Pasar muchas horas con las mismas personas, inevitablemente, crea roces. Lo malo es cuando esto se transforma en una gran tensión que acaba en conflicto.
Lo más lógico sería que la empresa se diera cuenta de que puede surgir el conflicto antes de que la situación pueda ir a peor, pero en muchas ocasiones la «lógica» no funciona, o sencillamente, el conflicto surge por un malentendido, un mail malinterpretado… En cualquier caso, es una situación que hay que resolver cuanto antes. ¿Cómo?:
- Actuar directamente. Si hay un conflicto entre dos o más empleados se debe convocar una reunión con los afectados para escuchar a ambas partes e intentar llegar a una solución. Las medidas indirectas normalmente no ayudan a calmar el malestar
- Tener clara la meta: llegar a una solución. Si las partes involucradas no quieren llegar a una solución, difícilmente se podrá alcanzar. Lo importante es que los empleados entiendan que para ello deben colaborar. Todos tienen que ceder, cambiar, modificar actitudes, de lo contrario será difícil resolver el problema. No se trata de tener o no la razón si no de llegar a lo que es mejor para todos.