Euribor - Blog de economía y del Euribor


La viñeta de la semana

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Escrito por jrmora el 28 de febrero de 2015 con 0 comentarios

Noticias de idealista.com:

La semana en los mercados

febreroMañana acaba febrero y en estos dos meses han pasado muchas cosas en ámbitos políticos y económicos nacionales e internacionales y también han ocurrido algunos movimientos en los mercados financieros destacables como la fuerte caída del precio del crudo seguida de un vigoroso rebote, la debilidad del resto de las materias primas, la bajada del € que contra el $ ayer pisó por debajo de 1.12, la rentabilidad de la deuda que sigue a la baja especialmente en la Eurozona (Alemania ya emite deuda a 5 años en negativo, cobrando intereses al que se la queda)… y lo a mi juicio más llamativo: las fuertes revalorizaciones de la mayoría de índices bursátiles en apenas 8 semanas. Si hoy no cambian mucho, sólo en Europa las bolsas de Dinamarca, Italia, Portugal (que cayó el 27% en 2014) , Austria, Francia, Bélgica, Suecia, Holanda, Irlanda, Alemania (que está en máximos históricos), Finlandia y Rusia (el más explicable tras el batacazo del -45% de 2014) han ofrecido a sus inversores más de un 10% de rentabilidad en 2 meses lo que supondría más de un 60% anual si continuara la misma progresión. Por si esto no fuera poco, la mayoría de esos países tienen una inflación que ronda el cero por lo que el beneficio real es mucho mayor y más si lo comparamos con los tipos de interés oficiales de cada país que, salvo en el caso ruso, son mínimos. Así pues, los fondos de renta variable pueden estar muy contentos ya que han alcanzado en muy poco tiempo de 2015 el objetivo que la mayoría tenía para todo el año. Si el Ibex no lo ha hecho es básicamente por el mal desempeño del Santander debido a su ampliación de capital pero a pesar de eso y de arrastrar desde hace unos años una revalorización menor a la de las grandes bolsas mundiales, el Ibex incluyendo dividendos pagados ha tocado esta semana máximos históricos:

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La gran pregunta es ¿por qué tanta euforia en Europa si tanto la crisis en Ucrania como la de Grecia se han cerrado en falso y van a seguir coleando y generando inestabilidad? Supongo que es la suma de varios factores (en diciembre de 2014 ya se descontó a la baja mucho de lo malo que ha pasado en 2015, el crecimiento en la Eurozona parece no va a ser tan bajo como se temía hace unos meses, Wall Street sigue apoyando con nuevos máximos históricos tras las bajadas de enero, la falta de alternativas de inversión rentables…) pero para mi el principal argumento vuelven a ser los bancos centrales que han estado muy activos ya que hasta 20 han bajado sus tipos oficiales en estos dos meses y en concreto BCE con sus anunciadas medidas se ha convertido en el principal aliado de la bolsa alcista. Como ya pasara en el estupendo rebote de verano de 2012, la fe en BCE es enorme y muchos están esperando que las bolsas eurozoneras se comporten a partir de ahora de forma similar a las norteamericanas desde 2009 al abrirse la puerta de las QE, las compras directas y masivas de bonos que van a aumentar de forma notable la liquidez en los mercados financieros. También hay quien opina que no sólo es el efecto en éstos lo que se descuenta sino la influencia que esa política va a tener en la economía real ya que esta avalancha de dinero se supone evitará la deflación, mejorará las cuentas públicas y las de las grandes empresas al bajar los intereses que pagan por sus deudas, revitalizará el crédito y acabará con el temor a una nueva recesión en el continente. Es tal la confianza que existe que parece no haber miedo a una posible Grexit, a una internacionalización de la guerra civil ucraniana, a los atentados yihadistas, a la más que posible subida de tipos en Reino Unido y los EUA e incluso a que según el Global Leading Indicator –indicador adelantado elaborado por Goldman Sachs- el mundo está oficialmente en contracción.

