El dinero fiduciario y sus males económicos generados

nietzsheDecía Nietzsche que “Fe significa no querer saber la verdad“. No voy a entrar en lo filosófico o religioso de esa cita sino en lo económico de ella, que para algo este blog va de eso. Coge un billete de 500€ y míralo (si no lo tienes a mano, coge uno de 5€, pobretón) ¿Qué es ese papel? ¿Por qué vale algo? ¿Por qué nos dan cosas a cambio de él?.

Todos tenemos la fe de que ese billete vale lo que pone. Nadie lo duda porque a todos nos conviene no dudarlo, en el fondo es un engaño compartido porque a todos nos va bien con esa mentira. Un billete vale lo que pone y punto.

Hoy os traigo un artículo originalmente publicado en nuestro blog de bolsa y lo publico aquí ya que tiene un punto de vista interesante (y criticable) sobre un tema muy polémico, el dinero fiduciario y los bancos centrales.

Hoy en día tener dinero depositado en el banco o “bajo el colchón” supone una muy mala inversión debido a que vivimos en la era del dinero fiduciario, esto significa por un lado que el dinero no está respaldado por ningún activo y por otro lado que sólo es la fe ciudadana la que habilita el poder de compra de los dólares, euros, yenes, etc…  Esta situación está perfectamente creada a través de Bancos Centrales que son los monopolios establecidos por el sector público que en el caso de Estados Unidos este monopolio se denomina Reserva Federal y en el caso de la Eurozona es el Banco Central Europeo.

Esta situación es muy conveniente para el sector público y supone un expolio contante al resto de ciudadanos a través de la inflación. Cuando se crea un monopolio sobre el medio de pago, la población se ve obligada a utilizar ese medio de pago, pero lo más temerario aún es que los gobiernos pueden financiar sus déficits públicos a cargo de la inflación, imprimiendo moneda. Como es normal si el ahora el dinero es sólo papel el valor del mismo tenderá a cero o dicho de otro modo el nivel de precios de una economía (IPC) tenderá a infinito.

En el siguiente gráfico se ve claramente cómo a partir de 1914 el IPC de Estados Unidos se ha disparado, la principal razón es que a partir de ese año los gobiernos fueron abandonando sucesivamente el patrón oro (dinero respaldado por un tipo de cambio fijo con el oro), lo que generó un desplome en el valor de las divisas, a través de la subida generalizada de precios de la economías.

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Con este incremento continuado del IPC, desde 1914, el mensaje está claro el dinero de hoy vale menos que el de mañana. Con esta premisa hay un claro incentivo al endeudamiento y por lo tanto tanto nosotros mismos como la banca tendremos motivos suficientes para captar capital en el corto plazo para utilizar ese capital en el largo plazo. Con este escenario, es habitual que la banca quiera captar dinero barato a través de los depósitos y venderlo en productos estrellas como son la hipoteca en el largo plazo ya que el interés es mucho mayor y en situaciones económicas normales los tipos de interés en el corto plazo son inferiores que los tipos de interés en el largo plazo, lo que conocemos como curva de rendimientos.

Obviamente este escenario de dinero fiduciario es idílico para crear burbujas, el estado tiene grandes incentivos para conseguir dinero barato generando un impuesto muy social que conocemos como inflación, los demás agentes económicos también demandarán liquidez en el corto plazo vía deuda para inmovilizarlo en el largo plazo, lo que consecuentemente de todo este gran apalancamiento “incentivado” en el corto plazo se generan auges ficticios seguidamente de cracks detonadores del proceso y esto ocurrirá una y otra vez, mientras que exista monopolios estatales con la facultad de crear dinero de la nada sin respaldo alguno de otro activo.

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Escrito por Carlos Lopez el 28 de agosto de 2014 con 48 comentarios

Noticias de idealista.com:

El señor Feynman no estaba de broma

feynmanUno de los libros que me estoy leyendo estos días en la piscina es “¿Está Vd de broma Sr Feynman?” y se trata de la biografía del premio Nobel de física Richard Feynman (el de la izquierda en la foto). En principio no me parecen especialmente  interesantes las vidas de los físicos pero ésta  en concreto es realmente apasionante, un tipo que participó en el proyecto Manhattan, formó parte de una academia de Salsa en Brasil, le fascinaban los bares de top less así como abrir cajas fuertes (abrió la que contenía todos los secretos de la bomba atómica) y principalmente, era un tipo cachondo con mucha curiosidad.

