A finales del año pasado escribía:
“Mi opinión para 2011 es pesimista, creo que la crisis este año se enfrenta a los desafíos más graves con las mismas políticas y los mismos dirigentes que nos han llevado a ella, que han empeorado la calidad de vida de millones de personas para salvar a los malos gestores y que ya actúan a la desesperada: guerra de divisas, compras multimillonarias de activos, préstamos a países que en realidad son inyecciones de capital de difícil retorno a los bancos…y sólo queda asumir la siguiente fase de la crisis: la del impago de las deudas. Y no me refiero ni sólo a España ni sólo a las deudas públicas, sino en general. Puestos a profetizar creo que la pérdida de la AAA por parte de los EUA podría ser la chispa que desencadene el que se pierda interés por la compra de más deuda”
De momento lo de la pérdida de la AAA ha quedado sólo en amenaza pero por desgracia sí que acerté en que este año se hablaría del “impago de las deudas” y es que, más allá del caso griego, tenemos un gran problema con el tipo de sistema económico que tenemos en el que la inmensa mayoría de naciones deben endeudarse más para poder pagar los vencimientos de deuda. Y en la UE no parecen haberse dado cuenta. Puede que algún argumento “racional” -como que era posible prestar dinero a un país insolvente un par de años y que luego volviera al mercado como si nada- convenciera a las autoridades de que la fórmula del “rescate” era la mejor solución en mayo de 2010 pero una vez conocida la evolución de Grecia parece imperdonable que se ampliara el mismo fracasado sistema a Irlanda primero y a Portugal después. Y que ahora se hable de un segundo rescate a Grecia parece un mal chiste. Veamos el efecto de los rescates en la prima de los CDS de cobertura de una posible quiebra del país (elijo los CDS porque es más sencillo que hablar del diferencial con el Bund alemán y más justo que hablar de la rentabilidad de la deuda, ya que también ha estado su subida influida por la subida de tipos de BCE):