Mi opinión respecto a las bolsas no ha cambiado tras estos dos meses, creo que según avance el año las correcciones que vendrán procedentes de Wall Street (al echar de menos las QE de la FED) pesarán sobre las bolsas eurozoneras. Tampoco creo que las QE de BCE vayan a resolver los problemas económicos de Europa -aunque espero equivocarme- porque mucho más ya no pueden bajar los tipos de interés de la deuda con lo que su efecto benéfico ya está descontado. No sé si el GLI tiene razón o no pero veo riesgo en que, como pasó en el año 2000, el estallido de alguna de las burbujas de los mercados financieros (la de bajos tipos de deuda o la de bolsa norteamericana, inglesa, alemana, japonesa o china) afecte a la economía real. Tampoco entiendo que no se valore el riesgo real de que Rusia mande oficialmente tropas a Ucrania o que lo hagan los EUA ni que se minusvalore el peligro de atentados por todo Occidente. Y en concreto en la Eurozona sigo viendo muy tocadas a la economía francesa e italiana -2ª y 3ª más grandes- y la posibilidad de una Grexit -y sus consecuencias para todos- siguen estando ahí. La economía griega ha empeorado mucho los últimos 3 meses con la fuga de capitales y la paralización de inversiones consecuencia de la convocatoria de elecciones primero y del enfrentamiento del nuevo gobierno griego con el resto de gobiernos de la UE después. Por lo tanto, con cifras empeorando y con una clara desconfianza entre Grecia y la UE en aumento, las opciones de ruptura van a seguir vivas los próximos meses. En cuanto a España, es cierto que si no hay factores externos que nos afecten (lo que es mucho suponer) y con los internos “desestabilizadores” (independentismo catalán y Podemos) que parece han dejado de crecer, todo apunta a que el PIB crecerá más del 2%, se creará empleo y subirá la bolsa al calor de una prima de riesgo ya por debajo de 100 y sin embargo, confieso que no me acabo de fiar…

Como imagen qué mejor que esta del Nasdaq para ejemplificar la actual euforia bursátil (aunque hay que puntualizar que aunque el índice se llame igual sus principales valores son muy diferentes):

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Links.

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Escrito por Droblo el 27 de febrero de 2015 con 58 comentarios

Vuelven los minicréditos

creditoServidor que tiene la desgracia/fortuna de ser autónomo, tiene la costumbre de ver algo la tele por las mañanas, mientras ojeo las webs habituales.  Durante la crisis económica he observado un cambio de tendencia en la publicidad matutina y me ha sorprendido la vuelta de anuncios de créditos rápidos.

Cuando hablamos de créditos rápidos nos referimos a aquellas operaciones de financiación en las cuales el plazo de aprobación o denegación es muy breve, lejos de las esperas de los préstamos tradicionales, siendo incluso casi inmediatos cuando la solicitud se realiza de forma telefónica o de forma online. Eso sí, la información que hemos dado deberá de ser confirmada por la entidad en la documentación que nos pidan y les remitamos.

Pero está claro que el elemento diferenciador frente a otros préstamos es la rapidez con la que se conoce la respuesta. Es por este motivo que este tipo de créditos rápidos son más proclives para financiar algo que, por la premura o por lo inesperado, hace que necesitemos en un determinado momento una cantidad de dinero de la cual no disponemos pero que necesitamos con urgencia.

En ese sentido es lógico el pensar que la premura en la respuesta y la disponibilidad del dinero solicitado de forma rápida, deberá de poseer un coste superior que el de los préstamos tradicionales. Y en parte es verdad y en parte no. Depende mucho de la finalidad de la operación para que podamos decir si son operaciones más caras que otras.

  • Los créditos rápidos pueden resultar interesantes si la cantidad solicitada no es muy grande y es por un problema de liquidez puntual, ya que eso significa que en poco tiempo lo cancelaremos lo que reducirá mucho la TAE que inicialmente nos van a cobrar.
  • Para gastos puntuales y esporádicos, dependerá de la entidad escogida, pero no todas son caras como pudimos ver anteriormente.
  • Si lo que se tiene es una urgencia, este tipo de productos pueden ayudarnos de forma inmediata, con independencia del coste que tengan, Nosotros ya seremos conscientes de que debemos de cancelarlo lo antes posible para no incurrir en costes elevados.

