¿Cómo afectará la creciente incertidumbre económica a nuestras vidas?
Complicado y un tanto abstracto título, lo admito; no me refiero sólo a la influencia de la actual crisis económica en nuestra situación vital, con la incertidumbre que genera en cuanto a nuestros ingresos y ahorros, sino a la creciente inestabilidad vital que genera un cambio en el paradigma económico que intuyo estamos viviendo.
La mente humana no está preparada para la inestabilidad continua; busca mecanismos, ciertos o inventados, para explicar lo que pasa y prever el futuro. Nos es más familiar vivir con falsas certezas que en un estado constante de duda razonable. Y nos hemos acostumbrado a una cierta estabilidad económica, con la posibilidad de acceder a empleos estables que, a cambio de nuestra fidelidad, nos garantizasen un sueldo hasta nuestra jubilación. Los ejemplos más claros de ello era el empleo de funcionario y el de banca.
No nos engañemos, trabajar a cambio de un sueldo no hace rico a nadie; pero si ello conlleva cierta seguridad y estabilidad en los ingresos, hay mucha gente que está dispuesta a ello. No todo el mundo tiene el porqué asumir el riesgo de emprender negocios. Sin embargo, y es una opinión más que una certeza, me temo que vivimos un momento en que el trabajo estable para toda la vida ha desaparecido. Ni siquiera creo que el sistema funcionarial aguante a la embestida de la economía global; el empleo hasta la jubilación en banca tampoco va a perdurar, al menos en los mismos términos que han disfrutado los actuales prejubilados de oro del sistema financiero.
No poder disfrutar de la estabilidad que da ser un empleado tendrá consecuencias muy profundas en el tejido productivo y en la vida del ciudadano; si la empresa en la que trabajo no me garantiza que pueda jubilarme en ella y en todo momento tengo que calibrar si lo que hago me prepara para un eventual cambio de trabajo forzado, mis exigencias en cuanto a formación y mejora de la empleabilidad de lo que hago aumentarán. Un sueldo no vale lo mismo si se me asegura un futuro en la empresa que si no. Si puedo dejar de trabajar en cualquier momento en la firma, si no tengo una estabilidad en mi sueldo, me tengo que preparar para cambiar en cualquier momento. Por tanto, intentaré que el sueldo sea más alto (ya que tengo que ahorrar para un eventual periodo de desempleo), exigiré que lo que haga me prepare para otros empleos y mi fidelidad a la empresa será mucho menor (al fin y al cabo, o mejoro yo mi empleo o igualmente me iré a la calle en un futuro no muy lejano).
Los capitalistas sin alma (que los hay) piensan que una flexibilidad absoluta del trabajador les beneficia de forma absoluta. tal vez ello funcionara en la época industrial, donde las masas de obreros apenas podían coordinarse para luchar. Pero estamos en otros tiempos, tanto porque vivimos en unas sociedades más o menos civilizadas como porque los medios de comunicación entre personas son impresionantes (Internet, en cierta manera, mata los intentos de someter en el tiempo a los pueblos). Una flexibilidad absoluta del trabajador en el futuro que nos espera va a implicar un cambio brutal en las empresas. A fin de cuentas, ya no seremos simples trabajadores, sino profesionales del trabajo.
Tampoco los Estados se librarán del cambio social que nos depara el nuevo paradigma económico; si no se garantiza a la población un cierto Estado del Bienestar a cambio de sus tributos, se perderá buena parte de la legitimación democrática de la nación. Las exigencias a los gobernantes aumentarán de forma exponencial y, salvo que los países occidentales seamos capaces de ofrecer una alternativa a nuestros pueblos, podemos vivir auténticas revueltas sociales.
La flexibilidad defendida por determinados sectores tiene contrapartidas en un mundo interconectado y globalizado. Algunas de las consecuencias de exigir flexibilidad sin dar nada a cambio pueden ser explosivas. El pan y circo de los romanos ya no domina las masas con la misma efectividad que antes. Y las personas informadas son peligrosos cuando se abusa de ellos. Tomen nota, compañeros del Club Bilderberg; por su propio bien.
Escrito por Pau A. Monserrat el 19 de diciembre de 2011 con
5 comentarios.




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“La mente humana no está preparada para la inestabilidad continua” -Mas vale que nos preparemos y rapidito. La vida es una lucha continua sin cuartel, así que cambiad de chip si queréis sobrevivir! Se acabo dormir tranquilo….