Estaba equivocado. Durante estos años he mantenido una posición errónea y eso ha podido llevar a muchas personas a tomar una mala decisión que condiciene su economía durante muchos lustros. Me he visto cegado por un diagnóstico fallido y por mis múltiples prejuicios. Nadie se podía imaginar lo que iba a ocurrir y si bien eso no es ninguna disculpa si trato de justificar con ello mis imperdonables fallos.
Es por esto, que os pido disculpas y en vez de mirar hacia atrás con rabia os ruego mirar hacia adelante con esperanza para intentar ver que soluciones podemos encontrar entre todos para salir de esta situación.
¿Me perdonáis si os garantizo transparencia desde hoy y el máximo esfuerzo en salir de la crisis?
¿Por qué no he escuchado ningún discurso de este tipo por parte aquellos que actuaron de una manera errónea e interesada antes de la crisis? ¿Cómo puede ser que de tantos errores que se han cometido nadie los ha asumido? ¿Por qué cuesta tanto reconocer los errores cuándo las sociedad ha demostrado que perdona?
¿Cómo debemos actuar contra los que confiesasn su error?
De eso nos habla Kathryn Schulz en su libro «Beign Wrong» y nos dice que en nuestra vida privada, la respuesta es bastante fácil: la comprensión. Después de todo, si eres capaz de aceptar la admisión de un error con cierta gracia, todos ganamos. Por un lado ayudarás a detener un conflicto justo cuando se está gestando y por otro lado ayudarás a restaurar la intimidad y el humor sobre lo que estaba a punto de convertirse en una de esas peleas sin sentido.
Leer más