Siendo conscientes de para que se necesita el dinero, así como del plazo para devolverlo, estos créditos no tienen porque ser más caros que otros productos de financiación tradicional. Lo importante es tener claro que el dinero que pedimos lo tenemos que poder devolver y que lo pedimos para una finalidad con sentido. Pedir créditos rápidos para hacer frente a otros préstamos o hipotecas es el pasaporte seguro a la ruina financiera.

 

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Escrito por Carlos Lopez el 26 de febrero de 2015 con 0 comentarios

Venezuela y la historia de una devaluación eterna

bolivarAunque parezca mentira, hubo un tiempo en que el bolívar, la divisa venezolana, se cambiaba por un dólar y existía una libre distribución y conversión de la divisa extranjera, un escenario económico que se mantuvo hasta 1929. La primera devaluación registrada del bolívar fue en 1929, durante el Gobierno de Juan Vicente Gómez, y se fijó el tipo de cambio en 3,19 bolívares por cada dólar. A finales de 1941, el Gobierno de Eleazar López, puso en marcha la segunda devaluación y fijó el tipo de cambio en 3,35 bolívares por dólar y este tipo de cambio se mantuvo con el siguiente gobierno del General Marcos Pérez entre lo años 1953 hasta los años 1957. En el año 1961, durante el segundo mandato de Rómulo Betancourt, el Gobierno fijó devaluó  hasta los 4,30 bolívares por cada dólar.

El tipo de cambio de 4,30 bolívares por dólar se mantuvo durante veintidós años hasta el Viernes Negro de febrero del años 1983, en el que el Gobierno de Luis Herrera Campins promovió un Régimen de Cambios diferenciales:

  •  Un dólar preferencial a 4,30 bolívares para los títulos de deuda pública, privada y bienes de primera necesidad
  •  Un dólar a 6 bolívares para aquellos gastos que podríamos calificar de no esenciales.
  •  El dólar flotante para los turistas y gastos superfluos, inicialmente se estableció en 7,50 bolívares por cada dólar pero la moneda venezolana se fue devaluando mes a mes.

En los sucesivos periodos presidenciales el cambio flotante del bolívar fue perdiendo su valor frente al dólar. En enero de 1990, cada dólar ya era intercambiado por 42,65 bolívares y ya en el año 2000, con Hugo Chávez en el poder, el dólar se intercambiaba por 654,67 bolívares.

En enero del año 2003, el tipo de cambio era de 1.924 bolívares por cada dólar pero en febrero se estableció el control del tipo de cambio en Venezuela a una tasa de cambio fijo de 1.600 bolívares por dólar. Una medida cuya finalidad era evitar el proceso de fuga de capitales que vivía el país y se crea la Comisión de Administración de Divisas, por sus siglas CADIVI. En 2004 el tipo de cambio fijo lo devaluaron hasta los 1.920 bolívares por dólar y el 2005 el tipo de cambió fijo lo llevaron a hasta los 2.150 bolívares por cada dólar.

Los precios llenaban de ceros las etiquetas de los productos comercializados y en 2008 Chávez estableció el “Bolívar Fuerte” que quitaba tres ceros al bolívar, por lo que la tasa de cambio quedo fijada en 2,15 bolívares fuertes por cada dólar.

La nueva unidad monetaria, no detuvo el proceso de devaluaciones y en enero de 2010 se instauró una tasa de cambio paralela de 4,3 bolívares fuertes por dólar y el cambio de 2,15 bolívares fuertes se mantuvo para aquellos sectores que se consideraron estratégicos. En junio de ese mismo año, entró en vigor  el Sistema de Transacciones con Títulos en Moneda Extranjera (SITME) que fijó otra tasa oficial de 5,30 bolívares fuertes por cada dólar para aquellas importaciones que no fueran prioritarias y que de un modo muy restringido podía ser utilizado por la población.