El capítulo 13 veces, que os dejo a continuación, me parece un resumen perfecto de muchos de los males de la mayoría de los gobiernos. Cómo la burocracia puede lllevar a situaciones absurdas que generan una gran coste y pérdida de tiempo.

En cierta ocasión, un profesor de ciencias de un colegio universitario local vino a verme para pedirme que diera una charla en su centro. Aunque me ofreció cincuenta dólares, le dije que no tenía interés por el dinero. «¿Es el colegio universitario municipal, verdad?».
«Sí».
Me acordé de la cantidad de papeleo en que normalmente me veo envuelto cada vez que he de tener tratos con la Administración, así que me reí y dije: «Me encantará dar la charla. No pongo más que una condición —hice un cálculo a ojo, y añadí—: que no haya de estampar mi firma más de trece veces, ¡incluido el endoso del cheque!».
El otro se ríe también: «¡Trece veces! ¡No hay problema!».
Así que empezamos. Primero tengo que firmar algo que dice que soy leal al gobierno, y que de lo contrario no puedo hablar en un centro municipal. Y tengo que firmarlo por duplicado, ¿de acuerdo? Después tengo que firmar alguna clase de descargo o finiquito para el Ayuntamiento, no me acuerdo de qué. Los números empiezan a subir enseguida.
Tengo que firmar que estoy adecuadamente empleado como profesor universitario, sin duda para evitar que, por tratarse de un asunto oficial, haya algún caradura que contrate a su mujer o a un amigo, y luego ni venga a dar la charla. Había toda clase de cosas que garantizar. Y el número de firmas, en alza.
Bueno, el otro, que había empezado riéndose estaba ya muy nervioso, y aunque por poco, lo logramos. Había tenido que firmar exactamente doce veces. Quedaba todavía una firma, la del endoso del cheque, así que adelante. Doy la charla.
Algunos días más tarde vino el hombre a entregarme el cheque y venía sudando auténticamente. No podía entregármelo a menos que firmase un impreso declarando que realmente di la charla.
Le dije: «Si firmo el impreso no puedo firmar el cheque. Ahora bien, usted estuvo presente; usted escuchó la conferencia. ¿Por qué no firma usted?».
«Mire —dijo—, ¿no le parece que todo esto es una tontería?».
«No. Fue un acuerdo que establecimos al principio. No nos pareció que fuéramos a llegar a las trece; pero fue lo acordado y yo estimo que debemos atenemos a lo convenido hasta el final».
Me dijo: «He trabajado mucho en este asunto; he llamado a todo el mundo. Lo he intentado todo, y me dicen que es imposible. Sencillamente, no puede usted recibir su dinero a menos que firme usted la declaración».
«Muy bien —dije yo—. Yo he firmado solamente doce veces, y he dado ya la charla. Ese dinero no me hace falta».
«Le juro que detesto tener que hacerle esto».
«Está bien. Hicimos un trato; no se preocupe». Al día siguiente me telefonea. «¡Les es imposible no darle el dinero! Ya lo han pasado a intervención, y la partida está consignada, y ahora tienen que entregárselo para justificar el gasto».
«Vale. Si tienen que darme el dinero, que me lo den».
«Pero usted tiene que firmar la declaración».
«¡No la firmaré!».
Estaban en un atolladero. No había ninguna caja de serpientes donde meter el dinero que este hombre se había ganado, pero por el que no estaba dispuesto a firmar.
Finalmente, acabaron arreglándolo. Tardaron muchísimo, y la cosa fue muy complicada, y yo consumí mi decimotercera firma en cobrar mi cheque.

Y así seguirmos, con la misma broma.

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Escrito por Carlos Lopez el 27 de agosto de 2014 con 62 comentarios

La demografía como motor del crecimiento

detroitSegún datos del INE, la población en España al inicio del 2014 era de 46.507.760 habitantes, lo que significa un descenso de 220.130 personas en un año, y es el 2º año consecutivo que eso ocurre. Las explicaciones, al margen de las propias del saldo de nacimientos y muertes de los naturales del país se explican por la balanza migratoria, que arrojó un descenso de 256.849 personas, entre extranjeros que regresaron a su país de origen, como de nacionales que salieron al exterior a intentar ganarse la vida; de hecho, la emigración aumentó el año pasado un 22,7% respecto al anterior. Esta emigración, evidentemente fue, en su inmensa mayoría, de gente joven, preparada y en edad de trabajar.

