España antes de la crisis

nodoSi hay un programa de televisión que no me canso de ver por muchas veces que lo repitan es “los años del Nodo” en el que se pueden encontrar imágenes reales de España desde los años 40 a los 70 del siglo pasado. Es por mi afición, ya confesada, a la Historia pero sobre todo porque me encanta la posibilidad de acercarme a ser testigo de los hechos. Y es que es importante saber de dónde venimos para poder juzgar la situación actual.Mucho de lo que creemos conocer y mucho de lo que valoramos es gracias a nuestra capacidad para comparar. Si nunca hemos visto a un malabarista, seguramente nos sorprendamos de la habilidad de alguien que consigue mantener en el aire 3 naranjas a la vez; sin embargo, si vemos a esa misma persona tras haber asistido a un espectáculo del Circo del Sol es posible que le critiquemos por sus escasas habilidades. A la hora de juzgar la situación española pasa lo mismo, caemos en la tentación de compararla con 2007 cuando aquello fue la excepción. Hay muchos motivos para estar enfadados, muchos para ser muy críticos pero no debemos olvidar lo mucho que España ha avanzado en unas décadas. No hablo sólo de economía, la propia libertad de expresión que damos por hecha en la actualidad, es algo de lo que carecieron nuestros padres o abuelos (depende de la edad) la mayor parte de su vida. Yo nací en los ´70, he vivido -en teoría- la mejor época y aun así, de niño me pegaban, sólo había dos canales de televisión y sólo durante algunas horas, recuerdo la escasa variedad en los supermercados de marcas y productos antes de nuestro ingreso en la UE, no dejaban a los matrimonios divorciarse, era obligatorio hacer el servicio militar… y en general llevábamos un gran retraso –junto a Grecia y Portugal- respecto a los países más modernos de Europa cuya brecha se había recortado en gran parte cuando comenzamos el actual siglo. E incluso de entonces a ahora que la sociedad española es mucho más pesimista, no todo ha empeorado, por ejemplo el grave problema del terrorismo –que mi generación ha padecido la mayor parte de su vida- prácticamente ha desaparecido. Destacar los enormes cambios sociales, culturales, económicos, sociológicos… daría para varios libros y en general el balance del periodo que se inició con la Transición ha resultado positivo. Por supuesto pudo ser mejor pero como no podemos cambiar el pasado, sólo lo cito porque es necesaria una perspectiva temporal que no se circunscriba sólo a la actual crisis.

Cuando nació la peseta su cambio respecto al franco francés era de 1 a 1 ya que ambas tenían 5 gramos de plata. Teniendo en cuenta que cuando en 2002 pasaron ambas a euros hacían falta 25 pesetas para conseguir un franco, significa que en 144 años nuestra moneda se devaluó respecto a la del país vecino un 2500%. Como pasa con la inflación, que poco a poco nos va comiendo los ahorros sin apenas darnos cuenta, las sucesivas devaluaciones que vivió la peseta fueron menguando el valor de nuestra antigua moneda. No obstante, sin cambios de nombre y dentro del país, todo ese proceso apenas era percibido por la población, como igualmente ocurrió con liras, dracmas, escudos etc. en sus respectivos países e incluso con el propio franco francés, también devaluado en algunos momentos de su historia. El € ofrecía la ventaja de que ningún gobierno podría jugar más con el valor de la divisa en que estaban denominados nuestros ahorros porque no podía recurrir a la devaluación lo que significaba que debían hacerlo excepcionalmente bien, vigilando las finanzas públicas con mucho cuidado ya que los juegos de política monetaria se habían acabado. Para más inri, nuestro nuevo banco central, BCE, tenía -y tiene- como principal objetivo contener la inflación por lo que el crecimiento y sostenibilidad de un país miembro sólo se podía conseguir con una correcta política económica y presupuestaria…y si acaso con alguna ayuda de otros miembros de la UE (por ejemplo los fondos estructurales para corregir desequilibrios). Lástima que todo eso haya sido traicionado. El caso es que en los primeros años del € en España parecía que la receta funcionaba y llegamos a 2007 con superávit presupuestario y una de las tasas eurozoneras más bajas de deuda pública en relación al PIB (42%) no gracias a una especialmente buena gestión de nuestros políticos -en todos los niveles de la Administración- sino sobre todo por el fuerte incremento de los ingresos provocado por un crecimiento económico por encima de la media europea. ¿Cómo se consiguió esto? Gracias a la burbuja inmobiliaria que creó empleo, altas recaudaciones en las administraciones públicas y una elevación del precio de la vivienda que -¡oh, hadas de la estadística!- no alteraba el IPC.