Pasaron apenas tres años y en 2013 el gobierno venezolano volvió a hacer de las suyas…  Primero la tasa de cambio se devaluó hasta los 6,30 bolívares fuertes por dólar y eliminó el SITME, para crear el SICAD, que era una subasta por la que familias y empresas podían adquirir dólares, el gobierno prohibió que el SICAD hiciera públicos los precios oficiales del bolívar frente al dólar para no reconocer la devaluación encubierta. Si contamos el mercado negro en el que se comercializaban bolívares fuertes, existían tres tipos de cambio frente al dólar ¿Les parecen pocos? Pues bien en 2014, el CADIVI se incorporó al Centro Nacional de Comercio Exterior (CENCOMEX) y se creó el SICAD II, un cuarto mercado, que incorporaba más sectores para adquirir dólares con el fin de luchar contra el mercado negro existente.

Y ya entramos en 2015, en el que la tasa oficial para adquirir dólares para sectores de alimentos y salud es de 6,30 bolívares fuertes por cada dólar. Los sistemas SICAD I y SICAD II han quedado unificados en una única subasta, en el que el precio inicial fue de 12 bolívares fuertes por dólar. Por último, se ha “legalizado el mercado negro” en un Sistema Marginag de Divisas (SIMADI), un mercado en el que oferta y demanda fijan el precio de los bolívares fuertes frente al dólar y el primer cruce oficial ya era de 170 bolívares fuertes por cada dólar.

¿Cuáles han sido las consecuencias de este proceso de represión monetaria?

Al devaluar, dificultar el acceso a las divisas y tener menos ingresos por el desplome de los precios del crudo. importar productos cada vez es más caro y este empobrecimiento continuo se muestran en una inflación desatada, que según el Banco Central de Venezuela, en el año 2014 cerró en el 68,5%, siendo la más elevada del mundo y para los alimentos, el aumento de precios fue del 102,2%.

4072El desabastecimiento de productos está provocando largas colas para comprar los artículos de la libreta de racionamiento. Probablemente uno de los sectores más dañados sea el farmacéutico ya que según la Federación Farmacéutica Venezolana, existe el 70% de desabastecimiento de fármacos, debido a que el clima represivo ha hundido la iniciativa privada para producir medicinas y el Estado debe comprar al exterior con las divisas que posee.

El control de divisas afecta tanto a residentes como a no residentes, porque estudiantes venezolanos en España no tienen la posibilidad de que les acepten los giros bancarios desde Caracas, lo que les pone en serias dificultades de pagar sus estudios y mantenerse en el país.

Para finalizar, por el lado de las grandes empresas también hay consecuencias, por ejemplo Telefónica ha comunicado que tras la nueva devaluación, el valor se sus activos en Venezuela se han visto reducidos en 2.840 millones de euros. Según ha comunicado la compañía, la aplicación de este nuevo tipo de cambio han afectado al EBITDA y el Resultado Neto del grupo, que se han visto reducidos en 915 y 399 millones de euros respectivamente. Referente a la caja de Telefónica, la devaluación de los activos financieros netos ha sido de 1.231 millones, por lo que el volumen de caja de la filial venezolana a cierre de 2014 es de 390 millones de euros.

Artículo publicado originalmente en nuestro blog de bolsa por

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Escrito por Carlos Lopez el 26 de febrero de 2015 con 68 comentarios

La revolución de la Globalización

revolucion industrialYa hace más de 200 años, Thomas Malthus postuló la relación entre crecimiento de la población y el agotamiento de los recursos. A día de hoy, tras haberse pospuesto (quizás aún no eliminado) el apocalipsis maltusiano, sigue existiendo la misma confusión en lo que a acciones a tomar frente a este problema de los recursos escasos: por un lado se proponen controles de natalidad para los países pobres, mientras se observa con preocupación el problema de envejecimiento de la población occidental, y por otro  se fomenta el ahorro de recursos en los países desarrollados fomentando el reciclaje y la reutilización de los bienes, es decir, acabar con el paradigma del consumismo, el derroche energético y de recursos, al tiempo que se fomenta el consumo generalizado de bienes cada vez más desechables a los que se les añade un componente de obsolescencia programada que obligue al consumo de sustitución del bien en cuestión en un tiempo programado. Aunque todo esto da para mucho de qué hablar, hay un aspecto a recalcar que no siempre parece ser tenido en cuenta. Éste es el factor trabajo.