Si a estos datos se unen los hechos de la consabida crisis que nos acompaña, que hace que el hecho de plantearse tener siquiera un hijo sea algo así como un lujo inalcanzable, y que la esperanza de vida sigue aumentando, nos encontramos con que la población española camina, parece que sin remedio hacia el envejecimiento. A una situación en la que la economía del país será incapaz, si no lo es ya de mantener el estado del bienestar en forma de pensiones, prestaciones y servicios que, damos por hecho pero que se hayan relativamente hace poco implantados en nuestra sociedad, en la que, hasta no hace tanto, los pobres morían sin más asistencia.

El factor demográfico es determinante en la economía de un país. Históricamente, las grandes potencias mundiales, a excepción de España, relativamente poco poblada, todas las grandes potencias mundiales han tenido un enorme empuje demográfico. De hecho, cuando una economía está en crecimiento, los movimientos demográficos hacia ella no sólo mantienen este crecimiento, sino que además lo aceleran; difícil sería si no explicar las enormes tasas de crecimiento de los países en desarrollo, con China a la cabeza, con una tasa media de crecimiento del 10%, sin los movimientos demográficos del campo a la ciudad, donde la mano de obra tiene mucho más valor añadido. Tanto es así que este hecho también explica cómo el estancamiento de la economía japonesa, que ya dura 20 años, se ve acompañada de una prosperidad per cápita cada vez mayor, debido a la disminución demográfica que está experimentando el país. Con otra política distinta están Canadá y Australia, que con una población relativamente pequeña, tienen a su disposición grandes territorios con recursos enormes y aun casi sin explotar. De hecho mantienen restrictivas medidas contra la inmigración, ya que, por encima de una explotación desenfrenada de estos recursos que los enfrentaría a la disyuntiva de tener que importar inmigrantes, prefieren crecer a un ritmo más lento y sostenido asegurando un nivel de vida adecuado a su población.

Este mecanismo de “multiplicador demográfico” ha sido, a lo largo de la historia, el que ha permitido alcanzar a distintos países el estatus de gran potencia, fue de hecho la potencia demográfica la que posibilitó a Estados Unidos llegar a ser una gran potencia económica: con enormes espacios que ocupar (aunque fuera a costa de expoliar a los pueblos indígenas), inimaginables recursos que explotar y la voluntad de hacerlo, tuvo que echar mano de todos los recursos a mano para aumentar su población al ritmo que su economía lo demandaba, lo que significó primero la abolición de la esclavitud y segundo la entrada masiva de inmigrantes de todas las partes del mundo (preferiblemente europeos).

Hoy en día, en los países desarrollados que han de mantener un estado del bienestar, una gran población casi es más una carga que una bendición. A la población, en mayor o menor medida, hay que asegurarle el abastecimiento de comida y agua potable, hay que facilitarle una posibilidad de vivienda digna, proveerla de educación, sanidad, hay que atender a los sistemas de cobertura como son las situaciones de desempleo, incapacidad o vejez, etc.; pero además, hay que crear las condiciones para que se pueda dar un empleo a esta población, más que nada para poder recaudar los fondos con lo que pagar todo lo anterior.

En Europa, hasta ahora, los problemas del envejecimiento de la población se han solventado abriendo periódicamente las puertas a la inmigración. De este modo, la mano de obra ha nutrido las industrias europeas proporcionando un crecimiento que ha permitido los altos niveles de vida disfrutados. Sin embargo este equilibrio puede ahora romperse: el fenómeno de la globalización está cambiando el mundo a grandes pasos: la deslocalización de empresas, la cada vez mayor movilización de recursos, capitales y personas está trasladando los centros de decisión empresarial ya no sólo a donde están los centros productivos, sino también a donde están los mercados más potentes, y aunque los países desarrollados aún lo son, esto está cambiando día a día. De hecho, y sólo por nombrar el sector en el que en España somos una gran potencia, nuestras principales empresas turísticas de hostelería están invirtiendo mucho más en el extranjero que en España, de modo que muchas tienen ya más intereses en el Caribe que en las costas españolas.

