New Paradise´s Garden. Un barrio moderno, sostenible y con nombres propios acorde con los tiempos
He de decir que mi casa está situada en una buena zona de la ciudad, en una calle céntrica y comercial del barrio de New Paradise’s Garden, que, con el devenir de los años, se ha convertido en una zona multicultural, multicolor y multi pecadora, como dice mi vecino italiano Pier Paolo Verdi, un abuelete jubilado al que todos llamamos con cariño El viejo Verdi… porque se pega las horas mirando, silbando y piropeando a las chavalas que transitan por los bares de la zona. Porque bares….¡anda que no se han instalado bares en mi barrio! De esos con luces de muchos colores. Y la de gente joven que eso ha traído a vivir al barrio. Sobre todo chicas, porque hombres también vienen, pero de mas edad y solo de paso. Unas chicas muy majas que viven de alquiler (ellas sí que saben) y que pagan puntualmente en metálico, sin comisiones bancarias ni nada. Además proceden de un montón de países, lo que facilita el intercambio de lenguas. Todo esto favorece el desarrollo económico sostenible de mi barrio.
Tengo unos nuevos vecinos de origen colombiano, Eddy Ficio, albañil de profesión y su novia Laly Quadora, camarera en un bar que hace unos zumos maravillosos, que se acaban de trasladar a vivir justo en el piso de al lado del mío. Es bueno que venga gente joven y trabajadora, me digo, porque estos son los que garantizan mi futura pensión.
Como soy persona abierta y sociable, que pega la hebra enseguida con todo el mundo, me presté a ayudarles a conocer al resto de vecinos, los comercios de mi calle, la zona de bares, el entorno, vamos. Todo sea en aras de la integración y la normalización.
Mercedes Carada, la portera ecuatoriana de mi casa, saludó con entusiasmo a Eddy y Laly, ofreciéndose para cualquier cosa que precisen, como limpiar la casa en B, darles información privilegiada sobre otros vecinos…. Y también les ofreció a una buena amiga suya, Eva Gaza, que cobra subsidios y estudia cursos que organiza el Servicio de Empleo. Ya les dije yo, por lo bajo, que a esta última ni se les ocurriese contratarla porque tiene fama de no ser muy trabajadora. Se le da mejor estudiar. Se apunta a todos los cursos. La parte buena que tiene, eso si, es que no te cobra IVA si la contratas, para no perder los subsidios.
Camino de la calle nos tropezamos con Jacobo Ludo, uno de los vecinos argentinos de la casa, quien platicó largo y tendido con los nuevos vecinos. Jacobo es psicólogo. Saludamos también a Federico Chino y a su mujer Alba Sura, maja gente, aunque hemos tenido algún problema con ellos porque no respetan los horarios establecidos para bajar a la calle sus desperdicios. Doña Inés Pejo, una sexagenaria presumida que vive en el quinto y que se pasa la vida retocándose el maquillaje, también miró de reojo a los nuevos. Vive doña Inés de la pequeña pensión que le quedó de su marido, Juanca Dáver Lozano, que murió en extrañas circunstancias hace unos años sin llegar a cumplir los 67, por lo que no pudo llegar a conocer Benidorm. Que majo era Juan Carlos. Ahora la pobre doña Inés ayuda a mantener limpio el barrio reordenando los cubos de basura. Recicla todo lo que puede. Sobre todo en los cubos de hiper del barrio. Eso le ayuda a llegar a fin de mes y protege, además, el medio ambiente. En su casa solo tiene una bombilla, para ahorrar energía, que amablemente le entregaron en la oficina postal. Conserva la bombilla entre algodones, como un preciado tesoro, por si algún día le restablecen el suministro eléctrico, lujo que por ahora no se puede permitir, y la puede estrenar.
Ya en la calle saludamos a Oscar Acol y Héctor Tuga, los repartidores bolivianos de la tienda de ultramarinos. Un poco lentos, pero buenos chicos. Casi siempre terminan llegando con los repartos antes de caducar los yogures.