Con la revolución industrial ya apareció un movimiento obrero, precursor de los grandes movimientos que llegaron después, cuyos postulados defendían que las máquinas acarrearían la destrucción de la humanidad. El Ludismo defendió violentamente el trabajo manual frente al mecanizado por entender que la mecanización y su abaratamiento de costes motivaban la precarización (aún más) de la vida de la clase obrera, ya que una sola máquina podía desarrollar el trabajo de varios hombres. Los disturbios se extendieron por toda Europa (Inglaterra sobre todo), alcanzando a España entre 1820 y 1835. La historia demostró que estos temores de la clase obrera no eran totalmente fundados, y que la propia mecanización demandó mucha más mano de obra que la que destruyó. Sin embargo, esto fue posible gracias a la implementación del consumismo como forma de vida: se descubrió que el beneficio era mucho mayor si los salarios que se pagaban podían usarse para consumir aun en mayor medida los bienes que se producían: desde entonces el consumo generalizado de todo tipo de bienes se universalizó espoleado también por el fenómeno del aumento del crédito, que dio alas a los trabajadores para acceder a bienes que hasta ese momento se le habían negado.

Sin embargo, a día de hoy podríamos estar en un proceso similar al de los albores de la revolución industrial. La progresiva tecnificación de los procesos productivos, la revolución de los procesos informáticos, con Internet a la cabeza, y la globalización de la economía están provocando la pérdida de empleos en los países desarrollados que tardarán mucho en recuperarse, si es que alguna vez lo hacen. Las grandes corporaciones han trasladado, o están trasladando sus procesos productivos a países en vías de desarrollo, donde la mano de obra tiene un coste irrisorio, lo que hace que el desempleo cunda en los países desarrollados. Pero es que también está produciéndose un desplazamiento de los mercados: a día de hoy, a casi todas las grandes corporaciones les afecta más lo que ocurra en China, o la India, o Brasil, que lo que ocurra en Portugal, Grecia, España, etc. y pronto posiblemente Alemania, Gran Bretaña o incluso Estados Unidos. La razón es simple: allí están sus grandes centros de producción, pero también sus principales mercados.

El resultado de esto es entonces evidente: la globalización y la mecanización de procesos están provocando en los países desarrollados una serie de efectos perversos cuya solución puede necesitar reajustes muy serios. La consecuencia simplemente se centra en la previsible incapacidad de los estados desarrollados de mantener el modelo de economía del bienestar.

La ecuación es bien sencilla; si las empresas se marchan a lugares donde no sólo poder aprovechar la mano de obra barata, sino también las economías de escala, menores costes de transporte y una mayor disponibilidad de recursos, los mercados de los países desarrollados irán poco a poco perdiendo capacidad de consumo, ya que sólo una mínima parte de población podrá trabajar en un cada vez mayor sector servicios, en términos relativos. Si con la primera revolución industrial, la industria desplazó al sector agrícola como motor de la economía, con la globalización la industria desaparece de los países desarrollados. El desempleo que se genera y se generará aún más en las economías occidentales sólo puede ser combatido con una cada vez mejor y más oportuna formación, centrada sobre todo en los sectores sobre los que occidente conserva ventajas relativas: sobre todo en el sector servicios.

Algunos de los posibles escenarios que se pueden dar después de este proceso podrían ser:

  1. Unos países desarrollados que, tras un gran ajuste demográfico, se han convertido en enormes museos que viven de dar servicios a los países industrializados, que serían los que ahora conocemos como países en desarrollo. Estos servicios serían, principalmente turismo, servicios financieros, formación especializada, investigación, diseño, etc.
  2. Declive de los países desarrollados sin más. La precarización del empleo, la progresiva destrucción del estado del bienestar y la previsible bancarrota de las economías occidentales, pueden provocar y acelerar el proceso de deslocalización, de modo que occidente se convierta en una zona marginal del mundo, en la que la pobreza, los disturbios y los enfrentamientos imperen.

