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Generación cangrejo

El otro día, en El País publicaron un artículo titulado “Generación cangrejo” en el que intentaban desmitificar la idea que tienen muchos jóvenes de hoy en día acerca de que sus padres vivían mejor que ellos.

¿Qué más pueden pedir los jóvenes de hoy en día? La pregunta suena a conflicto intergeneracional, pero la respuesta es sencilla: la mayoría se conformaría con un empleo y, si puede ser, que esté acorde con su formación. En todo lo demás, la comparación con la juventud de sus padres no resiste un análisis fino: ahora tienen formación, viajes, amigos por medio mundo, idiomas, moda, cultura, ocio, información, tecnologías y libertades. Todas. Muy pocos cambiarían su vida por la que llevaron sus padres a la misma edad. ¿Quién quiere estar casado con 24 años, tener tres hijos a los 28, vivir en un cuarto sin ascensor, viajar al mismo pueblo cada verano y comer paella todos los domingos? ¿Podemos hablar de que esta generación vivirá peor que la de sus padres? Cabe dentro de lo posible, pero, en términos históricos, España apenas se está desperezando de una larga siesta de carencias. Por eso, es difícil concebir que los jóvenes de hoy vayan a vivir peor que ellos, en una suerte de generación cangrejo.

En el artículo me  encuentro un interesante comentario realizado por uno de sus lectores:

He leído el principio, y ya. ¿Como se puede decir que lo demás no resiste la comparación?. Veamos, nuestros padres se independizaban poco después de los 20 años por lo general y podían mantener una casa, coche y familia con sus sueldos. A parte se podían ir a pasar el fin de semana fuera, y cuando eran vacaciones también se podían dar el lujo de estar 15 días o un mes en un hotel con la familia, por ejemplo. Esto era así por lo general. Hoy en día los jóvenes podemos viajar probablemente porque vivimos en casa de nuestros padres y no tenemos más responsabilidades que aportar algo a la economía familiar(no mantenemos casa, no compramos comida, en algunos casos hasta son los padres los que les pagan el coche a sus hijos…). ¿Que pasaría si de repente todos los jóvenes nos viésemos privados de la inestimable ayuda que nos proporcionan nuestros padres manteniendonos?, ¿podríamos viajar, salir de fiesta, comprarnos un coche etc… como dice el redactor del artículo?. Resulta evidente que no vivimos mejor que nuestros padres en ningún sentido, porque lo que hacemos es gracias a su apoyo.

¿En qué quedamos entonces?

Hace 6 meses apareción un informe realizado en EEUU titulado, La prosperidad de los mayores frente a los jóvenes en el que analizan diversas estadísticas para llegar a la conclusión de que los mayores se han hecho más ricos mientras los jóvenes se han hecho más pobres.

De entre todos los factores, destacan la vivienda que juega un papel importante en la tendencia. Los mayores se han beneficiado de estar en el momento oportuno, al comprar antes de que se elevaran los valores de las viviendas, lo que les permitió acumular riqueza a través del valor líquido de sus casas. Mientras los mayores compraron hace mucho tiempo, a los precios “anteriores” a la burbuja, muchos jóvenes compraron cuando la burbuja estaba creciendo y ahora su hipoteca es mayor que el valor de sus viviendas. (También han cargado con una deuda superior a la de sus mayores a su edad para pagar sus estudios universitarios, de acuerdo con el estudio).

También intervienen tendencias del mercado laboral. Debido en parte a la recesión, los jóvenes de hoy han entrado más tarde en el mercado laboral. Aunque los mayores permanecen durante más tiempo en él.

Siendo la Seguridad Social una fuente de ingresos segura, los americanos mayores han sufrido menos pobreza y menor volatilidad en los ingresos que los jóvenes.

Aún así, el informe documenta signos de optimismo para los jóvenes: un número creciente, según los autores, son licenciados, «y se ha demostrado que la formación universitaria proporciona una compensación financiera significativa a lo largo de la vida».

En México se hicieron eco del artículo de El País, para hacerse la misma pregunta y en el que apuntan a un concepto clave.

Creo que los parámetros que medían el bienestar de nuestros padres al día de hoy son muy diferentes. Estamos viviendo realidades distintas y es muy difícil comparar.

¿Cuál es la “generación cangrejo”? Una generación que “retrocede” en calidad de vida (salud, ecología), en adquisición de bienes, en oportunidades laborales y en estabilidad familiar.

Como veis, tenemos opiniones de todo tipo, desde los mayores que envidian la calidad de vida de sus hijos y la de éstos que ven como algo utópico la independencia de sus padres.

¿Creéis que existe una generación cangrejo? ¿Es comparable el estilo de vida de los padres con el de los hijos?.

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Escrito por Carlos Lopez el 4 de abril de 2012 con 195 comentarios.

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