Noruega es un país con suerte, principalmente porque está habitado por Noruegos y Noruegas y por su extraordinaria riqueza (en cuanto a PIB per cápita, solamente le superan Luxemburgo y el diminuto Liechtenstein) derivada de la industria del petróleo.
Sorprendentemente, pese a ser los terceros exportadores de oro negro del mundo, tienen una de las gasolinas más caras del planeta, muy cerca de los 2€ por litro, como véis bastante más caro que los 3 céntimos que cuesta el litro en Venezuela (quinto exportador).
Pero no todo son buenas noticias para ellos ya que lo que les sobra de petróleo, les falta de mantequilla. Parece más que absurdo que con la pasta que tienen se encuentren con problemas de abastecimiento de un producto alimenticio doméstico básico, que es lo que está sucediendo. Esto es lo que hemos podido leer en la prensa hace unos pocos días:
Los ciudadanos noruegos se encuentran entre los que más cuidan su alimentación. Cada nueva dieta de algún gurú de la comida sana encuentra, de inmediato, una gran acogida entre los habitantes del país de los fiordos. En esta ocasión, la moda alimentaria ha superado todas las expectativas y ha provocado una emergencia nacional: se ha agotado la mantequilla.
