, como llevan haciendo la mayoría de familias desde 2008 ¿Tan difícil es que los que nos mandan aprendan esa lección?

Cambiando de tema, se está acabando un agosto que ha desafiado a la estadística y ha resultado un buen mes para la bolsa, con menor volatilidad que la media histórica y nuevos máximos históricos en Wall Street. Sin embargo, Septiembre es, según esos mismos datos históricos y estadísticas, el peor mes del año, ¿volverá a haber una excepción a la media por segundo mes consecutivo? No lo tengo claro, lo normal sería esperar caídas para acumular esperando un último trimestre bastante alcista porque harán lo que puedan para arreglar el año. Aunque este año tenemos la incertidumbre que provoca el “factor Trump” a poco que recuperen las cotizaciones bancarias, los índices más castigados pueden mejorar mucho. El problema está en la sobrecompra de Wall Street y la posible subida de tipos de la FED en unas semanas. Hoy en el –ya famoso en los mercados- simposio económico de Jackson Hole (organizada por la FED de Kansas City) se espera que Yellen dé alguna pista sobre este tema y bolsas, crudo, oro, dólar etc. podrían verse afectados y dejar en nada todo lo que ha pasado esta semana, que tampoco ha sido nada sustancioso ya que se puede resumir en mucho movimiento intradiario con y poco volumen.

Links.

 

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Escrito por Droblo el 26 de agosto de 2016 con 52 comentarios

Los ocho indicadores indispensables que debes entender antes de contratar un fondo de inversión

what-is-a-mutual-fundLos fondos de inversión siguen siendo una de las alternativas favoritas de los españoles a la hora de “hacer trabajar” a su dinero. No obstante, estos productos financieros por la calidad de su gestión mantienen intensas diferencias entre sí. Para ello, el fondo tiende a ofrecer una serie de indicadores históricos que observan las variables que han influido en la trayectoria de este fondo de inversión. Pero, ¿Qué significan estos indicadores?

Primeramente explicaremos un término que citaremos varias veces, el Benchmark: La mayoría de los fondos miden su rentabilidad con un Benchmark o índice de referencia contra el que se compara el fondo. Por ejemplo, un fondo de Renta variable española se comparará contra el Ibex 35. Hay benchmarks más especializados como puedan ser biotecnologías, materias primas, etc. Digamos que es la referencia con la que compararse (y mejorar)

Alfa: Rentabilidad adicional obtenida por un fondo respecto a su índice de referencia o benchmark teniendo en cuenta la exposición de este fondo al riesgo de mercado medido por la beta (esto lo explicamos luego). Es decir, el gestor es o no es capaz de batir a su índice de referencia. De no ser así, quizá pueda adquirir otros productos como ETF´s o Fondos índices que replican el índice pero con comisiones menores.

Beta: Es una medida de la sensibilidad del fondo o de la acción a los movimientos del mercado. La beta del mercado es igual a 1,00 por definición. Una beta de 1,10 significa que el fondo o la acción ha tenido, de media, una rentabilidad un 10% superior a la del mercado cuando éste subía, pero un 10% peor que el mercado cuando este bajaba.

Volatilidad: La desviación típica de un fondo es una medida del riesgo del fondo. Indica cómo, en términos medios, la rentabilidad del fondo se ha desviado de su media. Una desviación típica alta significa que la rentabilidad del fondo ha experimentado fuertes variaciones mientras que una baja indica que la rentabilidad del fondo ha sido mucho más estable.

Ratio de Sharpe: La ratio introducida por William F. Sharpe en 1966 se denominó en su origen reward to variability ratio. La ratio relaciona la media y la desviación estándar del diferencial de rentabilidad de un fondo con respecto a los activos libres de riesgo, de forma que indica la rentabilidad adicional que se obtiene por unidad de riesgo total asumida.  La ratio puede indicar, por tanto, que el fondo no lo esté haciendo tan bien como el mercado y esto estaría justificado por la existencia de riesgo diversificable o no sistemático en la cartera.