Sea como sea, lo cierto es que el mundo está cambiando a pasos agigantados. El centro económico del mismo se está desplazando, o más bien difuminando, y el trabajo, el acceso a la información, el reparto de los recursos y la misma sociedad, tal y como los conocíamos antes de la crisis, se han marchado para quizás nunca más volver.

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Escrito por Carlos Lopez el 25 de febrero de 2015 con 66 comentarios

La negociación de la deuda griega, que continue la fiesta.

greciaNo hay nada como una reunión de políticos para que después de duras negociaciones todos digan que los acuerdos alcanzados son satisfactorios para todas las partes. Nunca nadie pierde en una negociación y al final todos afirman haberse llevado el gato al agua y haber conseguido sus objetivos. El último ejemplo lo tenemos con las negociaciones entre la Troika y Grecia, donde tras haberse barajado incluso la salida del euro del país heleno todas las partes afirman haber reconducido la situación hacia posturas victoriosas.

Por un lado Europa ha conseguido que Grecia acepte una prórroga del rescate en las mismas condiciones que los anteriores: Grecia se compromete a hacer reformas sin revertir ninguna medida ni a cambiar los objetivos fiscales sin consultar antes con las instituciones. Además, uno de los párrafos del comunicado deja claro que “Grecia acepta su compromiso inequívoco para hacer frente a sus obligaciones financieras con todos sus acreedores y en los plazos fijados”. Es decir, a pagar toda su deuda, sin quitas ni reestructuraciones.

Por otro lado Grecia anuncia su victoria en las negociaciones ya que, según el ministro Varoufakis, Grecia gana en independencia y margen de maniobra para acometer su política de reestructuración. A cambio promete responsabilidad, comprometiéndose a “no cambiar legislación o introducir medidas unilaterales que pongan en riesgo la recuperación económica, la estabilidad financiera o la posición fiscal del Gobierno”. Según ellos, han evitado la obligación de tener que implantar medidas recesivas que recorten los planes expansivos de la economía que el gobierno griego tiene en mente. A cambio, no habrá renegociación de deuda: ésta se devolverá en los plazos y cantidades acordadas.

En definitiva, nadie pierde, nadie cede y todos salen contentos.

El caso es que las líneas rojas de la política del nuevo equipo de gobierno griego no salen muy mal paradas. No tendrán la obligación de retocar pensiones o salario mínimo interprofesional, podrán centrarse en la lucha contra el fraude fiscal como principal caballo de batalla para conseguir ingresos extra y además consiguen no tener que subir el IVA para conseguir esos ingresos extras que demandaba Europa para poder sanear las arcas públicas. De hecho, el viceministro de Finanzas, Dimitris Mardas, ha elaborado un estudio que estima que se pueden recaudar 1.500 millones de euros combatiendo el contrabando de combustible, 800 millones de la lucha contra el contrabando de tabaco y 2.500 millones haciendo frente a la corrupción. Con esos ingresos extras, el gobierno griego pretende hacer frente a sus obligaciones europeas y además conseguir financiación para paliar la crisis humanitaria que sufre el país.

El caso es que la deuda pública griega asciende a 315.000 millones de euros, igual que en 2010, solo que ahora, debido a que la economía del país heleno se ha contraído un 25% desde el inicio de la crisis, esta deuda supone el 176% del PIB, mientras que en aquel entonces “solo” suponía un 134% del PIB.

En cuanto a la cantidad que entre Europa y el FMI se ha prestado a Grecia en varias fases, bien por vía directa, bien en garantías, un total de 226.700 millones de euros, de los que 19.000 millones corresponden a la cuota española. El problema es que, dadas las draconianas condiciones impuestas, más de la mitad de ese crédito se ha dedicado precisamente a la devolución y el pago de ese crédito. Según un estudio realizado por Yiannis Mouzakis, del ‘think tank’ Macropolis, el 51% de todos los fondos se ha destinado a devolver la deuda. En concreto, 81.300 millones (el 32%) a vencimientos de letras y bonos; 40.600 millones (el 16%) a intereses; y 9.100 millones, un 3%, a devolver dinero al FMI. Más otros 11.300 millones (un 4%) para recompra de títulos. Si a estas cifras le añadimos los 48.000 millones que se han destinado al rescate de las entidades financieras y los 2.300 con los que el país ha tenido que contribuir al fondo de rescate europeo, nos queda que sólo alrededor de 30000 millones de euros han ido efectivamente a paliar efectivamente las necesidades operativas del estado heleno.