Así las cosas, se tiene que el desempleo en los países desarrollados, tenderá a aumentar y a hacerse endémico, de modo que el trabajo se convierte poco a poco en un bien escaso. La forma de luchar contra eso por ahora viene a ser la precarización: repartir el puesto de trabajo entre varias personas (al más puro estilo comunista) de modo que la miseria también se comparta (muy comunista también). La única esperanza, una nueva revolución tecnológica: nuevas formas de energía, nuevos procesos de producción, nuevos productos, etc. que doten de valor añadido a los países desarrollados. Hasta que eso ocurra, veremos más ciudades como Detroit muy pronto.

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Escrito por Manuel González el 26 de agosto de 2014 con 79 comentarios

La próxima crisis: cómo evitarla

1010 cosas que he aprendido con esta crisis. La mayoría he de confesar que las sospechaba antes:

  1. Tras estos 5 años creo que la excusa institucional del “no hay dinero” ya no funciona. Se ha demostrado que, cuando ha hecho falta, cuando los estados han determinado que había riesgo de un cataclismo sistémico, han aparecido de la nada cientos de miles de millones de €, $, £, ¥… Y han arriesgado su solvencia avalando emisiones de deuda privada o fondos de rescate. El motivo por supuesto ha sido siempre salvar al sistema financiero y siguen convencidos –por lo que se ve la mayoría del mundo económico está de acuerdo con esa política- que salvar a los bancos justifica todo esto. Así pues, si hiciera falta que la comunidad internacional proporcionara medios económicos no digo ya para acabar con el hambre en el mundo –que nadie me acuse de demagogia- sino para obras más modestas como limpiar de contaminación el río Níger o investigar los fondos marinos, ya no pueden decir que “no hay dinero”.
  2. El tópico de que las crisis impulsan el nacionalismo se ha demostrado cierto.
  3. Las bolsas cuando caen reflejan una mala situación económica pero incluso con ella pueden subir. Hemos podido ver cómo el efecto liquidez barata es capaz de vencer a los malos datos macroeconómicos. Y esto ocurre también con materias primas como el crudo, que ha sido capaz de elevar su precio a pesar de un menor consumo.
  4. A nivel empresarial es cierto que las mejores compañías (las más innovadoras) han crecido incluso con la crisis y las peores han recibido –o están recibiendo aún- la puntilla por la mala situación económica global pero esa relativa “justicia” no creo sea aplicable a las pymes ya que muchas han tenido que cerrar no por mala gestión sino por el cierre del acceso al crédito, los impagos de proveedores y en ocasiones no por ellas mismas sino por ser de determinados países considerados menos solventes. Tampoco a nivel empleados es cierto que un ajuste laboral fuerte haga perder el trabajo a los peores y mantenga en el puesto a los mejores. Tanto en lo que yo más conozco (temas financieros y medios de comunicación) como en general. Veo a malos periodistas que siguen escribiendo y otros muchos han sido despedidos y del mismo modo veo que los responsables de lo mal que están las cosas no han pagado por su mala gestión. Políticos, banqueros, grandes especuladores del ladrillo… en España estamos hartos de que, siendo responsables del descenso en la calidad de vida de millones de personas, éstos vivan como si la crisis no fuera con ellos. Y no hace falta dar nombres…
  5. El PP y el PSOE han demostrado ser muy malos gestionando a nivel municipal, autonómico, estatal y en situación tanto de expansión como de contracción económica lo que hace necesario un cambio político en España que vaya más allá de la alternancia electoral. Hay que encontrar un sistema para que gobiernen los mejores y no los que mejor se desenvuelvan en una estructura de partido que además exculpa la corrupción y los errores de los suyos. Si esto no se hace a pesar de estar como estamos, es que es cierto que tenemos lo que nos merecemos.
  6. La inoperancia de los políticos no es exclusiva de España, en un momento de crisis global no ha habido un liderazgo claro de ningún dirigente de ninguna gran nación que haya sabido anteponer el bienestar común a sus intereses electorales. También se ha podido comprobar cómo las previsiones se hacen sin tener en cuenta las crisis a pesar de que todos sabemos que son cíclicas por lo que ninguno ha sabido gobernar pensando en el más allá de su mandato y políticas de estado como la sostenibilidad de las pensiones públicas se han encontrado sin financiación por falta de previsión. Ni el FMI ni gobiernos ni casas de análisis están incluyendo en sus previsiones para el futuro que por pura estadística volverá a haber otra crisis global en un futuro cercano.
  7. La €zona ha demostrado la inviabilidad de su proyecto porque ante una grave crisis  ha quedado claro que unir diferentes estados con situaciones y cifras económicas diferentes sólo funciona si se prima el interés común sobre el nacional y Europa no está preparado para ello. Si la €zona sigue unida es por el coste económico que supone su ruptura y no por una ideología pan-europeísta.
  8. La deuda y el crédito pueden ser un motor de crecimiento pero su exceso puede convertirla en el mayor lastre y, como hemos podido comprobar en España con la deuda pública, basta unos pocos años de grandes diferencias entre gastos e ingresos –déficit presupuestario- cubiertos con ella, para que se dispare. Controlar que no sea excesiva tanto a nivel familiar como corporativo como estatal es una de las lecciones que no debemos olvidar.
  9. Es cierto que China es el futuro y estos años ha reducido su diferencia –junto con otros emergentes- con los países “desarrollados” pero también se ha demostrado que aún sus economías son muy dependientes del consumo occidental.
  10. Sabemos que sin cambiar el modelo actual, habrá una próxima crisis en unos pocos años (o meses) y que de hecho, salimos de la anterior –que apenas ocurrió 7 años antes del inicio de la actual- gracias a la liquidez barata de los bancos centrales hacia el sistema financiero que la utilizó como quiso (básicamente generando burbujas y arriesgando demasiado), exactamente igual que está haciendo ahora. He aprendido que no aprendemos e insistimos en lo mismo una y otra vez