Ratio de Sharpe = Rentabilidad media/ Desviación estándar

Ratio de Información: Es una medida de rentabilidad ajustada al riesgo en la que se compara el fondo con su benchmark. Matemáticamente es el exceso de rentabilidad dividido por el tracking error del fondo respecto a ese benchmark.

Tracking error: Este indicador es muy útil a la hora de analizar fondos que replican índices. Es una medida de la volatilidad de las diferencias de los rendimientos de un fondo y su correspondiente benchmark. Es igual a la desviación estándar del diferencial de rendimientos o rendimientos relativos (rendimiento del fondo – rendimiento del benchmark). Cuanto más pequeño es el tracking error, mejor replica el fondo a su benchmark en rentabilidad y riesgo. Por lo tanto, los fondos de gestión pasiva tendrán un tracking error pequeño

R cuadrado (R2): Representa el porcentaje de variación de rentabilidad de la variable dependiente (en este caso la rentabilidad del fondo de inversión) que puede ser explicado por la variable independiente (la rentabilidad de su índice de referencia). Si tomamos por ejemplo un fondo que siga de muy cerca al índice IBEX 35 y si hacemos una regresión respecto a ese índice obtendremos un R2 igual a 1 o, por lo menos, muy próximo a 1. Esto significa que prácticamente todas las fluctuaciones de rentabilidad del fondo pueden explicarse por la evolución del índice en cuestión

TER: Porcentaje de reducción anual en la rentabilidad del partícipe producido por los gastos fijos operativos si los mercados permanecieran planos y el fondo mantuviera su cartera sin operar durante un periodo. Representa la influencia en la performance de un fondo de los gastos en los que incurre, teniendo en cuenta no sólo los gastos de gestión y depositaría, sino además otro tipo de gastos como son los de auditoría, administración y distribución.

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Escrito por Carlos Lopez el 25 de agosto de 2016 con 33 comentarios

La neutralidad española en la Primera Guerra Mundial y su impacto económico

imagenHace ya 100 años de la Primera Guerra Mundial (1914 – 1916) y en algunos países de Europa aprovechan este centenario para realizar algunos actos conmemorativos y recordar aquella barbarie, en España la tenemos muy olvidada a pesar de las enormes implicaciones que para nuestro país tuvo tal evento pese a nuestra neutralidad

A principios del siglo pasado, España, lejos de ser la potencia que había sido, dirigiendo los designios de medio mundo, se encontraba en una complicada situación. Tras haber perdido sus últimos territorios de ultramar y con ellos buena parte de su flota y casi todo lo que le quedaba de prestigio, se enfrentaba en Marruecos a una guerra incesante y en su propia casa al ascenso de los movimientos obreros cada vez más radicales.

Es por eso que nunca le fue requerida a nuestro país la adhesión a su causa por parte de ningún bando. Con un ejército que se encontraba anticuado, casi sin armada naval, y con el problema de Marruecos que desembocaron en crisis y huelgas como la Semana Trágica en 1909, España era un Estado de segundo rango, que carecía de la potencia económica y militar suficiente como para presentarse como un aliado deseable a cualquiera de las grandes potencias europeas en conflicto. Por eso ninguno de los países beligerantes protestó por la neutralidad española. Fue simplemente tenida como una declaración de impotencia, puesto que se basaba simplemente en que España carecía de los medios militares necesarios para afrontar una guerra moderna, independientemente del bando elegido, que con los dos se coqueteó.

La vinculación mediterránea de nuestro país y sus intereses en Marruecos ponían en contacto a la política exterior española con las de Inglaterra y Francia; por eso, las relaciones con estos dos países fueron más frecuentes y estrechas, aunque no siempre sus intereses coincidían con los españoles. La diplomacia franco-británica centró su objetivo ante el conflicto en evitar que España entrara en el área de influencia alemana. Por su parte, Alemania utilizó el acercamiento a España para atemorizar o dividir a sus adversarios.

