Las entidades financieras idearon una estrategia ganadora: parasitar las calles de nuestras ciudades de sucursales bancarias. Un virus que se expandió con rapidez y especial virulencia por todo el territorio nacional.
Recuerdo la primera vez que tuve la oportunidad de escuchar este plan de boca del responsable de RR.HH. a nivel nacional de un banco en el que trabajé. Hace más de 11 años de ello, y realmente me estaba leyendo el futuro de lo que quería hacer la banca:
- Quitar la figura del cajero.
- Transformar al interventor en un comercial en oficina, que hiciera las veces las funciones de caja.
- Tener un director orientado en exclusiva a la labor comercial.
- Transformar la sucursal en un punto de venta puro y duro y expandirse territorialmente.
Admito que escuchaba a ese señor con atención, con una mezcla de reverencia e incredulidad. Por una parte, creía que las palabras de una persona con su cargo y conocimiento eran casi Ley. Por otra, me chirriaban algunos de los puntos de la estrategia.

