¿Se puede ser amigo del jefe?

¿Se puede ser amigo del jefe? 2No hay nada como ir a trabajar y tener un buen ambiente de trabajo, parece que vas más motivado. En muchos casos, tus compañeros de trabajo acaban siendo tus mejores amigos, al fin y al cabo, ¿por qué no? pasas con ellos muchas horas al día y además de compartir trabajo, inevitablemente, acabas hablando de tu vida personal. Incluso hay quien encuentra a su pareja en el trabajo.

Otra cosa bien distinta es ser amigo del jefe. En general, en las relaciones interpersonales, surgen conflictos, de ahí la importancia de saber poner límites. Está claro que nuestro jefe es una persona, pero en el ámbito laboral, ante todo, es nuestro jefe, de ahí la importancia de saber controlar lo que decimos y cuándo lo decimos. Si tenemos amistad con nuestro jefe, puede ser fácil saltarnos estos límites. Ten cuidado porque esto puede acabar con la relación personal y profesional.

En el trabajo, hay que evitar mezclar lo personal con lo profesional. En caso que aparezca algún problema que requiera intervención de alguna de las partes, es muy importante tener claro cuáles son los objetivos de la empresa, como también los de esa amistad. (Javier Caparrós, director general de Trabajando.com España).

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La semana en los mercados

La semana en los mercados 4El viernes recibí algunos comentarios por twitter que se extrañaban de las conclusiones negativas que yo hacía del acuerdo del €grupo en el artículo de la semana pasada. Yo tenía que estar equivocado ya que las bolsas reaccionaban con fuertes subidas. Y aunque esta semana parece haberme dado la razón puede que yo esté errado ya que hay que dejar de mirar las reacciones a corto plazo de las cotizaciones para saber si la economía va bien o mal, sean al alza o a la baja. El divorcio entre el mercado bursátil y la economía real es cada día más evidente. De hecho, el viernes, con las bolsas disparadas, la deuda italiana –la tercera economía de la €zona- a 10 años subía hasta el 6% de rentabilidad, señal clara de que la confianza no había vuelto. El impacto positivo de las medidas que suponen apalabrar más liquidez a países en problemas desde que en mayo 2010 –con euforia bursátil incluida- se aprobara el primer rescate a Grecia hasta ahora, cada vez dura menos tiempo, quizás porque ya se ha comprobado que no son la solución sino sólo un remiendo, quizás porque pasar de los acuerdos políticos a la aplicación práctica es muy complicado o quizás por una mezcla de ambos motivos. ¿Os imagináis lo bien que estaríamos si hubiéramos acordado la salida de Grecia a finales de 2009 en lugar de premiar la falsedad en sus cuentas prestándoles dinero?

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