Este último punto es clave ya que hay que hacer algo para que no haya otra crisis o al menos la próxima no sea tan profunda. ¿Qué se puede hacer? Yo tengo varias propuestas pero hoy os toca a los foreros dar vuestra opinión…

Este es el último de los artículos/fragmentos adelantados de mi proyecto de libro “Especulando con la crisis”… por ahora.

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Escrito por Droblo el 25 de agosto de 2014 con 83 comentarios

La viñeta de la semana

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Más viñetas en la categoría de “Humor” del blog

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Escrito por jrmora el 23 de agosto de 2014 con 1 comentario

La semana en los mercados

The_Last_Ship_Serie_de_TV-120044720-largeThe Last Ship es una reciente serie de acción norteamericana que ensalza los “valores” de la Armada norteamericana y, sobre todo, del maravilloso capitán del barco y de la no menos maravillosa heroína. Es decir, no tendría mayor interés si no fuera por lo oportuno de su argumento: una científica descubre que una epidemia muy peligrosa que se desarrolla en África va a extenderse por todo el planeta y necesita ir al Ártico durante unos meses a investigar la cepa original para intentar crear una vacuna, algo para lo que es ayudado por un barco de guerra que, curiosamente, debe estar todo ese tiempo sin contactar con el exterior. Cuando pasados unos meses, “vuelven” al mundo, la epidemia no sólo ha diezmado la población mundial, ha acabado con las instituciones políticas y todo es un caos en el que suele mandar el más fuerte. ¿Puede esta “americanada” hacerse realidad, es posible que un virus acabe con el mundo tal y como lo conocemos? Podría ser, como casi todo, pero no parece que vaya a ser el ébola el culpable ya que su capacidad de trasmisión no es tanta como la de la gripe por ejemplo. Por poner cifras en perspectiva, la malaria causa cada año unas 600 mil muertes, el Sida más de 1 millón y en este último brote de ébola se habla de menos de 2 mil muertos.

La paranoia pues no tiene demasiada lógica pero sí es cierto que puede morir más gente (de la que importa al Primer Mundo, ya que los africanos fallecidos hasta ahora no merecían la atención de la mayoría) y hacer mucho daño a la economía mundial, más por el pánico que por la enfermedad. España, al ser puente entre África y Europa y a la vez entre Europa e Iberoamérica, y al ser visitada por millones de turistas extranjeros cada año, tiene mucho que decir. En el peor de los casos podemos sufrir la epidemia en nuestro territorio, extenderla por medio mundo y de paso cargarnos lo que actualmente más ha influido en nuestra mejora económica los últimos trimestres: el sector exterior. Yo ni de lejos lo veo tan mal pero es deber de nuestras autoridades intentar evitar ese escenario cuyo miedo de hacerse realidad creo que ya se va a notar en las cifras de turistas los próximos meses, ya mermadas por la caída de los que proceden de Rusia.

