El trabajo, como la vida misma, está llena de decisiones que hay que tomar. Estamos constantemente decidiendo cosas, sólo que unas, son más importantes que otras. Hay personas que son mucho más rápidas, pero es que hay otras, que no acaban de decidirse nunca… En un trabajo, se valora mucho el ser una persona decisiva (importante: no confundir con impulsiva).
Un buen líder es capaz de tomar las decisiones más adecuadas, en el momento oportuno. Esto es algo innato en muchas personas, pero para otras, es bastante difícil, básicamente, porque tienen miedo a equivocarse. Si eres de esas personas que cuando les preguntan algo tan básico como: «¿Dónde te apetece ir a cenar?» y tu respuesta siempre es: «no se», «me da igual»; «decídelo tú» o «lo que tú quieras»…. Está bien que alguna vez realmente te de igual dónde ir a cenar, pero también en algún momento te apetecerá más un sitio que otro…
Si tú eres de ese grupo de personas que no acaba nunca de decidirse, al final, acabarán por no preguntarte o no tenerte en cuenta. Terminarás por no conseguir las metas que te hayas propuesto en la vida y en el mundo laboral, será un gran obstáculo para conseguir ascensos.
Tomar decisiones es una aptitud, y como tal, hay que practicarla, así que no pierdas el tiempo y empieza YA.
Nunca respondas de manera evasiva, o con otra pregunta o pidiendo la opinión de un tercero. Habla por ti mismo y contesta desde tu sincera opinión.