Pepe Lado Alcero, el peluquero, nos sonrió desde la puerta de su establecimiento. Estaba junto a su mujer, Inés Tornudo Grande, que es la que nos vacunó a todos de la “gripe A” el año pasado, porque es practicante de la Seguridad Social. No pillamos ni un catarro.
Calle arriba les enseñe el restaurante de toda la vida “Casa Paco’s” que regenta el matrimonio formado por Francisco Milón y su marido Paco Cido. Grandes cocineros los dos, de los de recetas de siempre, de las de la abuela. Comida tradicional española. ¡Que judías sin chorizo! ¡Que cocido sin jamón! Ahora piensan ya en jubilarse y traspasar el negocio, aunque, con aquello de la crisis, la gente no está para entramparse con créditos para pagar lo que ellos piden. Quizás Oscar Nivoro, el carnicero, que siempre ha tenido el sueño de montar un chiringuito vegetariano se anime. Sobre todo desde que se prohibió el consumo de jamón, chorizo y demás cochinadas derivadas del cerdo. Se que andan en tratos para cerrar el traspaso.
Junto a Casa Paco’s está la tienda de muebles de Oscar Pintero, un “manitas”, casado con Irma Tematica, profesora en el instituto del barrio. ¿De matemáticas? -me preguntó Eddy-. No, profesora de lenguas senadoras, les aclaré a Eddy y Laly. Catalán, vasco….de las lenguas del Senado, vamos. Oscar es autónomo, esa especie en peligro de extinción que aun no está protegida por las leyes de igualdad. Irma es funcionaria, esa especie abundante que repobló el país tras la postguerra, aunque ahora está algo estancada en su crecimiento, desde la crisis de 2008.
Un poco más adelante les enseñé el ambulatorio de la Seguridad Social. Allí trabajan Elsa Nitario, Helen Fermero , Elma Tasános y Susana Torio, unas guapísimas enfermeras que conozco desde que éramos unos críos y jugábamos a los médicos, al tú la llevas, al corre que te pillo, al churro va, con mi amigo Benito Camelo…..¡que tiempos!… parecían predestinadas a curar enfermos. Benito y yo siempre nos dejábamos ganar por ellas. Ellas nos curaban. Ahora dependen de la igualdad sanitaria de Leire. Solo pueden ganar la mitad de las veces y la mitad que ella.
Son ellas las que me presentaron a Esteban Piro Mesangra, el médico encargado del laboratorio de analíticas del ambulatorio. Un tío fantástico que adora la noche hasta para hacer guardias. Un tipo elegante. El Duque le llaman. O el Conde…
Ahí, al lado del ambulatorio, me percaté de la presencia de Casimiro Tuteta, el mirón del barrio. Le previne a Laly, pero me dijo que ya se había fijado en que no le quitaba ojo desde hacía rato. Casimiro trabajó muchos años en una inmobiliaria, les expliqué. Tenía mucho ojo para los precios del ladrillo. Hasta que comenzó a fallarle la vista. Lo pasó muy mal pero le dieron una invalidez de esas absolutas que te impiden trabajar de nada. Ahora lo ve todo mejor, mas claro… y con gastos pagados. Es liberado sindical del gremio. Se pasa el tiempo ojeando los precios.
Pero no todo en el barrio está bien. Nos cruzamos con Pedro Medario. A mi me da que es el camello del barrio. Una vida oscura la de este chico. Su mujer, Dolores Fuertes de Barriga, viaja a menudo a Marruecos. Pero no sabemos por qué. Suele ir y volver sin maletas. Dicen tener un negocio de importación-exportación….aunque no sabemos de qué. Son políticamente activistas, delegados de la junta auditora de contenidos apropiados en los medios cibernéticos de comunicación del Ayuntamiento. Se manifiestan partidarios de legalizar la marihuana….por sus efectos terapéuticos. Dicen que se recaudaría mucho en impuestos, ahora que el ayuntamiento anda falto de liquidez. Pedro anda siempre en el bar con Leandro Gado, un joven ocioso y desocupado, de mirada vidriosa y lejana, poco recomendable. Algo se llevan entre manos…me da en la nariz que estos se meten algo.