Cambiando de tema: ¿Cuántos años llevamos que comienza la segunda mitad del año y gobiernos, FMI, analistas etc. rebajan las previsiones para el ejercicio en curso diciendo que se crece pero algo menos de lo esperado? A nivel global llevamos desde 2010, en la €zona también y en España sólo este año ha ocurrido lo contrario, mejorando las expectativas según pasaban los meses de 2014. Imposible saber si ahora se habrán vuelto a exceder pero sí parece claro que España acabará este año con mejores datos macro de los que se esperaban a finales de 2013. Sin  embargo, nuestra pertenencia –y dependencia- a la €zona nos hace vulnerables al frenazo que los 3 más grandes países –Alemania, Francia e Italia, nosotros somos el 4º- están sufriendo. Lo que nos faltaba, cuando asomamos la cabeza gracias sobre todo al sector exterior, resulta que el exterior la esconde… Y no es sólo la €zona la que está decepcionando y haciendo quedar mal a los analistas, también los EUA, Japón, China, Rusia… están enfriando las profecías optimistas.

Como siempre, hay excusas de sobra para justificarlo todo: en USA un nefasto primer trimestre debido al mal tiempo, en Alemania un segundo trimestre negativo por el conflicto en Ucrania, en Japón el culpable es la fuerte subida del IVA… pero más allá de todo eso hay una duda que se cierne: ¿es posible que la política monetaria expansiva ya no sea efectiva, es posible que la única solución que los mandamases mundiales han encontrado –inyectar fondos públicos al sector financiero, tipos de interés ultrabajos, aumentar la deuda pública etc.- haya servido para frenar la crisis pero no sirva para consolidar la recuperación económica? La €zona es el principal ejemplo: la espectacular rebaja en el coste de la colocación de la deuda de los estados en la €zona ha pasado de ser una excelente noticia que ha reducido los recortes –al mejorar las cuentas públicas por menor pago de intereses- en países como España a ser tomada como un síntoma de lo mal que va la economía de nuestra área económica. Rentabilidades por debajo del 1% en el bono a 10 años alemán muestran que los inversores están descontando años de deflación y bajo crecimiento, cada vez más parecido al Japón de los ´90 pero en una situación mucho peor por los desequilibrios dentro de la €zona. Al menos esta semana el € ha marcado nuevos mínimos del año…

Eso sí, un escenario como ese sería nefasto para la renta variable ya que torpedearía los resultados empresariales. Esa puede ser la razón “macro” por la que las bolsas europeas sufren mucho más que las norteamericanas en esta corrección de mediados de verano. Luego está el tema del conflicto ucraniano y la batalla económica con Rusia que sólo “pesa” en las cotizaciones de vez en cuando a pesar de que el problema lleva ya muchos meses. La esperanza –como viene siendo habitual- en lo que BCE hará en septiembre, presionado por los malos datos de crecimiento alemanes, franceses e italianos, es lo que ayuda a frenar las bajadas bursátiles y sigue alimentando la bajada de tipos de la deuda pero tras los 32 máximos históricos –incluyendo el de ayer mismo- que el S&P500 ha marcado en 2014, mi mayor preocupación es el mal de altura de Wall Street. Si le da por recortar –por ejemplo porque la reunión de gobernadores de bancos centrales que se inicia hoy en Jackson Hole decepcione, quizás cuando acabe la QE de la FED en octubre…- la tormenta bajista que vimos en semanas pasadas en las bolsas pueden convertirse en la tendencia de final de año. Mientras que si los bancos centrales siguen priorizando en sus actuaciones la salud de los mercados, 2014 –sin llegar a las rentabilidades de 2013- será otro gran año para la renta variable. De momento este mes se cumple la pauta estadística que dice que agosto es mejor para Wall Street que para Europa, esta vez el principal responsable de la divergencia es el empuje de los valores tecnológicos USA entre los que destacan los máximos históricos del más grande valor del mercado por su capitalización: Apple. En realidad nada nuevo, si vemos la rentabilidad de las bolsas desde enero del 2000 podemos comprobar que la inversión en renta variable europea no es muy rentable que digamos:

