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Por suerte, soñar sigue siendo gratis y se puede soñar dormido o despierto. Los sueños son de lo más variados, desde que te toca la lotería o hasta la pesadilla en la que te arruinas. En este caso, se pide soñar con la empresa deseada y así un estudio realizado por jobandtalent.com y publicado por Cincodias.com revela que los jóvenes creen que la consultora de servicios Accenture es la mejor compañía para trabajar, seguida de Deloitte, Vodafone y BBVA, con lo que el sector de auditoría y banca se imponen entre las preferencias laborales del colectivo.
Vivimos en una sociedad de consumo mayoritariamente aceptada. En esta crisis incluso hemos podido comprobar cómo los que dirigen el mundo nos animaban a gastar porque la economía se acostumbra rápidamente a unos ingresos y aparentemente nunca prevé que éstos se reduzcan, a pesar de la periodicidad de las crisis. De este modo la solución unánime que han encontrado los gobiernos es aumentar la deuda para compensar la solución que en general han aplicado las familias y empresas: reducción del gasto y venta de activos. Hasta tal punto se han contrapuesto esas corrientes que en España hemos visto gastar dinero público en limpiar fachadas al tiempo que muchos españoles se arriesgaban a conducir sin seguro para ahorrar. Desde que estalló la crisis griega en el primer semestre de 2010 la mayoría de los gobiernos europeos (no así Japón y los EUA) han copiado la solución de los particulares reduciendo gastos. Aún no hay dictamen definitivo de si esta es la opción correcta aunque para algunos –entre ellos España- la elección venía obligada por sus problemas de solvencia.
Dejando de lado esta discusión, mi impresión es que hace falta un cambio psicológico social para consumir menos o más concretamente, consumir sin endeudarse aunque eso afecte a las grandes cifras económicas. El otro día comentaba que todo apunta a que hay suficiente alimento en el planeta para que sobrevivamos varios miles de millones de personas más pero que a día de hoy se hace difícil –tanto por coste ecológico como por coste económico- que el mundo más desarrollado pueda mantener su actual nivel de consumo ante el empuje de las “potencias emergentes”. La pregunta que todos nos hacemos es si no nos estaremos equivocando con estas previsiones y en realidad exageramos el posible crecimiento de estos países y su mayor consumo y la importancia de este “cambio de poderes” de los EUA a China. El ejemplo histórico más cercano no nos sirve de mucho porque es difícilmente comparable: el del Reino Unido, un imperio con amplios territorios por todo el mundo que fue cediendo el liderato económico planetario a favor de los EUA desde la participación de ésta en la Primera Guerra Mundial. Tras la II Guerra Mundial, con Europa –incluida la URSS- y Japón arrasados y con un proceso de descolonización muy avanzado que reduciría enormemente el tamaño del Reino Unido, no quedaba duda que el gran líder económico mundial eran los EUA. Y lo cierto es que entonces también se pronosticó un gran avance –que no existió- de algunas economías “emergentes” como Argentina y además Europa recuperó gran parte de la importancia perdida durante la guerra e incluso el nivel medio del ciudadano británico no se vio apenas afectado por ver reducida la influencia geopolítica de su país.