En cuanto al impacto económico, se podría afirmar que el conflicto bélico tuvo una entidad y trascendencia capitales para el desarrollo del capitalismo español. Un verdadero rio de oro llegó a las arcas de los industriales y comerciantes españoles. El comercio exterior creció a un ritmo desconocido hasta entonces. De hecho, si en los años de la preguerra nuestra balanza comercial tenía un saldo negativo de entre 100 y 200 millones de pesetas, con el estallido bélico pasó a ser de unos 200 a 500 millones de saldo positivo. La razón era sencillamente que una serie de productos de exportación habían experimentado una gran demanda en el mercado extranjero y otros que hasta ahora no habían tenido más que un mercado nacional, debido a las circunstancias especiales de la guerra, resultaron rentables para otras naciones.

El ejemplo más claro estuvo en la minería asturiana del carbón y en el hierro vasco. En el primer caso, pasamos de un carbón que por sus difíciles condiciones de explotación se hallaba en desventaja frente a otros carbones europeos, a un producto que aumentó su producción entre un 10 y un 20% anual durante los años de conflicto. Así, las explotaciones mineras del carbón pasaron de 17.000 empleados a más de 40.000 en los cuatro años de guerra. En el caso del hierro vasco multiplicó por 14 su cifra de negocio.

Otro sector que creció exponencialmente fue en del transporte marítimo.  El aumento de la demanda mundial y las dificultades provocadas por el bloqueo submarino alemán tuvieron como consecuencia una inmejorable situación para las navieras. Entre 1918 y 1920 se crearon 56 nuevas empresas de este tipo y los precios de los transportes marítimos habían crecido tanto que los dividendos de algunas de esas empresas llegaron a ser del orden del 500%. Esta situación se mantuvo incluso cuando Alemania declaró en 1917 la guerra submarina total y, en su afán por ahogar la economía inglesa, comenzó a hundir cualquier embarcación, fuese de la bandera que fuese, que comerciase con los ingleses. Esto dio lugar a esperpentos como el de tener que lamentar hundimientos de cargueros españoles (hasta el 25% de la flota mercante española) al tiempo que se daba permiso para reparar y luego zarpar a un submarino alemán en el puerto de Cádiz.

Otros sectores crecieron quizá menos espectacularmente, pero su avance se mantuvo más tiempo, como la industria textil catalana o el sector bancario. En términos generales puede afirmarse que toda la actividad económica española se vio muy estimulada por la Primera Guerra Mundial. Y así, empresarios y financieros obtuvieron pingües ganancias con sus negocios (el número de bancos se duplicó en estos años), pero no ocurrió lo mismo para los trabajadores. La inflación de los productos de primera necesidad, así como el desigual reparto de la riqueza y de las cargas tributarias –en un Estado aún clientelista y caciquil– provocaron las airadas denuncias de los sindicatos de clase y las asociaciones obreras.

Todo este “milagro” económico se evaporó poco después de terminar la guerra. El fin de las condiciones excepcionales supuso el fin de la gallina de los huevos de oro, y comenzó un nuevo drama para España. Las exportaciones cayeron un 39% y seis mil empresas echaron el cierre. La crisis de sobreproducción trajo consigo, además, un fuerte desempleo industrial y la lucha obrera se recrudeció. Además, se tuvo que luchar contra la mala prensa del letal virus de la gripe, que en la primavera de 1918 mató a más de 40 millones de personas en todo el mundo, más de 300.000 personas solo en nuestro país. Una enfermedad que no se originó en España (el primer caso fue en Estados Unidos), pero como país pobre, secundario y encima neutral, tuvo que cargar con la mala prensa.

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Escrito por Carlos Lopez el 24 de agosto de 2016 con 35 comentarios

El record de endeudamiento de la economía española

deudasMientras nuestros dirigentes políticos bailan el rigodón de los acuerdos políticos al lento ritmo de las cigarras veraniegas, una nueva noticia en el ámbito macroeconómico ha vuelto a sacudir la paz estival. La deuda pública española ha vuelto a crecer con fuerza en el segundo trimestre del año, 18.148 millones más, superando por primera vez la cifra de 1.107.287 millones de euros: la mayor cantidad de la historia en términos absolutos. Lo que significa, por otro lado, que cada uno de nosotros tenemos una deuda pendiente de 23.800 euros, si lo expresamos en términos per cápita.