Aquí quizás convendría hacer un inciso sobre la burbuja inmobiliaria. Cierto que también la hubo en Polonia o en Reino Unido pero la entrada en el € ayudó bastante al tamaño que alcanzó en nuestro país. La tradición española de tener vivienda en propiedad ayudó pero como decisión personal de inversión no parecía tan descabellado hacerlo y de hecho prácticamente todo el que compró antes de hace 10 años en la actualidad tiene una propiedad al mismo valor o superior al que tenía entonces y además lleva ahorrándose un alquiler todo este tiempo. El mismo razonamiento lo podemos aplicar a las empresas y en general al sector privado y su excesivo endeudamiento. El problema es que una buena decisión individual puede ser nefasta si la hace todo el mundo y ahí es donde falló la labor supervisora de nuestras autoridades que, viendo el panorama en su conjunto, debían haber frenado –en lugar de inducir por ejemplo con deducciones fiscales- ese endeudamiento masivo de la sociedad española. Y cuando hablo de autoridades me refiero a alcaldes, presidentes autonómicos, gobierno central, Banco de España e incluso BCE y la UE que estaban viendo un exceso de flujos de un lado de Europa al otro que no era sano. Y ahí entra la banca. La banca española fue irresponsable en la concesión de créditos a promotoras (no tanto a hipotecados ya que las leyes les aseguran altas posibilidades de cobro), inmobiliarias y a otros muchos negocios y por eso fueron culpables de la crisis pero en el fondo cayeron en la misma trampa que sus clientes: se metieron en deudas a largo plazo porque otros bancos europeos y sobre todo BCE les prestaban mucho dinero muy barato a corto plazo. De nuevo los supervisores europeos no pusieron ninguna traba a este más que evidente desequilibrio que por cierto, sigue vigente.

Y es que las culpas hay que repartirlas. En España la burbuja inmobiliaria no fue obra de inversores extranjeros pero sí fue financiada por la banca extranjera –y por BCE- que fue la que proporcionó liquidez a nuestro sistema financiero. La irresponsabilidad de tomar fondos en el corto plazo para prestarlos en el largo plazo fue un error pero ¿qué banco del mundo no sigue haciéndolo? Si se dan tantas facilidades, es muy difícil sustraerse. Y no quiero exculpar a nadie, se midieron muy mal los riesgos pero hay que entender el factor humano. Si un director de una sucursal negaba un crédito relacionado con el sector de la vivienda antes de 2007, perdía al cliente que encontraba esa financiación en otra entidad y al final se estaba jugando su propio empleo. Lo mismo se puede decir de los políticos: en general lo hicieron fatal pero incluso siendo conscientes del peligro de la burbuja frenar una actividad económica que tantos beneficios generaba en todos los ámbitos no hubiera sido nada fácil: ¿cómo explicar al electorado que era mejor limitar algo que estaba llevando al país a su máximo histórico de ocupados? ¿Qué alcalde iba a renunciar a los ingresos que le proporcionaban tanta compra-venta de viviendas o la recalificación de suelo? Cierto que debieron ser todos más responsables y puesto que ejercían la autoridad, tomar medidas: el sector financiero reducir el porcentaje de hipotecas, ser más estrictos en las tasaciones, establecer un límite de años –ampliando la vida de las hipotecas se convenció a muchos clientes que una cuota mensual era mejor que un alquiler- etc. (el Banco de España tiene mucha responsabilidad en todo esto) y los políticos limitar la especulación inmobiliaria y sobre todo cambiar el modelo productivo para no fiar casi todo el crecimiento económico al ladrillo. Desde luego son mucho más culpables que el hombre de la calle sin formación financiera (algo de lo que también es responsable el programa de estudios implantado por políticos) que se creyó el ambiente optimista que las autoridades –nacionales y eurozoneras- transmitían.

A cambio de todos estos efectos tan positivos para los datos macro en el corto plazo, las deudas privadas y bancarias se dispararon con el agravante de que nos acostumbramos a un flujo de dinero -en general procedente del exterior- en el que se basaba nuestra capacidad de endeudamiento pues la idea no era reducir deuda sino aprovechar los tipos de interés baratos -obra y gracia de BCE- y el crédito fácil -obra y gracia de la codicia y la falta de supervisión- para seguir renovando la deuda con más deuda. Por cierto, como ahora. Tan en la inopia estábamos que ya iniciada hacía meses la actual crisis mundial y con el sector privado empezando a sentir las restricciones de liquidez, nuestro gobierno aún presumía de la fortaleza de nuestra banca, negaba la mayor y no previó que los ingresos iban a menguar tanto que habría que ajustar los gastos. El descalabro fue tal que con apenas unos pocos años de fuerte desajuste presupuestario (déficit) nuestro ratio deuda pública/PIB ya coquetea con el 100%. Una pena porque si hubo un país en la Eurozona que no aprovechó los mejores años económicos de este siglo para aumentar su déficit presupuestario y disparar su deuda pública fue España. Durante varios de los 8 años en los que el hoy denostado Rato dirigió la economía y los 3 primeros años de Solbes las cuentas públicas españolas fueron ejemplares y aunque –como dije antes- el mérito viene de los enormes ingresos propiciados por la burbuja inmobiliaria, si las comparamos con el desastre griego, portugués o italiano nuestros gestores políticos –culpables de tantas cosas- salen bien parados.

Una pena que se respondiera tan mal a la crisis.

PD – Durante julio y agosto publicaré fragmentos de mi libro Especulando con la crisis, el de hoy es uno de ellos.

