¿Por qué no hay una revolución?
La ambiciosa –por lo reducido de su plazo de realización- reforma financiera española va a suponer, junto al brutal ajuste del déficit público, que 2012 sea probablemente el peor año de la crisis para el español medio. Es algo que podría haber resultado mucho más suave si se hubiera realizado en 2008 y 2009 pero el retraso lo ha convertido en algo que me temo es imprescindible –si queremos mantener el sistema actual- se realice en el menor tiempo posible. Para reducir el desempleo hace falta inversión y para ello necesitamos un sistema financiero sano que aporte el capital suficiente para impulsar proyectos de futuro. Y por supuesto las cuentas públicas deben estar saneadas y no tener un déficit estructural entre ingresos y gastos año tras año. Eso significa que cara al futuro estas medidas, si realmente se llevan a cabo, deberían ser muy positivas pero, repito, para el futuro.
¿Conseguiremos los españoles pasar este año en el que aún aumentará más el paro, se reducirá aún más el crédito, las familias verán aún más reducido su valor patrimonial etc. etc.? ¿Tendremos la suficiente paciencia y sobre todo la confianza necesaria en que realmente estos sacrificios –que de nuevo recaerán sobre los mismos- servirán para algo? Es difícil saberlo pero lo cierto es que la sociedad española está aceptando los ajustes y los recortes de una forma bastante “civilizada” si lo comparamos con los violentos disturbios de otros países. Es posible que en la actualidad el margen de confianza hacia el nuevo gobierno, recientemente elegido con amplia mayoría, influya pero quizás hay algo más que nos lleva a estar tan resignados tras 4 años de crisis: el miedo a perder lo mucho que tenemos.
Hace unos días estuve fijándome en el Informe del Juego en España de 2010 publicado por el Ministerio y hay datos muy interesantes si bien el que quiero recalcar aquí es este:
Gastamos una media anual de 30 mil millones de euros en juegos de azar legales (a saber la cifra completa si incluyéramos todo el gasto en apuestas). Es de imaginar que habrá una minoría de ludópatas que se endeude para jugar pero la inmensa mayoría de ese consumo se hace con dinero que nos “sobra” a las familias españolas y que podemos deducir que poco cambiaría nuestra calidad de vida si no lo gastáramos. Sé a ciencia cierta que parte de ese dinero –sobre todo en los casinos- procede de extranjeros y podemos reducir esas cifras. Lo mismo podríamos variar también lo que nos dice la asociación de propietarios de clubes de alterne sobre que el negocio de la prostitución mueve en España 18.000 millones de euros al año pero como no incluye las actividades en domicilios particulares, polígonos etc. lo mismo hasta deberíamos aumentarla. Tampoco podemos olvidar que los españoles nos gastamos todos los años mucho dinero en sexo por la red, tabaco, refrescos, alcohol, chucherías, videojuegos…No critico que no sean gastos que para muchas personas sean muy importantes y en eso soy muy liberal y creo que cada uno debe gastar su dinero como le plazca pero es evidente que si sumamos todo lo que consumimos en cosas superfluas nos sale una cifra que excede con mucho la cantidad oficial –y puede que hasta la real- que nuestro gobierno necesita recortar del gasto público –salario, educación, sanidad etc.- para el 2012.
Por supuesto es una valoración muy subjetiva pero creo que podemos deducir, de forma general, que todo lo que no sea vivienda (y sus cuidados), alimentación, educación, vestimenta, aseo, transporte y salud es superfluo. No niego la necesidad del ocio ni, repito, critico al que se compra un Mercedes en lugar de un Skoda ni el que compra numerosos juguetes a sus hijos ni a los que prefieren tomarse el café en el bar, sólo intento demostrar que somos un país que, a pesar de la crisis y del alto nivel de paro, tiene ingresos medios de sobra como para mantener una sociedad de alto consumo como la nuestra sin excesivos problemas. Habrá quien deduzca que el problema es de reparto y que hay algunos que tienen mucho y muchos que tienen poco y seguro tienen razón pero hablando en conjunto, España es un país lo suficientemente rico como para tener mucho que perder si el sistema actual cae. Eso a nivel particular, si comentamos sobre los beneficios sociales es evidente que, aunque todos queramos más, ganamos en la comparación con la mayoría de habitantes del planeta.
La pregunta que lanzo al foro es la siguiente: ¿Aceptamos con resignación las subidas de impuestos, los recortes sociales, la injusticia en las ayudas públicas y los ajustes porque realmente creemos que será positivo cara al futuro o porque tenemos miedo a perder lo que ya tenemos si intentamos cualquier opción que no sea las que el sistema nos ofrece?
Escrito por Droblo el 20 de febrero de 2012 con
126 comentarios.




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