Cuando yo empecé a trabajar en los mercados financieros había unos 40 brokers de interbancario (es decir, aquellos cuyos clientes son entidades financieras), en la actualidad apenas quedan media docena y de ellos los 3 más grandes dominan el negocio de intermediación más importante: el de la deuda pública española. Por eso es un lujo tener hoy con nosotros a Javier Casal, subdirector del Área de Deuda Pública de Gesmosa –uno de esos 3- y Responsable Operativo de la mesa de bonos, ya que su visión de este mercado tan vital para la economía española es muy completa. ¡Y además es optimista!
– Lo primero que voy a pedirte es que expliques brevemente en qué consiste tu trabajo
Muchas gracias por el término lujo en tu introducción aunque me parece un poco desmesurado. Intentaré no aburrir a tus lectores, eso sí. A mí me gusta comentar que trabajo en la » última trinchera» del mercado financiero de Deuda Pública Europea, el espacio dónde los traders de los bancos internacionales » disparan» sus demandas y sus ofertas sobre los diferentes bonos y dónde nuestro trabajo consiste en lograr que esas «balas» encuentren objetivos adecuados. Detrás de esas operaciones, en la «retaguardia» de esas órdenes, existe un trabajo de estudio de analistas y el interés real de los inversores (bancos centrales, bancos privados, hedge funds, fondos de inversión, compañías de seguros…), pero tanto los traders de las diferentes entidades, nuestros clientes directos, como nosotros los brokers, desarrollamos nuestra labor en el último escalón, dónde se ejecutan finalmente todas las operaciones de compra-venta.
Nuestro objetivo es conseguir, lo que no es siempre sencillo, que las órdenes de compra de nuestros clientes encuentren vendedores y viceversa. Es un trabajo dinámico, rápido, competitivo ya que es necesario estar muy atento a las diferentes órdenes, a los múltiples datos internacionales que pueden afectarlas y actuar más rápidamente que nuestra competencia, que existe y es muy eficiente en ocasiones. La labor comercial, la información y el continuo aprendizaje son aspectos básicos para el desarrollo de nuestro trabajo.
– Al menos tenéis la ventaja de los market makers, las entidades que tienen obligación de dar precios para que siempre haya profundidad en el mercado, ¿O con la crisis de la deuda ya no cumplen como antes?
Los market-makers dan consistencia en forma de liquidez a las plataformas electrónicas de negociación (que en el caso del bono español son dos: Senaf y Mts), cotizando por obligación contraída con el Tesoro tanto precios de compra como de venta para cada bono. Desafortunadamente no tienen obligación de dar precios a las mesas de voz ( dónde desarrollan su cometido los brokers) y por eso a veces es complicado formar un precio mejor que el de la plataforma electrónica. Aunque es evidente que esos creadores de mercado, que son las entidades más importantes a nivel local y a nivel europeo, son a su vez las entidades más activas en las mesas de intermediación de bonos.
En cuanto a la crisis por supuesto que ha afectado a la forma de cotizar en esas plataformas por parte de los market-makers. Lo siguen haciendo con regularidad pero si antes cotizaban, y s’olo es un ejemplo, con una diferencia entre el precio de compra y el de venta de 5 puntos básicos (estaban publicados en la pantalla pagando en un bono 99.35 y al mismo tiempo vendiendo ese mismo bono al 99.40) y para 20 millones de euros en cada lado, ahora lo cotizan con 15 puntos básicos (99.30 -99.45, por ejemplo) y para 5 millones de euros, asumiendo menos riesgos, dada la volatilidad del mercado.
Es necesario entender que cuando hay un movimiento fuerte en los diferenciales de prima de riesgo entre los países (y en estos 2 últimos años los ha habido y con creces) estos market makers reciben agresiones continuas a sus precios de compra y de venta en las pantallas. De ahí esa evolución hacia una mayor amplitud del spread bid-offer. Ahora eso sí, lo que nunca ha peligrado en el caso de España es la liquidez. En todo este proceso siempre ha sido posible encontrar precios en los diferentes bonos emitidos por el Tesoro. Precios más amplios y con menos volumen sí, pero precios al fin y al cabo. Hay otros mercados, y me refiero a los de las economías rescatadas, en los que ha sido casi imposible encontrar precios en firme.