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Escrito por Droblo el 6 de julio de 2015 con 71 comentarios

Noticias de idealista:

La viñeta de la semana

euribor-bacalao

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Escrito por jrmora el 4 de julio de 2015 con 5 comentarios

La semana en los mercados

greciaCreo que sobre Grecia está todo dicho pero por desgracia no se puede escribir sobre la actualidad de la economía y los mercados sin volver al tema. Tema en el que la mayoría tiene formada una opinión basada más en sus propias filias y fobias que en el conocimiento de los hechos. Muchos llevamos mucho tiempo opinando que la deuda de Grecia es impagable y su economía está demasiado deteriorada como para no quebrar y sin embargo en abril de 2014 Grecia anunció que tras varios años emitiría por vez primera deuda a largo plazo, concretamente a 5 años, y pensaba que serían 2500 millones al 5.25%. Y resultó que hubo tanta demanda que fueron 3 mil millones al 4.95%; es decir, muchos inversores no hace tanto creyeron que Grecia era solvente. Ese mismo año la tasa de paro, tras varios años subiendo, empezó a bajar y la recesión acabó con subidas del PIB. Independientemente de la opinión y la ideología de cada uno, esa era la situación en Grecia antes de que se tuvieran que convocar elecciones anticipadas a finales del año pasado. Ahora, pocos meses después, cuando el resto de la €zona está mejor que entonces, nadie compraría deuda emitida por Grecia, los propios griegos han vaciado sus cuentas de los bancos, el PIB ya no crece y el paro vuelve a aumentar. Para colmo, se ha tenido que imponer un corralito que, aparte de lo anti-social e injusto que resulta, tendrá unas consecuencias económicas muy graves para negocios y empresas así como para la credibilidad del país. Estos son los hechos.

¿Por qué ha cambiado tanto la situación en tan pocos meses? Cada uno tiene su punto de vista por supuesto pero los hechos son los que son: Syriza ganó las elecciones convenciendo a sus votantes que el resto de Europa financiaría su programa electoral y eso no pasó. Podemos buscar culpables en un bando o en otro (en mi opinión nadie es inocente) pero entiendo que es de cajón que 18 gobiernos no quieran endeudar aún más a sus respectivos estados para prestarle dinero a otro que propugna una política en la que no creen (porque si creyeran en ella la aplicarían en sus propias naciones, claro). Es posible que esos 18 jefes de gobiernos se equivoquen y Tsipras acierte pero el caso es que es decisión soberana de esos 18 prestar o no el dinero a Grecia y en qué condiciones y Tsipras sabe desde hace meses lo que hay. Como dije el viernes pasado, el tiempo que lleva gobernando ha resultado nefasto porque no ha tomado ninguna medida para frenar la caída  y aunque no sea el único culpable, sí es el máximo responsable. Ha perdido el tiempo dejando que los datos macro empeoraran y los bancos se vaciaran, incluso el referéndum lo ha convocado una semana más tarde de cuando debía: lo ha hecho todo tarde y mal. De hecho el miércoles, ya habiendo impagado al FMI, de repente Tsipras mandó una carta en la que se mostró a favor de aceptar con unos mínimos cambios la propuesta del €grupo cuyo rechazo llevó al país a la extrema situación vivida esta semana pero cuando el €grupo le contestó que no negociará hasta esperar al referéndum convocado, entonces se enroca y pide a los votantes que voten No y rechacen la propuesta -que es similar a la que acababa de aceptar por escrito- porque piensa que así Europa mejorará las condiciones (textualmente ha dicho que conseguirá un mejor acuerdo en 48 horas si vence el No, de nuevo prometiendo cosas que no dependen de él). Un juego muy arriesgado en un país con una economía muy frágil y en la que podrían no reabrir los bancos en semanas. De momento su única victoria en este tiempo ha sido que la Troika pase a denominarse “las instituciones”.

Tras 2 rescates (el último prorrogado hasta el 30 de junio), una quita de deuda y otra que será inevitable en un futuro cercano, yo me alegraría si ahora sí que de verdad dejamos de seguir dando un dinero que no tenemos (porque debemos endeudarnos para conseguirlo) a fondo perdido. Ojalá me hubieran hecho caso y no hubiéramos empezado este disparate en 2010. Ojalá BCE hubiera aprendido de la crisis de 2008 y de lo peligroso que resulta lo de relajar normas y no se hubiera saltado las suyas financiando a estados (aunque lo nieguen es lo que hace cuando compra bonos emitidos por un país) y admitiendo como colateral deuda calificada como basura porque por su culpa se ha alargado la agonía de Grecia dentro del €. De hecho, BCE tiene la llave para acabar de una vez con la ficción de que la banca griega es solvente y basta con que deje de aplicar la asistencia de emergencia ELA de forma habitual -como lo está haciendo desde hace semanas- para que Grecia se vea obligada a emitir una moneda propia.