El frutero y verdulero, Germán Zana Oria, dio la bienvenida a Eddy y Laly. Les regaló unas cerezas. También el estanquero, Daniel Tabaco Mata, saludó a los nuevos. Se estaba fumando un cigarro electrónico en la calle porque ahora no puede fumar dentro su estanco, ni en el bar, ni en…. Ni en su casa, porque su mujer, Inés Queleto, dice que el humo daña su salud y la de sus huesos. Está muy delgada la pobre.
Saliendo de la farmacia vimos a Juanjo Sefina, un chaval de dudosa orientación sexual, por tanto una persona socialmente muy estimada y respetable. No tenemos clara su tendencia. Cada dos por tres está en la farmacia de los Licenciados Tomás Epo y Esther Oides, unos boticarios muy deportistas que van mucho a los gimnasios, en vez de perder el tiempo bebiendo como cosacos en los bares.
Juanjo suele salir a pasear con su amigo Jhonny Laboro Niná, de la rama gótico nini, que es la última tendencia de la moda juvenil.
Hice un alto en el camino porque me pareció ver pasar en coche a Francisco Matamoros. Bueno, tal vez era su hermano Santiago. En todo caso lo mismo da. A los dos los echaron del barrio por xenófobos. ¡Que tranquilos nos quedamos todos! Alá les perdone por su pecaminoso apellido.
No me olvidé de enseñarle a Eddy, pero sobre todo a Laly, el establecimiento de belleza que abrieron recientemente Penélope Luda y Matilde Pílate dos ex legionarias que se han casado recientemente. Una amiga mía Marta Tuada, les cedió un local, que se le quedó libre por los pelos, para abrir un negocio con futuro.
Y por último les enseñé lo más importante de todo el barrio: la sucursal del banco federal de las diecisiete realidades nacionales. Un gran edificio, pagado el pueblo, del que dependen la mayoría de los vecinos del barrio. El banco es el propietario de la casi totalidad de las viviendas y solares del barrio. Les pude presentar a Eddy y a Laly al director de la sucursal, Don Esteban Corroba Latira. Y al subdirector Don Esteban Quito Tengaña. El segundo subdirector, Don Guillermo Nigote De Papel, no estaba. No importa porque es el que menos pinta de los tres. Lo pusieron por la cuota de partido.
El guardia de seguridad, Alex Plosivo, un antiguo artificiero, acompañaba amablemente a la salida a una pareja a la que, una vez más, le habían denegado un préstamo hipotecario. Gonzalo Quito y Julieta Rada no entendían por qué les negaban la posibilidad de hacer realidad su sueño de tener en propiedad una vivienda.
Mis nuevos vecinos, Eddy y Laly, quedaron encantados de todo lo que les enseñé. Se sienten felices de poder integrarse en un barrio tan prospero y moderno.
New Paradise’s Garden. Un barrio del futuro en el presente.
Escrito por Mano H20 el 26 de enero de 2011 con
247 comentarios.





# 197, colores
no hombre no !!! no me molesto
lo que pasa que al escribir no se transmitir mis emociones.
te leo mucho y aunque no esté de acuerdo contigo ni con la de muchos foreros respeto tus/sus opinión/nes y hago autocritica de las mias …cosa que creo es bastante sana.
p.d. creo que los 5 jinetes fumaban…., asi que ya sabes si viene el Apocalipsys, nos vamos directos al bar a tomar unas cañas que por ahí no pasarán !!!! jejje
saludos.