En porcentaje sobre el PIB, que permite comparar la deuda de un país con la riqueza que produce al año, sube al 100,9%, un nivel que sólo se ve superado por el hito histórico de 1.909, en el que se alcanzó el 102% del PIB. Habría que remontarse unos años más, durante la guerra de Cuba, para encontrar valores superiores.

De este modo, a pesar de los severos recortes, desde que Mariano Rajoy accedió a La Moncloa a finales de 2011 la deuda de España ha crecido en 357.000 millones pasando de menos del 70% del PIB a rebasar el 100%. Un legado parecido al que dejó tras sus siete años de Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, que en 2004 se encontró un nivel del 45%. Con la diferencia de que ya ha superado a la cantidad total de endeudamiento del Gobierno Zapatero en 9.227 millones de euros.

Evolución de deudaSin embargo, desde el Ministerio de Economía lanzan un mensaje tranquilizador que matiza en dos sentidos estos datos. Por un lado, hay que tener en cuenta la fuerte estacionalidad del calendario de deuda, ya que éste depende de las fechas de emisión y las de las amortizaciones y resulta que los principales vencimientos se producen en los meses de enero, abril, julio y octubre. Por otro, el Ministerio hace hincapié en la tendencia desaceleradora iniciada en 2013, de manera que aseguran que se logrará cumplir con el objetivo del Programa de Estabilidad Europeo a cierre del 2016, que dejará la deuda en el 99,1% del PIB, debido, sobre todo, al crecimiento económico. No sólo eso, sino que además reducirá la cifra hasta el 96% en 2019.

La Comisión Europea, en cambio, prevé que la deuda española cierre el año por encima del 100% del PIB y reclama una nueva ronda de ajustes para contener el déficit -España lleva ocho años sin cumplir el objetivo- que podría alcanzar los 20.000 millones entre este año y el que viene. El Ejecutivo en funciones asegura que tiene margen para cubrir ese agujero con la subida de la recaudación por la mejoría de la actividad, aunque ya se pronostica que el crecimiento económico será el año que viene algo menor de lo esperado.

Por ahora, en cuanto al tema de la colocación de la deuda, no está habiendo demasiados problemas, se sigue colocando en buenas condiciones y así será mientras se mantenga el paraguas del Banco Central Europeo que garantice la solvencia. El problema vendrá cuando se acabe esta cobertura del BCE o cuando el bono de países más solventes, como el alemán, recuperen su rentabilidad.

Para reducir esta deuda, se podrían seguir varios caminos. Con Aznar o Felipe González se hizo a base de privatizaciones, vía que no tiene ahora mucho futuro debido a que ya no hay tanto que se pueda vender. La atrayente posibilidad de poner en marcha la máquina de fabricar dinero a costa de devaluación e inflación es inviable porque el mando sobre la política monetaria ya no reside en España. Y en cuanto al impago de la deuda, no es una solución, es romper la baraja, y sólo serviría para encarecer una futura financiación.

Puestos así, sólo cabe un crecimiento sostenido por encima del 1,5% anual. Y para conseguirlo se ha realizado un ajuste fiscal y una política de devaluación salarial salvaje para recuperar la competitividad que serviría para generar crecimiento que reequilibre las cuentas. Aunque esto sea a costa de destruir el tejido social del país, creando una mayor desigualdad, bolsas de pobreza de difícil reabsorción y empleos con salarios que no cubren las necesidades de los trabajadores.

Para acabar, la posibilidad de que en realidad la cantidad de deuda no sea de 1,1 billones de euros, sino que en realidad sea de 1,5 billones, ya que, dependiendo del sistema de valoración, podríamos incluir una serie de partidas que elevarían la cifra en casi un 50%. Tal y como se encarga de aclarar el Banco de España en sus propios documentos, el concepto de endeudamiento que se utiliza actualmente no es exacto en sus mediciones porque no es una medida de las deudas totales. Esto es así porque no incluye todos los pasivos o deudas que tienen las Administraciones Públicas entre sí.