Pero lo cierto es que los 18 jefes de gobierno están dispuestos (creo que contra la opinión mayoritaria de los europeos) a seguir dando dinero a Grecia (por el coste que supone su quiebra, no por solidaridad, eso es evidente) y si se lee la última propuesta (esa que muy pocos han leído a tenor de las barrabasadas que se leen), no hay ni condiciones vergonzantes ni grandes dilemas ideológicos ni de modelos económicos: por ejemplo se exige a Grecia medidas que ya existen en otros países de la €zona como un calendario de aumento de la edad de jubilación (algo que ya ha hecho por ejemplo Alemania) o que suba el IVA (algo con lo que no comulgo pero que está basado en que el gran problema de las cuentas públicas griegas es la escasez en la recaudación por IRPF). El tema pues no son las condiciones sino que Grecia pide ya abiertamente reestructurar la deuda, es decir, no devolver lo prestado en el pasado a la vez que se pide más dinero para el presente y el futuro. La prueba es este post del propio Varoufakis en su blog (aquí en castellano) en el que tan sólo habla de eso, de la deuda. Millones de europeos hablando a favor y en contra del gobierno griego usando la política como argumento y al final todo se reduce a una negociación de uno que no quiere pagar a la vez que quiere más dinero, exactamente lo mismo que hizo el Pasok y ND cuando gobernaron Grecia y que seguramente también harían si mandaran hoy en el país. Y puede que haya más motivos que no conocemos en este enfrentamiento entre 18 gobiernos y uno, personalmente no me fío de nadie, ni de Juncker que es un personaje siniestro ni de Varoufakis que le dijo a Jordi Évole que lo de que todo el Eurogrupo estaba en su contra era falso, que era un invento de los periodistas… Pero al final poco importa: el gobierno democrático griego no ha convencido a otros 18 gobiernos democráticos de la Eurozona y los 18 no han sabido convencer al gobierno de Tsipras: ya está, todos culpables.

Las bolsas han caído estos días, sobre todo los bancos, pero los mayores costes no serán privados: Perderemos los europeos que pagamos (como mínimo habrá una gran quita de la deuda que está en poder de instituciones públicas) y los griegos que han perdido el barco de la recuperación en el que estaban hace 8 meses. Ahora todas las cábalas están en qué pasará en el referéndum del domingo. Los griegos deben decidir si aceptan la última propuesta del €grupo, si dicen que sí habrá rebote en los mercados y tranquilidad en Grecia hasta después del verano que se empezará a negociar otra nueva propuesta que incluirá un tercer rescate a Grecia y sin duda una quita de deuda. A mi juicio lo mejor de que ganara el sí es que Tsipras se vería –tras pedir el no, qué menos- abocado a dimitir y aunque el nuevo presidente siguiera siendo de Syriza difícilmente podrá hacerlo peor en tan poco tiempo. Sin embargo, a mi me gustaría que saliera el No porque honestamente creo que es la mejor oportunidad para acabar de una vez con este culebrón. La Eurozona no quiere que se vaya Grecia por el alto coste económico, por el temor al contagio, por el precedente de una salida de un miembro… y para evitarlo está gastando dinero de todos los europeos que desde 2010 seguro hubiera podido destinarse a rebajar el paro dentro de la Eurozona o a mitigar el hambre en África (y de paso reducir el problema de la inmigración) y no me gustaría que siguiéramos endeudándonos aún más para mantener la ficción de que la economía griega merece estar en la Eurozona cuando no es así y nadie puede asegurar que los griegos no estarían a día de hoy mejor si se hubieran ido hace 5 años ya. Además, ¿tiene sentido prestar a quien te está acusando por haberle prestado antes e inyectar capital con la casi seguridad de que jamás se devolverá íntegramente? En mi opinión es obligado hacer una quita porque mejor perder algo que perderlo todo pero ¿darles otra vez fondos? ¡Hay que decir basta en algún momento! Y si se sale el No, si los griegos rechazan las condiciones que los 18 les ponen para obtener más financiación ¿qué mejor excusa que esa?. Lo peor es que me temo que aunque salga el No, nuestros políticos seguirán haciendo ofertas de dinero a Grecia para que se queden. A seguir procrastinando…

Por otra parte, el estallido de la burbuja de la bolsa china, la cada día más cercana quiebra de Ucrania, la de Puerto Rico o el que los yihadistas tengan capacidad para realizar atentados en varios puntos del globo el mismo día son riesgos que no se deberían obviar. Y como imagen, y para cambiar de tema, aquí podemos observar cómo el centro de poder mundial está realizando un viaje de ida y vuelta a lo largo de la historia:

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Links.

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Escrito por Droblo el 3 de julio de 2015 con 84 comentarios

Demasiado grande para caer

toobigLa idea de que una empresa ha adquirido un tamaño tan relevante en la economía de un país que hay que proporcionarle, antes de que ésta entre en quiebre, asistencia financiera se conoce como “demasiado grande para caer” o en inglés “too big to fail”. Este concepto se aplica a grandes empresas y más concretamente a las entidades financieras, no obstante también se puede vincular a las diferentes administraciones públicas según su importancia a nivel global. Como en todo en esta vida, hay quienes defienden los rescates por su carácter sistémico y quiénes se oponen a está visión por los riesgos vinculados, así que veamos a desarrollar los diferentes puntos de vista…

Vayamos con la visión de los defensores del “demasiado grande para caer”… Cuando una empresa adquiere un gran peso económico, significa que realiza un gran número de transacciones con diferentes empresas por lo que recibe calificación de sistémica. Si ésta falla y entra en quiebra, las empresas que dependen de ella se ven arrastradas en la proporción de sus ingresos que representaba generando un efecto dominó en la economía que lastra pérdidas económicas y puestos de trabajo. Ante este escenario, es preferible que el sector público rescate, con el dinero del contribuyente, las entidades sistémicas que estén en quiebra, recapitalizando su balance, para evitar el efecto multiplicador de pérdidas.

