La semana en los mercados

La semana en los mercados 2Un alto cargo de la mayor central nuclear del mundo, tras años de brillante historial apoyando las directrices de su jefe, es ascendido como sucesor y por tanto máximo ejecutivo de la misma. Unos dos años después estalla una crisis por la que los reactores empiezan a soltar radioactividad de forma alarmante. A los directivos de la central no les afecta porque están protegidos pero la nube tóxica generada se expande por todo el planeta. Dos años después, con centenares de millones de personas con sus problemas agravados por culpa de la falta de supervisión y control de la central nuclear más grande del mundo, se decide renovar el mandato de aquel que no supo hacer su trabajo siendo el máximo responsable. Cambiad central nuclear por el sistema financiero de los EUA y veréis que me refiero a Bernanke, el máximo responsable financiero cuando ocurrió la mayor crisis financiera en 80 años y al que Obama concedió otro mandato. ¿Cómo extrañarnos que políticos, banqueros, empresarios, reguladores, agencias de calificación etc. etc. que fracasaron estrepitosamente en su labor aún conserven –en muchos casos- su trabajo, su prestigio, sus emolumentos…? Y sin embargo, ¿No es raro que los que no supieron prevenir la debacle, participaron en su origen y desarrollo y necesitaron exprimir el dinero de todos socializando las pérdidas para frenarla sean los encargados de sacarnos de ésta? Y lo que es peor, dados sus antecedentes no resultaría tan sorprendente que fracasaran.

Es raro, pero parece claro que Obama decidió renovar a Bernanke porque a los mercados financieros les gusta la política de liquidez masiva y barata del actual presidente de la FED, espejo en el que se mira el -casi siempre- servil Trichet, así como el Banco de Inglaterra y el de Japón, que en realidad fue quien inventó el sistema (que por cierto fracasó). Por eso no es raro que justo semanas antes de las elecciones parlamentarias en los EUA la noticia económica está en un nuevo programa de compra de activos de bancos centrales, inyección de dinero que, aunque sea artificial ya que no existe, ha provocado subidas de precio en la mayoría de activos: deuda (lo que hace bajar su rentabilidad), bolsa, oro, crudo… Lo único que cae con fuerza es el $, divisa que representa a un país cuyas finanzas recuerdan cada vez más al sistema Madoff porque paga sus deudas con nuevas deudas. Sin embargo, en mi opinión, el asunto es más grave ya que la complicidad entre el Tesoro y la FED por la que uno emite –a tipos históricamente mínimos- y otro compra –con un dinero que nadie sabe de dónde sale- y que conduce a que en alguna parte un número cambie de sitio y troque un saldo de negativo a positivo me recuerda más al Monopoly: en el fragor del juego todos nos creemos que unas piezas y unos papeles de colores valen algo y hacen ricos a unos y pobres a otros pero cuando la partida -antes o después- acaba, descubrimos que todo había sido ilusión y que nadie tiene nada.

¡Qué diferente está resultando el inicio del último trimestre de 2010 respecto al primero! En enero todo era optimismo, este iba a ser el año de la recuperación y según avanzaran los meses ésta se consolidaría. Hoy personajes prestigiosos del mundo de la economía tanto intervencionistas como Krugman (que presagia una prolongación de la crisis y del alto nivel de paro ) como liberales (David Rosenberg avisa que 4 trimestres después de acabada la recesión “oficial” el crecimiento medio en los EUA debería ser del 4% y no llega ni al 2%, y espera un próximo PIB trimestral negativo) como técnicos independientes como instituciones como el FMI , que recorta la previsión para la economía mundial en 2011 por el notable empeoramiento de EEUU y el Banco de España están –en mayor o menor grado- pesimistas respecto a la evolución de la crisis. Y curiosamente el índice bursátil principal del mundo, el SP500, está por encima de los niveles de comienzos de 2010, los más importantes de Europa -Dax alemán y FTSE inglés- cotizan en claro positivo y varios mercados emergentes (Turquía, ChileMéxico, Argentina… ) están en máximos históricos. Una vez más, economía y bolsa difieren, si en enero  se descontaban unas expectativas que se han visto frustradas, ¿Por qué la bolsa está más alta? Y resulta que es el Ibex español uno de los pocos que reflejan –quizás injustamente dada la procedencia extranjera de la mitad de los beneficios de sus componentes- mayor similitud entre su negativa rentabilidad y la sensación pesimista con la que mayoritariamente valoramos la situación del país.

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