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Escrito por Manuel González el 23 de agosto de 2016 con 34 comentarios

Cambios para España (7) – Arreglar el “problema catalán” con argumentos económicos.

tierraDesde un punto de vista económico, el nacionalismo es algo que no casa con la actual globalización y supone un freno para salir de la crisis como estamos viendo en la Eurozona (la falta de unidad y la incomprensión entre los distintos países están en contradicción con el propósito de crear una unión que aspire a competir con los EUA), pero no se puede obviar nunca en una ciencia social como la economía el factor humano. Por ejemplo, yo podría demostrar que Baleares mejoraría su situación si se separara de España y se convirtiera en un Lander alemán y no por eso iban a querer hacerlo y de igual modo sé que en Cataluña hay un fuerte sentimiento independentista pero confío que no la querrían si eso supusiera vivir mucho peor de lo que lo hacen ahora. Yo soy antinacionalista y globalizador, creo en la diversidad cultural pero no en la educación que prioriza las diferencias y me opongo a las fronteras pero dado que existen, éstas deberían ser decididas por los ciudadanos y no por las guerras o las interpretaciones históricas como mayoritariamente ha pasado hasta ahora y por eso creo que el nacionalismo catalán es tan justificable como cualquiera y la aspiración a un estado propio no es censurable. Contra la opinión general, creo que los territorios son de quienes los habitan: si los gibraltareños no quieren ser españoles nunca deberían serlo, si los melillenses no quieren ser marroquíes, da igual el lugar geográfico de la ciudad, tampoco deberían serlo. Y si los catalanes no quieren ser españoles, creo están en su derecho. Otro tema es que, además de esa voluntad de sus habitantes –que no dudo en unos años sea aplastantemente mayoritaria si siguen así las cosas-, Cataluña pueda tener el suficiente grado de autosuficiencia como estado independiente para ser viable económicamente y favorecer con ello el nivel de vida de sus habitantes. Si viviéramos en la España de la autarquía de 1950 no lo dudaría –al fin y al cabo tiene agricultura, turismo, industria…- pero en el globalizado mundo del siglo XXI donde las áreas económicas están tan definidas y con el lastre de la deuda, la situación es muy diferente. Como historiador veo que se han manipulado hechos para justificar posiciones ideológicas pero también es cierto que eso pasa en casi todas partes. Por ejemplo, en España, donde muchos critican, creo que con razón, la interpretación que hacen muchos en Cataluña de la Diada, sabemos que los restos de Santiago –patrón del país- no están en Compostela (e incluso se llega a dudar que realmente haya pisado alguna vez la Península Ibérica) o que lo de Covadonga fue una escaramuza sin importancia a la que se mitificó por motivos políticos, al igual que se pervierten las palabras para darles el significado que se quiere, por ejemplo denominando durante décadas “alzamiento nacional” a un golpe militar. Y es que los políticos han utilizado el nacionalismo en muchas ocasiones para beneficio propio, siendo quizás el caso más extremo el de Hitler y Hiro-Hito ya que en nombre de él provocaron el mayor conflicto bélico de la Historia.

Centrándonos en la economía, creo que ese sentimiento nacionalista de muchos catalanes ha sido utilizado por algunos políticos para vender la idea de que la independencia es una mejor forma de salir de la crisis que la integración alegando “balanzas fiscales”. Es normal que las regiones más ricas aporten más a la caja común igual que pasa con las personas con una salvedad: hay personas con ingresos altos que no han tenido la ayuda de una buena herencia pero en las diferencias entre comunidades autónomas si hay motivos históricos de peso: por ejemplo a Madrid su capitalidad le ayuda a ingresar más así como a Cataluña su importancia en comercio e industria desde hace siglos. Y gran parte de esos beneficios los reciben porque pertenecen a un estado más grande en el que otras comunidades ingresan menos. Igual pasó cuando ingresamos en la UE, Alemania y Reino Unido aportaron capital a España por ser un socio más pobre pero también porque hay una lógica comercial en esa “solidaridad” que también les beneficia. A nivel individual, el dueño de Zara necesita que haya una clase media con ingresos que consuma sus productos para ser rico él, del mismo modo pasa eso con las comunidades autónomas –y los países- que tienen las mayores empresas y pertenecen a una unión política y/o económica. Es lógico que las autonomías que más ponen intenten poner sus condiciones (como hace Alemania en la Eurozona) pero todos los españoles somos iguales y precisamente lo único que rompe –al menos sobre el papel- la igualdad es el tema fiscal ya que a los que ganan más se les aplica un porcentaje de impuestos superior.