En el lado opuesto, los detractores valoran en primer lugar el riesgo moral… Si una entidad financiera ha asumido grandes riesgos que le han conducido a la quiebra ¿Por qué hay que salvarla? ¿No sería incentivar las conductas arriesgadas? En un sistema capitalista aquellas empresas que entran en quiebra son modelos de negocio que han demostrado su fracaso y por lo tanto no deben ser reproducidos con posterioridad. Asimismo, se interpreta que hay voluntad política para salvar unas determinadas empresas y otras no de un modo casi clientelar. Esta discriminación no contiene una clara línea roja determinada ya sea por los ingresos, el número de empleados, o bien la valoración de activos sino que queda sujeta al designio político. Los opositores no sólo tienen una visión moral, sino también una visión económica referida al coste de oportunidad de los recursos. Endeudarse para invertir en actividades con rentabilidades negativas, supone limitar que los agentes económicos el acceso a recursos para que éstos lo inviertan el proyectos con mejor rentabilidad ¿O sabe más de inversiones el ministro de economía que el conjunto de empresarios de un país?

Durante la crisis financiera, Estados Unidos declaró que 19 instituciones financieras eran de importancia sistémica, o lo que es lo mismo “Demasiado grandes para caer”. A estas entidades se las respaldó con 700.000 millones de dólares mediante un programa de alivio de activos problemáticos nombrado TARP por sus siglas en inglés. Como resultado, esas 19 instituciones pueden ahora beneficiarse de una visión que ellos tienen una garantía implícita del Gobierno de Estados Unidos. Los seis mayores bancos de EEUU controlan el 67% de todos los activos bancarios, y por ejemplo, Bank of America representó cerca de un tercio de todos los préstamos  el año pasado. Si estas instituciones eran “demasiado grandes para caer” en el 2008, entonces ahora pueden ser “demasiado grandes para colapsar” y eso podría ser una ventaja gigantesca para gestionar su riesgo.

Si hablamos de la crisis financiera española ha habido una doble vara de medir. Mientras por un lado se han sepultado 250.000 negocios en España, por otro lado hubo un proceso de integración de las cajas de ahorro convirtiéndolas seguidamente en grandes entidades bancarias, por lo tanto en sistémicas, y bajo el principio de “Demasiado grande para caer”, se ha efectuado un proceso de recapitalización de las entidades por un importe de 63.000 millones de euros. ¿Se deberían haber dejado quebrar las cajas de ahorro o mejor ha sido el proceso de unificación y posterior rescate?

Para finalizar, el criterio “demasiado grandes para caer” también se aplica a los estados con el apoyo necesario de sus respectivos bancos centrales. Este proceso no es directo ya que hablaríamos de monetizar la deuda sino que a través del mercado secundario de bonos, se interviene para mantener el coste de la deuda bajo y que el estado pueda seguir financiado su gasto público. Gracias a la cooperación de una autoridad monetaria, muy probablemente la deuda pública de Japón no hubiera llegado nunca a tener un peso del 245% de su PIB, pagando unos intereses, en promedio, del 0,5%.

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Escrito por Carlos Lopez el 2 de julio de 2015 con 73 comentarios

Unos apuntes sobre el mercado de divisas

bretton44 países firmaron el acuerdo de Bretton-Woods en 1944 –un año antes del nacimiento de la ONU, lo que ejemplifica la importancia que le dieron- por el que establecían al $ como moneda de referencia de la economía global. Rusia, que estuvo en la reunión, finalmente no firmó pero eso no lo evitó: la mayoría del mundo debía dinero en $ a los EUA y eso no cambiaría en décadas puesto que iba a financiar la reconstrucción de Europa. Se estableció un cambio fijo de 35$ por cada onza de oro y de las principales divisas mundiales respecto al $ y de este modo, cualquier banco central del mundo con 35$ podía exigirle a los EUA que les dieran su onza de oro. Lo cierto es que el mundo entero se vio inundado por $ gracias a inversiones, créditos… y a guerras como la de Vietnam que dispararon el gasto. El francés De Gaulle criticó que los EUA tuvieran tanto privilegio ya que lo cierto es que se calculaba que sólo el 20% de los dólares en circulación estaban respaldados por oro y su política monetaria, manejada sólo por ellos, afectaba a todo el globo. De esta forma, una pérdida de confianza súbita podría provocar un pánico bancario global. Un visionario…

