¿Tienes un carácter muy fuerte? ¿Tus compañeros te sacan de quicio? ¿Tu jefe no te deja en paz? Todo esto puede provocar que pases el día cabreado, lo que al final afectará a tu productividad y lo que es más importante, a tu salud.
En la situación laboral actual, el miedo a perder el puesto de trabajo y el no saber qué nos deparará el futuro, genera bastante ansiedad en los empleados. Hechos como que promocionen a un compañero tuyo y no a ti, un jefe tirano… pueden desencadenar en ataques de ira, ya sea pública o no, o bien en pensar en una venganza. Mi consejo: ninguna de las dos te servirán de nada.
El autor de «La verdad sobre la venganza en el trabajo y cómo detenerlo», Robert J. Bies nos da una serie de recomendaciones para manejar la ira:
Respira
Este es un consejo crucial. Piensa antes de hablar. El autor recomienda: «Cuando estés enojado, cuenta hasta diez antes de hablar. Si estás muy enojado, cuenta hasta 100«. Vete a dar una vuelta alrededor del edificio para aclarar tus pensamientos o siéntate en un sitio donde no haya nadie para poder respirar tranquilamente.
