El mejor truco del Diablo fue convencer al mundo de que no existe
Keyser Soze, en la película Sospechosos Habituales
Ya hemos hablado por aquí de los sospechosos habituales, aquellos a los que se les suele echar la culpa de todo. Sus nombres van por rachas y siempre se caracterizan por ser impersonales y ajenos a nosotros. De entre todos podemos destacar a uno, los Hedge Funds que al igual que el diablo, convenció al mundo durante muchos años de que no existían.
Hoy vamos a verlos en más profundidad, intentando entender cómo funcionan, por qué no todos son igual de sospechosos y por qué tienen esa fama.
Una vez descartados por reservados, arriesgados y solo para los adinerados, los Hedge Funds representan a un sector en crecimiento. Pueden prometer rendimientos superiores a la media de mercado en un mercado oprimido, pero a pesar del atractivo de estos vehículos alternativos de inversión, los inversores deberían pensárselo dos veces antes de sumergirse en ellos.