En 1971 los EUA tuvieron déficit comercial por primera vez en el siglo XX por culpa de tener su moneda tan cara lo que perjudicaba a sus exportaciones. Los países europeos comenzaron a cambiar los dólares sobrevalorados por marcos alemanes y por oro. Cuando Francia y Gran Bretaña demandaron a los EUA la conversión de sus excedentes de dólares en oro, la respuesta pilló por sorpresa al mundo económico: el presidente Richard Nixon impidió las conversiones del dólar y de esta forma lo devaluó abandonando definitivamente el patrón oro. Así consiguió que las exportaciones estadounidenses fuesen más baratas y alivió el desequilibrio comercial. Desde ese momento, el valor de las monedas pasó de un sistema de cambios fijos a fluctuar a cada momento tal y como lo conocemos hoy. No tengo dudas que fue un robo mayúsculo de los EUA hacia el mundo ya que redujo el valor de todas las reservas de todos los bancos centrales al devaluar el activo principal que las componía: el dólar. Sin embargo, el uso de su moneda y el prestigio económico de los EUA apenas se vieron afectados y sigue siendo la divisa de referencia en el comercio mundial y en las reservas de los bancos centrales.

En cualquier caso, desde 1971 existe un cambio fluctuante en casi todas las divisas. Como al resto de mercados financieros, el del forex muestra una clara divergencia entre su teoría (algo así como que el valor de una divisa respecto a otra depende de los tipos de interés de cada país y la balanza comercial entre ambos) y la práctica ya que si los cambios dependieran sólo de las cifras, el precio sólo se movería puntualmente unas pocas veces cada mes en lugar de a cada segundo. Por volumen puede que sea el mercado más importante aunque hay que resaltar que la mayor parte de lo que se mueve en los mercados de divisas es producto del intercambio, tanto comercial como especulativo, de otros activos entre distintas áreas económicas. Es más frecuente que un fondo de inversión noruego cambie sus coronas a $ porque quiere comprar deuda norteamericana o acciones de Google que el que lo haga para apostar por una subida de valor del $. En cualquier caso es muy difícil diferenciar tanto la intención como el origen de las continuas operaciones de intercambio de divisas y además hay muchos tipos, no es sólo comprar otra moneda con la propia en el momento. No quiero profundizar en los diferentes tipos de transacciones porque esto no es un tratado pero sí quiero comentar una por la influencia que tiene en las crisis: el carry trade. En teoría este término describe el hecho de financiarse o pedir prestado en activos de bajo rendimiento para colocar o invertir en instrumentos de alto rendimiento. Un ejemplo: un banco emite deuda al 4% y con ese dinero compra otra deuda al 5%. Es fácil deducir que algo raro habrá en eso y sí, eso suele pasar cuando por obtener más rentabilidad, se aumenta el riesgo (en este caso se compra deuda de peor garantía). Sin embargo, los propios bancos centrales han promovido esta operativa al inyectar dinero barato a la banca sabiendo que ésta la invertiría con un gran beneficio en activos, no sólo de alto riesgo, incluso con un periodo temporal distinto (tomar a corto y prestar a largo con la confianza de poder recurrir al banco central). Vamos a ver cómo se suele usar el carry trade en divisas:

El mecanismo, simplificándolo mucho, es el siguiente: si un banco tiene fondos que en su moneda le rentan un 1% y cambiándola a otra moneda consigue un 2% (porque los tipos de interés de cada banco central son diferentes), hace el cambio confiando en la estabilidad del tipo de cambio entre monedas. Es una operativa muy peligrosa porque por ganar un diferencial en tipos de interés se puede perder mucho más. Veámoslo con un ejemplo: si yo tengo escudos que me dan un 1% anual y los cambio a doblones que me dan un 2% anual ese 1% que gano al cabo de un año puedo perderlo si cuando hago el cambio lo hago pagando 1 escudo por cada doblón y al cabo de 12 meses, al recuperarlos, el cambio se ha movido un 10% en mi contra y por cada doblón sólo me devuelven 0.9 escudos. Es posible hacer operaciones de cobertura para cubrir ese riesgo pero muchos no lo hacen y el motivo es el siguiente: como el carry trade en divisas es algo que hacen muchos hay mucho flujo de dinero hacia esa divisa que ofrece mejor rentabilidad por lo que habitualmente no sólo se gana dinero con el tipo de interés, también con el cambio de divisas. Estas transacciones se han concentrado los últimos años en el yen por un lado y por otro, en divisas de economías emergentes ya que ofrecían más posibilidad de negocio. No es la primera vez que el carry trade provoca una crisis porque es muy sencillo que un país tenga problemas –por lo que sea, pueden ser geopolíticos o económicos- y todo el flujo de capital especulativo que recibía de repente huya de golpe. Además, es fácil que se contagie y los inversores que deshacen posiciones en Camboya –por ejemplo- también lo hagan en Vietnam y de ahí pasen a Sudamérica etc. etc. Es algo que ya ha pasado, que sigue pasando y que pasará y nadie parece preocupado por ello. Es lo que tiene el que todo esté relacionado. Algo inesperado en la economía de cualquier punto del globo, aunque sea en una pequeña economía, puede hincharse y convertirse en algo global. Y también puede ocurrir lo contrario, que sean los flujos de capital (volviendo a su país de origen) los que provoquen una crisis económica al repatriarse por motivos que nada tengan que ver con el país afectado (por ejemplo, si el $ se aprecia al finalizar las QE´s de la FED como pasó el año pasado).