En definitiva, el rescate europeo parece pensado para que no pueda ser devuelto jamás, para que el país rescatado tenga que seguir endeudándose sólo para poder ir devolviendo la propia deuda, lo cual tiene una estructura piramidal que sólo puede ir al desastre.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que Europa también ha hecho los deberes. En estos momentos, aunque no se tiene sobre la mesa, la posibilidad de que Grecia abandone el Euro es viable en las cuentas europeas. Por un lado, la gran mayoría de tenedores de deuda son organismos supranacionales (MEDE, FMI, BCE, Banco Mundial), por lo tanto los bancos tienen una exposición muy baja, así que lo que hubiera supuesto la quiebra de muchos de ellos en 2010, ahora casi no tiene repercusión; por otro lado, la sombra de la posible insolvencia griega ha hecho que mucha parte de la deuda esté provisionada. Pero es que además, hay que recordar que Grecia sólo supone el 2% de la economía de la Eurozona (y bajando esta importancia relativa).

Para Grecia sin embargo, ese escenario supondría una bancarrota automática, una nueva moneda con una devaluación brutal, un cierre de mercados financieros internacionales, una pérdida de poder adquisitivo de la población griega, hiperinflación… en definitiva, la ruina absoluta.

Así pues, teniendo en cuenta que un escenario de posible insolvencia griega y su posterior salida del euro sería mucho más perjudicial para Grecia que para Europa las sonrisas más creíbles por ahora son todas menos las griegas.

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Escrito por Manuel González el 24 de febrero de 2015 con 96 comentarios

A colación de Aena

aenaEstos días está de actualidad la privatización parcial (el estado seguirá siendo el socio mayoritario) de AENA y seguro vuelve la polémica sobre si ciertas empresas deben ser de propiedad pública. No voy a entrar en ese tema ya debatido en otras ocasiones aunque sí apuntaré que es cuando menos extraño que con lo barato –y lo fácil que le resulta por las anunciadas compras de BCE- que le sale al estado endeudarse en la actualidad, sea este el mejor momento para vender una empresa que puede ser un buen activo para tiempos peores de más necesidad de financiación y más dificultad de acceso a ella. Dado que la gestión va a seguir siendo pública, no hay cambios ahí y esta primera fase de la OPV sólo tiene como objetivo recaudar dinero este año (¿quizás para compensar los aumentos del gasto provocados por la mayor inversión pública del 2015 electoral?) en el cual, repito, las administraciones públicas españolas no van a tener ningún problema en obtener capital.

Dicho esto, en este artículo me gustaría, a colación del caso AENA, centrarme en una idea que está muy arraigada en muchas personas. Me refiero a la extendida creencia que se tiene en España sobre lo barato que se han privatizado en este país las grandes empresas públicas. Es cierto que conociendo tanto los hechos –como las sospechosas designaciones a dedo- como la catadura ética de nuestros gobernantes, es lógico sospechar que en muchos procesos de venta de empresas públicas en España hubo alguna corruptela pero ¿es cierto que el precio al que se vendieron fue un “regalo” como tantos dicen? Mi opinión es que no y mi argumento es muy sencillo: nada es caro ni barato, el precio de algo depende de lo que paguen por ello en un momento determinado. Una vivienda que en 2005 era considerada cara, en 2007 era considerada barata y en 2009 de nuevo cara y eso pasa también con el valor de las empresas. Ni auditores, ni tasadores, ni analistas ni nadie es capaz de asegurar que un precio que hoy se paga por algo no vaya a ser un acierto o un error pasado un periodo de tiempo.

