La vida es una sucesión de elecciones, desde la más nimia (¿qué me pongo?) hasta la más importante (¿compro ya el piso o espero un año más?) y de algún modo son apuestas (¿lloverá hoy, me la juego a hipoteca fija o variable?). El otro día Rcalber en su blog recordaba la anécdota de cuando Voltaire, ateo y anticlerical, poco antes de su muerte se confesó e hizo un escrito de reconciliación pidiendo perdón a la iglesia. Nadie sabe por qué lo hizo pero siendo Voltaire una persona inteligente creo que, fuera sincera o no la conversión, hizo la apuesta perfecta: si alguien va a morir y no hay nada después, ¿Qué más da lo que haga justo antes? Pero si hay alguna posibilidad de que haya un Juez que te está esperando para mandarte por toda la eternidad al infierno o al paraíso…entonces merece la pena –por si acaso- intentar estar a buenas con Él. Es lo que yo llamo una apuesta con riesgo cero, el sueño de todo trader de opciones y, en general, de todo inversor: ganar arriesgando lo mínimo.
Esa parece ser la filosofía del entrevistado el pasado lunes J.A.Mena García y me gustó mucho la expresión “cardiosaludable” que utilizó refiriéndose a su sistema de invertir en diferenciales entre activos (algo que también hace el sucesor de Buffet) en lugar de en la dirección, sea alcista o bajista, que es mucho más impredecible y arriesgada. En general es así, y considero que cuando la tendencia no es clara o –como muchas veces me pasa a mi – hay un conflicto entre el cerebro y el corazón (el “feeling”) a la hora de tomar una posición, es una buena alternativa, por ejemplo, apostar a la diferencia de comportamiento entre BBVA y Santander en lugar de comprar o vender. Voy a poner un ejemplo personal: durante mucho tiempo me trabajé una base de datos de la que derivé durante meses una operativa rentable que se basaba en el comportamiento del futuro del Dax respecto al del SP500 demostrando un movimiento de ensanchamiento y estrechamiento en el diferencial entre ambos del que obtener beneficio. Se basaba en que la diferencia entre ellos variaba dependiendo de que sólo estuviera abierto el contado alemán (de 9 a 15.30), que estuvieran abiertos ambos contados (de 15.30 a 17.30), que sólo estuviera abierta la bolsa norteamericana (de 17.30 a 22.00), o que ambos estuvieran cerrados (de 08.00 a 09.00 de la mañana siguiente)…siempre comprando uno y vendiendo otro en la misma proporción y deshaciéndolo en horas. Os aseguro que había varias señales que, sin asumir un riesgo direccional, generaban un beneficio recurrente en horas –y a veces en minutos- con una pauta que a su vez dependía de otros factores, por ejemplo exigía que el €/$ no se moviera demasiado en el día -por eso desde finales de 2009 ya no vale- y había que tener en cuenta que no se comportaban igual si el día era bajista o alcista ni si las alzas comenzaban en la sesión americana o ya venían del horario europeo. No me engaño, es un trabajo técnicamente tan difícil y que requiere tanta disciplina y dedicación que por desgracia lo hace mucho mejor una máquina que calcula y recalcula múltiples variables con una agilidad asombrosa. Además no es una alternativa para el que tiene una vida laboral “normal” e invierte en bolsa esperando que el dinero “trabaje por él”, por eso los gestores profesionales siguen siendo necesarios. Eso sí, no está de más saber qué herramientas utilizan, cada día es más absurdo poner el dinero en un fondo de inversión o un plan de pensiones que básicamente compra telefónicas y santanderes y espera que suban y cobra una comisión de gestión anual del 2%. A veces pensamos en los “grandes especuladores mundiales” y los asociamos a “gigantescos pelotazos” pero si con 40 mil euros en garantías se pueden obtener 100 euros al día de media con un mínimo riesgo, eso son 25 mil euros al año, más de un 60% de rentabilidad anual…una máquina que pueda garantizar eso calculando ineficiencias puede obtener mucho más que arriesgando el dinero en una dirección concreta del mercado. Y hablamos de miles de millones de euros gestionados…y cientos o quizás miles de ineficiencias en múltiples activos y mercados.