Un ejemplo práctico de carry trade de divisas ha ocurrido en España con miles de familias que contrataron hipotecas multidivisa confiando en que la estabilidad del cambio del € contra el yen o el franco suizo les permitiría beneficiarse de los bajos tipos de interés de Japón y Suiza. Pero resultó una operación especulativa de alto riesgo: nadie que gane su dinero en € debería endeudarse en otra divisa diferente y menos con lo larga que es la vida de una hipoteca y lo volátiles que son los cambios de divisas.

PD – Durante julio y agosto publicaré fragmentos de capítulos de mi libro Especulando con la crisis, el de hoy es uno de ellos.

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Escrito por Droblo el 1 de julio de 2015 con 55 comentarios

La puntilla al turismo tunecino: cerrado hasta el año que viene

imagesDel sur del Mediterráneo se aleja el turismo, como se alejan la cordura y la tolerancia. El radicalismo, unido al más absoluto rechazo a lo diferente, está cada día más presente en el norte de África, a un paso de nuestras fronteras. Estos grupos islamistas, con su oposición radical a occidente – con su consumismo, su igualdad para las mujeres, su tolerancia a lo diferente (curiosamente de la tolerancia religiosa, antaño llevada a cabo y ahora olvidada, se han valido para estar presentes en Europa) – van extendiendo sus redes cada vez más al norte, de modo ya son varios los miles de jóvenes europeos, seducidos por quien sabe qué atractivo, que han pasado a engrosar las filas del IS, o Estado Islámico.

En escuelas islámicas, en mezquitas, desde Indonesia o Filipinas hasta la mismísima ciudad de Londres o Hamburgo, o Madrid, se proclama, con mayor o menor intensidad, el rechazo a los valores occidentales de libertad, democracia o respeto, señalándolos como debilidades más que como virtudes, más como síntomas de decadencia moral que como avances de la razón humana. De hecho, una de las predicciones que nos hacen es que esa decadencia moral pronto se verá acompañada de una decadencia total en la que seremos, primero destruidos, luego masacrados y por último rescatados a la luz de la nueva fe del Islam.

Mientras tanto la estrategia es clara, y tan vieja como el mismo mundo: destruir el orden existente, atribuyéndole todos los males y defectos imaginables, dinamitar sus cimientos, por medio del terror sembrado por quienes no tienen nada que perder, dando la sensación de inseguridad, sembrado la duda a costa de pasar por una banda de salvajes, para provocar el colapso económico y social y poder así sembrar las semillas del nuevo orden mundial. Es la estrategia del débil en fuerzas pero fuerte en convicciones: atacar el edificio monolítico del poder en sus cimientos buscando el derrumbe económico. Una vez conseguido que la pobreza medre, el conseguir aumentar sus bases sociales sólo es cuestión de tiempo.

Es por eso que estos grupos estén atacando las principales fuentes de ingresos de los países al sur del Mediterráneo: Egipto y Túnez son los más afectados. De hecho, Túnez, ya golpeada en marzo de este año con un atentado que supuso la muerte de 21 personas y que logró que el país fuera apartado de las rutas de cruceros, ha vuelto a ser atacada con el atentado de la semana pasada, esta vez dentro de las instalaciones de un hotel de una cadena occidental: jugada redonda con doble ataque a los turistas y a las empresas encarnaciones del demonio. De enero a junio, el número de turistas extranjeros ya había descendido en un 21,9% respecto al año pasado. Y un 28,3% con relación a 2010, antes de que se iniciara la revolución. Los europeos, que son el principal mercado de Túnez, han bajado su presencia en un 45% en los últimos cuatro años, según datos del Ministerio de Turismo del propio país. Este año ya pueden echar la persiana. El que viene quizás ni la puedan subir.

En cuanto a Egipto, tras el atentado fallido del 10 de junio, en el que las fuerzas de seguridad abortaron el ataque a un autobús tras un intenso tiroteo, las cancelaciones de reservas se han disparado. Mientras en 2010 Egipto recibió más de 14 millones de visitantes que aportaron unos 11.000 millones de euros a la economía del país, en los años posteriores la media anual no superó los 10 millones, y los ingresos cayeron hasta un 40%. El 2015 comenzaba bien, con un aumento del 7% de reservas, respecto al año anterior, a día de hoy las cifras se han desplomado de nuevo. Esto en un país en el que el 10% de su PIB depende del sector turístico. Falta ver cómo afecta este atentado en Túnez a los intereses egipcios.

En lo que respecta al resto de los países vecinos, el que aguanta, e incluso aumenta sus cifras de turismo, tanto en ingresos, como en visitantes, es Marruecos. Nuestro vecino del sur, gracias a un férreo control policial que mantiene a raya por ahora a los yihadistas, ha superado los atentados del 2003 y del 2011, quizás gracias también a que su impermeabilidad en el movimiento de la “Primavera Árabe” consiguió la estabilidad necesaria para mantener un aparato del estado fuerte, lejos de los terremotos políticos y sociales a los que se han visto sometidos Túnez y Egipto.