 

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(PD: el DAXK es el Dax restando los dividendos pagados para así compararlos a los demás que sí los descuentan; si incluimos dividendos en los porcentajes el resultado sería mejor pero si restáramos la inflación para obtener la rentabilidad real el resultado numérico sería similar al del gráfico)

Links.-

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Escrito por Droblo el 22 de agosto de 2014 con 62 comentarios

El dinero y el sexo

warrenDecía Oscar Wilde que ‘”Todo se trata de sexo, excepto el sexo. El sexo se trata de poder”.

El sexo, el dinero y el poder van íntimamente relacionados así que hoy recurriremos a uno de los mayores especialistas del tema (del dinero claro ¿Qué esperabas en este blog?), Warren Buffet. Veamos algunas citas suyas sobre el sexo y en lo que es todo un semental, las inversiones.

La importacia del dinero: “Es bueno tener un montón de dinero, pero sabes… no quieres mantenerlo para siempre. De lo contrario sería como guardar un poco de sexo para tu vejez

El estímulo económico:  “No se puede hacer un bebé en un mes teniendo nueve mujeres embarazadas Simplemente no funciona así.”.

La reputación: “¿Preferirías ser el mejor amante del mundo aunque ser conocido como el peor o ser el peor amante del mundo aunque conocido como el mejor?”

Enfocarse: “Si estoy jugando al bridge y una mujer desnuda camina delante, Yo no la veo.”

En el analisis:  “Otros chicos leen Playboy, yo los informes anuales.”

El contagio:  “Los derivados son como el sexo, el problema no es con quién nos estamos acostando, es con quién se acuesta la otra parte

En la diversificación:  “Si tienes un harén de 40 mujeres, nunca llegarás a conocer ninguna de ellas muy bien.”

El trabajo:. “Hace unos meses estaba hablando con unn  estudiante de MBA, un chico  de gran talento, de unos 30 años de una gran escuela con un gran curriculum. Le pregunté que quería hacer por su carrera, y él respondió que quería entrar en un campo particular, pero pensó que debía trabajar para McKinsey durante algunos años primero para mejorar su curriculum vitae. Para mí eso es como guardar sexo para su vejez. No tiene sentido “.  De nuevo utiliza esa comparación y es que hay cosas de las que sólo te das cuenta cuando eres mayor.

En la inversión en 1973:  “Me siento como un chico obsesionado con el sexo en una isla desierta. No puedo encontrar nada para comprar.”.

En la inversión en 1974 : “Me siento como un hombre obsesionado con el sexo en un harén. Este es el momento para comenzar a invertir.”.

Vender un negocio a Berkshire Hathaway (su empresa de inversión) vs capital privado : Puedes vendérselo a Berkshire y no sólo lo pondremos en el Museo Metropolitano, sino que además tendrá un ala exclusiva y estará ahí para siempre. O puedes venderlo a una tienda porno, cogerá la pintura, la pondrá unas tetas más grandes y la colgará en la ventana hasta que lo compra un hombre vestido con sólo una gabardina. Y es que a veces hay que saber con quién estás hasciendo negocios.

Al convertirse en un verdadero inversor:  Llamar inversor a quien compra y vende constantemente es como llamar romántico al que tiene relaciones de una noche.

La bolsa: El mercado alcista es como el sexo, cuando mejor te sientes es cuando está a punto de terminar

Y por último, una de mis favoritas que no habla de sexo pero casi… Sólo cuando baja la marea se sabe quién nadaba desnudo

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Escrito por Carlos Lopez el 21 de agosto de 2014 con 46 comentarios

La importancia de la formación económica

ahorrar-con-la-crisisSegún nuestro Gobierno (ahora cerrado por vacaciones, por cierto) lo peor de la crisis ya ha pasado. ¿Cuántas veces hemos escuchado esto? Sólo Zapatero, entre noviembre del 2009 y julio del 2010, lo dijo como 15 veces. Ahora lo dice Rajoy, lo dice Montoro, Guindos y, a lo mejor ahora resulta ser verdad, pero más que nada, porque en algún momento tenía que ocurrir.