Cuando se empezaron a privatizar empresas en España se intentó conseguir el mayor dinero posible y si en ese momento el precio de venta hubiera sido considerado claramente un chollo evidentemente no hubieran comprado sólo millones de españoles, es que se las hubieran quedado enteritas gente como Soros o Buffet, cualquier gran banco u otras grandes empresas. Sin embargo, en ese momento puede que invirtieran algo pero no creo imaginaran los avances que algunas de ellas tuvieron años después. Pero es que además, no es comparable por ejemplo la Telefónica pública que la que se expandió por todo el mundo gracias a la orgía de crédito barato y, también hay que decirlo, a la voluntad de un equipo gestor al que los accionistas animaron en su desempeño. Se pegó un buen batacazo en el 2000 con el estallido de las “.com” pero había subido tanto antes –en 1995 cuando empezó a privatizarla el gobierno de Felipe González cotizaba por debajo de los 3 €- que resultó ser, incluso tras los desplomes del Ibex de 2010 y 2012, una buena apuesta para todos aquellos que acudieron a las sucesivas privatizaciones si además contamos los dividendos pagados. Pero bien podría haber pasado lo contrario, podían haber perdido mucho dinero los que compraron esas participaciones de Telefónica (o de Argentaria o de Iberia) y entonces se podría decir que el estado, en lugar de “regalar” empresas -como aún se comenta tantas veces- hizo un gran negocio para lo público a costa de inversores privados. Y la prueba de que eso puede ocurrir es Portugal Telecom.

Portugal Telecom, aunque más pequeña, tiene ciertas similitudes con nuestra Telefónica: se empezó a privatizar a finales del siglo pasado por la presión del país de entrar en la Eurozona, también se expandió por Latinoamérica (en este caso sobre todo Brasil), también hubo polémicas por los ejecutivos elegidos para dirigir la compañía… pero eso sí, ha resultado ser un pésimo negocio para los inversores bursátiles de largo plazo. Veamos su historia: Aunque es mucho más larga la moderna PT nace con una fusión de la que surge la creación de un hólding estatal en 1994 que comienza a privatizarse en 1995 (el 27.26%), en 1996 se privatiza el 21.74%, en 1997 ya está en manos privadas el 75%, en 1999 el estado sólo disponía ya del 11% del que se desprende a finales del 2000. Ignoro la media exacta de todas las ventas pero viendo el gráfico de su cotización en esos años pudo estar fácilmente por encima de los 5€ o incluso más. Hoy no cotiza ni siquiera a 1€.

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No voy a entrar en los motivos del por qué de esta debacle porque no es el tema pero no es la única empresa privatizada por un gobierno que hace perder dinero a los que la compran. Otro ejemplo muy claro es Telecom Italia que en 1997 protagonizó la mayor privatización de aquel año: 20 mil millones de €. Mirad su gráfico:

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Esto demuestra que muchos países en los mismos años pusieron a la venta muchas empresas y no se vendieron ni por debajo ni por encima de su valor sino al precio que en ese momento se pagó. Podemos discutir si fue adecuado hacerlo –y el debate está abierto, así como el de nacionalizarlas de nuevo como propugnan algunos- pero es muy injusto decir que España regaló sus empresas. Si ahora valen más que entonces se debe a muchos motivos, igual que los hay para justificar que otras de otros países valgan menos pero no creo sea achacable al precio de venta de entonces que fue el que pagaron los que lo pagaron.

 

Como pasa todos los días en todas las transacciones sean de acciones, de deuda, de materias primas o en las subastas de trasteros de los programas de televisión no hay nada caro o barato en el momento presente porque no depende del activo (el barril de crudo no ha cambiado ni de tamaño ni de composición y en meses pasó de valorarse a 110$ a hacerlo a 45$) sino de lo que alguien esté dispuesto a pagar por él. Y si en el futuro –a veces son segundos, a veces años- hay quien paga más, entonces habremos comprado barato y si ofrecen menos, habremos comprado caro.

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Escrito por Droblo el 23 de febrero de 2015 con 60 comentarios

La viñeta de la semana

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Escrito por jrmora el 21 de febrero de 2015 con 5 comentarios



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