Y esto –que algunos llaman solidaridad y otros expolio- ocurre también a nivel territorial y no sólo en España, es exactamente el mismo método de la UE: quien más ingresa, más paga. Así pues, igual que nadie entendería que un día hubiera una unión política real en Europa y Holanda tuviera derechos que no tiene Italia, no tiene sentido que haya territorios con privilegios y por eso creo que las ventajas vascas y navarras deberían desaparecer y desde luego estoy en contra de que se extiendan a Cataluña. Si el negarse a ello es la mecha que conduce a que una amplia mayoría de habitantes de esas autonomías quiera dejar de pertenecer a España, sería una pena y tengo claro que será muy difícil –por muy legal que sea- obligar a la gente a ser ciudadanos de un país al que no quieren pertenecer. ZP cometió un gran error al asegurar que apoyaría el Estatut que decidiera el Parlament porque luego la rectificación de algunos puntos por el TC fue una excusa que el independentismo usó muy bien para azuzar a una sociedad muy harta de la situación actual debido a la crisis. No hay que olvidar que hasta 2010 la asistencia a las manifestaciones de la Diada catalana del 11-S no pasaba de las 10 mil personas. Luego la insensibilidad de Rajoy hizo el resto y ahora un problema de nacionalistas pidiendo más se ha convertido en uno de independentistas.

Los cambios en las fronteras, quizás incluso más que las religiones, han sido la excusa que más guerras han motivado a lo largo de la Historia de la Humanidad. Pero también hay excepciones, algunas muy recientes: la desaparición de la URSS motivó el nacimiento –y renacimiento- de varios estados independientes la mayoría sin derramamiento de sangre, Chequia y Eslovaquia se separaron pacíficamente, Kosovo se escindió de Serbia –9 años después del conflicto bélico-, quizás el mejor ejemplo es Quebec, que ha votado en 1980 y 1995 de forma democrática y pacífica si convertirse o no en una nación diferente a Canadá (en la práctica casi lo es) y el caso más reciente ha sido Escocia. ¿Quiere decir esto que la independencia de Cataluña puede suceder? Yo no lo creo. Hay un error en muchos de los análisis económicos que se hacen ya que antes de imaginar una Cataluña independiente antes hay que planear cómo sobrevivir al proceso de separación. España no va a querer perder parte de su territorio –legalmente lo es, no es discutible- igual que los catalanes no querrían perder Tarragona y los partidos políticos españoles, cuya máxima aspiración es ganar elecciones, no permitirán algo tan impopular para sus votantes. Y a las malas, por parte catalana no hay medios suficientes para una medida de presión que pueda contrarrestar la suspensión de la autonomía con el más que probable beneplácito internacional. Y es que España lo tiene todo a favor para imponer su postura ya que cuenta con todo el apoyo internacional que no sólo le ofrece su participación en los principales organismos, sino especialmente el miedo que otros estados tienen a apoyar un movimiento secesionista que se les puede volver en contra ya que este no es un problema exclusivo de España, dentro de Europa también ocurre en Reino Unido, Italia, Bélgica…

Incluso si una inmensa mayoría de catalanes quiere separarse de España la separación sólo sería viable a las buenas, algo muy complicado de aceptar por un gobierno español que, aun en el improbable caso de aceptar iniciar una negociación de igual a igual entre una autonomía y el estado central sobre una secesión y aún imaginando la mejor de las voluntades por ambas partes, dilataría muchos años el proceso ya que es imposible tras tantos siglos hacer un reparto equitativo que satisfaga a ambas partes y mucho menos llevarlo a la práctica en menos de una o dos décadas. Parecería sencillo repartir la deuda pública pero si se hace, ¿No habría que repartir también los activos -incluido el armamento o las reservas de oro- y alguien piensa que España querría hacer eso? Y caso de hacerse, ¿se haría por población o por territorio? ¿Y cómo se comparte la deuda privada y bancaria o el Fondo de Garantía de depósitos? Y si se inicia un largo proceso que conducirá a la independencia, ¿Mientras tanto se espera que el estado central mantenga su estructura e inversiones en Cataluña y que los ciudadanos de la autonomía paguen los impuestos estatales? Esto es lo que yo creo que pasaría si Cataluña se independizara mañana:

  • Impago de la deuda. Incluso si se quedara con todos los activos estatales que tiene en su territorio pero no con un porcentaje de la deuda pública española (lo cual sería injusto) no tendría capacidad de pagar su propia deuda autonómica que actualmente abona gracias a fondos obtenidos por el Tesoro español (el FLA). La “ventaja” de no tener que aportar a la caja común española valdría para el futuro pero de momento lo inmediato es la cesación de pagos.
  • Al no disponer de dinero y tener déficit presupuestario, es importante poder emitir deuda pero Cataluña o no tendrá rating o será bono basura –de hecho ya lo es- luego la clave está en el exterior pero ya sabemos que la inmensa mayoría de los países no va a reconocer la independencia de Cataluña por lo que habría que buscar créditos bilaterales con aquellos que sí lo hagan y quieran prestar o con inversores que van a exigir a cambio alta rentabilidad. Serían pocos y a alto interés por lo que sería complicado incluso importar gasolina.
  • Se dice que Cataluña podría usar el € como hace Andorra, sin tener banco central emisor. Es una gran idea para Andorra ya que es receptora de fondos internacionales y tiene el beneplácito internacional pero si Cataluña usa el € pero no tiene el apoyo del BCE le pasará como le pasa hoy a Kosovo o a Montenegro, que usan el euro pero sus bancos deben adquirirlos por lo que sus tipos de interés son muchísimos más altos que en la Eurozona Si renuncia al € y emite una moneda propia, tampoco creo fuera aceptada como medio de pago internacional.
  • Los bancos catalanes (CaixaBank y Banco Sabadell), incluso si han sido listos y han trasladado su sede social a Francia o a España para poder tener acceso al BCE y esa medida “cuela”,  se encontrarán en situación muy delicada por todos los créditos concedidos a la administración pública catalana y a sus empresas además de por la previsible fuga de clientes  no catalanes. Y una posible quiebra sin un Fondo de Garantía de Depósitos catalán sería pésima para los ahorradores.
  • No creo que pasara pero incluso si BCE aceptara como colateral deuda catalana viva –ya hizo excepciones con la griega y chipriota- y con ella pudiera dar algo de liquidez a las entidades catalanas tendría un “haircut” (un descuento, no se lo valoraría por el 100%) similar al que tiene Chipre lo que encarecería los tipos de interés. Y estaría el problema de cómo colocar la nueva deuda –estatal y bancaria- que se tendría que emitir. Es decir, que incluso con el improbable apoyo extraordinario de BCE, la crisis financiera se agravaría mucho.
  • Además, los bancos catalanes tienen mucha deuda española, deuda que perderá valor ante la secesión catalana. No hay que olvidar que en ese escenario España también saldría muy perjudicada, incluso si Cataluña asume su parte de la deuda pública estatal y si bien es probable que España recibiera un rescate de la UE/FMI/BCE etc. los ajustes para la población se multiplicarían.
  • Una situación así provocaría una desinversión fuerte y una huida de capitales en Cataluña como primera medida: menos empresas y por tanto más paro. Negar eso es olvidar que el dinero es cobarde y no tiene patria y recordemos que fue exactamente lo que pasó en los países periféricos cuando se temió la salida de ellos de la €zona no hace tanto. También se produciría un movimiento emigratorio que ayudaría a desplomar el precio de la vivienda y, en general, de los activos radicados en Cataluña.