En cuanto a España, de macabra ventaja podría ser considerada la obtenida por el sector turístico de nuestro país, el cual ya se prepara, una vez más para ser uno de los destinos refugio de las cancelaciones en los países norteafricanos. De hecho, ya con el anterior atentado de marzo, las reservas en Semana Santa aumentaron en nuestro país con una cifra que rondó entre el 35 y el 40% de las cancelaciones tunecinas, especialmente de turistas franceses e italianos.

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Escrito por Manuel González el 30 de junio de 2015 con 55 comentarios

Reductio ad Bankiam

grreciaDurante este fin de semana he escrito algún Tuit sobre mi visión de la situación en Grecia. Básicamente me parece que la actitud de Tsipras ha sido errónea, rompiendo la baraja en el momento menos oportuno para su país (justo cuando se le acaba el rescate). Esta es mi opinión y puedo estar equivocado, pero me gusta compartirlas con quién me quiera leer.

Recibí todo tipo de respuestas, en algunas se mencionaba a mi madre (no entiendo porqué una opinión económica puede levantar tanto odio) y muchas defendían la postura griega amparándose en el rescate de Bankia, un argumento que podríamos llamarlo Reductio ad Bankiam o excusatio ad Bankiam. A fin de cuentas ¿si le hemos perdonado las deudas a Bankia por qué no lo vamos a hacer con los griegos?.

Quizás porque las deudas no hay que perdonarlas porque sí. Bankia debería devolver integramente su rescate y Grecia debería aparentar que al menos lo intenta. Lo importante es no minar la base de la economía, la confianza. Esa confianza que tenemos todos en que un papel impreso por el BCE vale algo y que si tu prestas dinero, te lo acabarán devolviendo.

¿Y quién es el culpable de esto?. Todos los países de la UE, incluyedo obviamente a Grecia.

Por un lado la UE por no haber previsto este escenario y no tener preparado un sólido plan B. Esto era muy previsible y por aquí, que no dejamos de ser unos mindundis, lo comentábamos por aquí hace más de 3 años.

Pero como hemos dicho en un mundo tan globalizado esto inevitablemente tiene un efecto cadena o contagio y si Europa deja caer a Grecia, seguramente le secundarán otros y es en la cuerda floja en la que caminan actualmente muchos países europeos. Es por ésto que se decide otorgarles ayudas internacionales antes de dejarles caer. Pero esas ayudas no son gratis, y a pesar de que son más baratas que pedírselas al mercado privado, lo que traen consigo son una pérdida de soberanía ya que Europa obliga a cambio, a aplicar ciertas políticas de gasto austeras o ajustes como se leen en la mayoría de la prensa.

Pero volviendo al principio de este gran problema, su raíz se encuentra en el gasto público, en esa política fiscal o presupuestaria y mientras los gobiernos de muchos países no decidan dejar de gastar desmesuradamente, este gran problema no terminará. Y posiblemente veamos ayudas tras ayudas e intervencionismos por parte de Europa hasta que por ejemplo surja de las urnas algún gobierno (como es el caso de Grecia este 17 de junio) que no quiera ser intervenido, pero tampoco ajustar sus gastos y entonces se apartará de la UE y tomará seguramente esas mismas políticas drásticas que se adoptaron hace una década en Argentina (porque si hay algo que destaca a los gobiernos democráticos modernos de este mundo globalizado, es que se saben copiar muy bien las distintas medidas o políticas). Inflación y hasta corralito. Y si hay otros países como ser España capaz de contagiarse, existe la remota posibilidad de que pase por lo mismo. La historia y los acontecimientos, vertiginosos por cierto, nos lo dirán.

 

También lo comentaba Droblo hace dos años, la solución económica más aplicada en esta crisis ha sido la de patear la lata:

BCE saltándose sus propias normas que le prohíben financiar a estados (y que nadie ha cambiado aún) salvó con sus compras de deuda pública y sobre todo con sus avisos de futuras compras ilimitadas, la Unión y ahora hay menos dudas sobre si la €zona sobrevivirá a esta crisis pero ¿cambio algo? No, nadie sabe qué hubiera pasado con el dinero que BCE le tenía prestado a los bancos de Chipre si en lugar de aceptar el corralito el país hubiera decidido salirse del €, tampoco se sabe qué hubiera ocurrido –o qué ocurrirá- si un partido político gana las elecciones en un país miembro y decide hacer una quita de deuda como la que hizo Grecia pero implicando también a BCE y no sólo a inversores privados. Que en España tras siglos de unión no haya un mecanismo preparado para una posible secesión de una autonomía tiene sentido pero que en la €zona naciones soberanas diferentes que llevan poco más de un decenio juntas no hayan decidido cómo se haría la separación de un miembro es de una improvisación absurda porque además ha estado a punto de suceder y el riesgo de que ocurra sigue ahí.

Y de Grecia, a los datos me remito, de momento Corralito. El peor de los escenarios para mantener la confianza en la economía de su país y una UE harta de la postura de Tsipras.

Lo que está claro es que en esto no tiene nada que ver Bankia… ni mi madre.

 

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Escrito por Carlos Lopez el 29 de junio de 2015 con 96 comentarios

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