El caso es que esta crisis pasará a la historia como una de las más seguidas, más documentadas y con una opinión pública cada vez más formada. A la fuerza ahorcan, se podría decir. Nuestra sociedad se ha hartado, no ya solo de una crisis que se ha llevado por delante varios millones de puestos de trabajo y miles de empresas, sino también los ahorros y los hogares de miles de familias. Pero además, nuestra sociedad se ha hartado también de intentar digerir los intentos desesperados de supervivencia de nuestras entidades financieras (esas tan solventes de las que también habló Zapatero); estas entidades, que no se cansaron de emitir y poner en circulación activos cada vez más dudosos en cuanto a su legalidad (porque en cuanto a su rentabilidad y seguridad a sus suscriptores no existía duda alguna: directamente atentaban contra el bolsillo de aquellos que los contrataban), y así, cuotas participativas, acciones preferentes y otras lindezas financieras salieron al mercado para dar caza a los ahorros de los confiados clientes de las entidades bancarias. Si a esto le unimos los productos hipotecarios de aquellos años, con cláusulas abusivas, con productos tan nocivos como las hipotecas multidivisas y una legalidad que ha tendido siempre más a proteger a las entidades financieras que al consumidor, obtendremos el resultado de hoy: el ciudadano medio ya no cree ni en los bancos, ni en los políticos, y muy poco en la justicia.

Pero algo bueno tenía que tener todo esto: podemos decir sin temor a equivocarnos que esta crisis ha ayudado a que la cultura económica de nuestro país haya subido muchos enteros. Así, términos que hace unos años sólo conocían los que por formación los habían adquirido, son ahora conocidos por una amplia parte de la población: deflación, euríbor, prima de riesgo, tasas interanuales del PIB, etc. son términos cada vez más entendidos por cada vez más población. Y aunque la razón principal es la explicada, no ha sido menos importante la labor divulgativa de muchos autores, economistas o no, que han tratado de acercar el mundo de la economía y las finanzas a la vida real, demostrando, por un lado, el importante efecto que la marcha económica tiene sobre nuestras vidas cotidianas y, por otro, que con una explicación adecuada, casi cualquiera puede entender hasta la más complicada trama financiera.

Es así que la literatura de divulgación económica ha tenido un desarrollo exponencial en estos años de crisis, multitud de autores han compaginado sus trabajos habituales con las tareas de escritor, o tertuliano, o simplemente resolviendo dudas de índole económica en cualquier medio, con lo que podría decirse que la economía está de moda (a qué coste, podría decirse).

Este interés creciente de la sociedad por los temas económicos no se ha visto, sin embargo, reflejado en los planes educativos, de hecho, impartimos, junto con Portugal e Italia (curiosamente, de los países más afectados por la crisis) una educación a nuestros retoños que no incluye formación económica o financiera.

Ya la OCDE, la Unión Europea y múltiples organismos internacionales insisten en la necesidad de que la formación económica esté presente en la enseñanza secundaria “pues los ciudadanos, a lo largo de su ciclo vital, toman multitud de decisiones en un entorno económico y financiero cada vez más complejo”. A pesar de ello, en nuestro país, en el que cada cambio de Gobierno conlleva un cambio en la ley de educación (han llovido tantas leyes desde la lejana EGB…), no parece importarle a nadie con el suficiente poder de decisión el hecho de que tengamos generaciones de jóvenes que no entienden el simple funcionamiento de una tarjeta de crédito hasta que no se tropiezan con su primer descalabro con el uso de la misma. Como tampoco está interesado en desarrollar un marco legal justo que compense los privilegios excesivos de la banca (y esto también lo ha advertido la Unión Europea).

Esos jóvenes sin formación básica adecuada, en su día acudirán a su banco a contratar una hipoteca, o a consultar en qué invertir unos ahorros, y será allí donde, si su formación posterior no lo impide, cometerán los mismos errores de sus padres, al confiar en unas entidades que sólo buscarán, como siempre, su propio beneficio, a despecho de lo que a sus clientes les convenga. Mientras la negligente mirada del legislador se dirige hacia otro lado.

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Escrito por Manuel González el 20 de agosto de 2014 con 58 comentarios



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