No pienso que esté siendo exagerado, sinceramente creo que es lo que pasaría a grandes rasgos a corto plazo (más allá nadie lo sabe). Basta con ver lo ocurrido en Grecia en 2015 cuando el nuevo gobierno decidió ir por libre contra el resto de socios de la Eurozona. Y es que no se puede aspirar a seguir en Europa, en la Eurozona y tener el apoyo del BCE si nadie apoya lo que pretendes hacer. Si en Grecia, sin llegar a salir del € y siendo un estado reconocido, se vaciaron los bancos hasta el punto de que hubo que imponer un corralito y la actividad económica se paralizó, ¿Qué pasaría con un territorio que se enfrenta a todos? Tsipras se vio obligado a renunciar a prácticamente todo su programa electoral para no acabar fuera de la Eurozona y los meses que tardó en darse cuenta de que el riesgo no merecía la pena fueron desastrosos para la economía de su país. Debería ser una lección que invite a la prudencia.

Por desgracia, el tema está tan politizado que casualmente todos los análisis optimistas sobre las consecuencias económicas de la independencia están realizados por nacionalistas catalanes y todos los análisis pesimistas por nacionalistas españoles. Creo que yo, como no nacionalista, puedo ser más objetivo ya que no me mueve ideología alguna sino el bienestar de la mayoría. Los ajustes que lleva padeciendo Grecia (que impagó deuda pero también recibió fondos de la UE y el FMI y todo el apoyo de BCE) los últimos años serían mínimos en comparación a lo que tendríamos que padecer los que vivimos en Cataluña si se entra en abierto enfrentamiento. Y creo que gran parte del sector financiero, empresarial y, en resumen, del mundo económico catalán, aún con corazón independentista, saben eso pero prefieren callar. Y ahí hay engaño hacia la población. Pero ojo, también lo hay en la parte española cuando amenazan a Cataluña con una expulsión de la UE si hay una Declaración Unilateral de Independencia. No es cierto, mientras España no reconozca dicha independencia desde la UE –y desde la Eurozona, la OTAN, la ONU etc.- se seguirá tratando a Cataluña como una parte de España;  por lo tanto, seguirá dentro de esos organismos hasta que España acepte oficialmente que Cataluña no es España y desde luego nadie cree que eso vaya a pasar en un corto espacio de tiempo.

Reconozco que si la Eurozona fuera a disolverse como parecía en 2012 y hubiera varios estados que no pudieran pagar su deuda el momento sería bueno aprovechando una situación de caos en Europa (¿quién dice que no se volverá a repetir?) pero la independencia catalana ahora que la crisis de deuda está más calmada sería como auto-lesionarse y herir a los vecinos, sería generar un problema de forma voluntaria que nadie agradecerá que aparezca por lo que pondría a todos en contra tanto de Cataluña por crearlo como de España por no resolverlo. A día de hoy y aun batallando para salir de la crisis, pertenecer a España, a la UE, a la Eurozona y contar con el auxilio del BCE y de la comunidad internacional, es el mejor camino para no empeorar la situación económica de los catalanes… y de todos los españoles. Y eso en definitiva es lo que más debería importar. ¿Quién iniciaría un proceso bilateral que perjudicara a los habitantes de las dos partes que participan en él? ¿No estamos viendo cómo la Eurozona, con apenas una década de historia, con muchos menos puntos de unión que cualquier autonomía tiene con el resto de España y con un proyecto claramente cuestionado hace todo lo posible por no romperse precisamente por el coste económico que supone la ruptura?

Resumiendo, a las malas no se llega a ninguna parte y el perjuicio económico para los españoles –y especialmente para los que viven en Cataluña- sería enorme y además Cataluña no tiene forma de presionar dado su aislamiento internacional en este tema por lo que los independentistas deberían recular. Si no lo hacen y fuerzan el tema, España entiendo que sea firme pero debería pensar en los ciudadanos catalanes y no juzgarles por sus políticos: cualquier reacción exagerada estaría ayudando a justificar acciones violentas en el futuro. Mi solución pasa por el diálogo y no me asusta que si una mayoría de catalanes quiere secesionarse de España se converse sobre ello y se negocie un calendario de largo plazo: llevo años viviendo en Cataluña y no es realista pensar que la actual autonomía va a continuar mucho tiempo más, pienso que Cataluña acabará siendo independiente de facto aunque por la pertenencia a la UE y a la Eurozona siga siendo nominalmente parte de España. Es una cuestión de tiempo.

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Escrito por Droblo el 22 de agosto de 2016 con 77 comentarios



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