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Haiti

A veces no nos damos cuenta de la suerte que tenemos de vivir en un lado de una línea y no en el otro. La historia nos ha dado muchos ejemplos de cómo una simple frontera puede determinar la calidad de vida de sus ciudadanos independientemente de sus recursos naturales. Por ejemplo, tenemos a Corea, un país dividido artificialmente en dos cuya parte sur tiene el decimotercer PIB más alto del mundo mientras que sus vecinos del Norte se encuentran más allá de la posición cien, un PIB per cápita muy bajo del cuál además se destina entorno al 25%  en gastos militares. Hablamos de lo que era un sólo país hace 65 años pero que ahora son 2 mundos completamente diferentes en lo económico y en lo social.

Ayer se cumplió un mes del terremoto de Haití, país completamente olvidado hasta que la tragedia del le ha sacudido. Basta con darse un paseo en avión o por Google Earth para comprobar la frontera que se ve claramente en el paisaje, es como si hubieran cortado la isla con un cuchillo. A la izquierda del corte, la isla es pardusca y carente de árboles, al este verde y llena de vegetación. Incluso estando en la propia frontera, si se mira al este se pueden ver los campos desnudos llenos de lodo de Haití, mientras una docena de metros al oeste de la línea empieza el bosque de pinos de la República Dominicana.

Edito: Me acaba de enviar un amable lector esta foto (a la izquierda Haití y a la derecha la República Dominicana):

Haiti 2

Para comprender un poco más la diferencia entre estos dos países que deberían de haber corrido prácticamente la misma suerte recurro al libro «Natural Experiments of History» de Jared Diamon que hace un profundo análisis sobre lo pasó en la isla, que a continuación os resumo:

A grandes rasgos, la historia es la siguiente: después de la llegada de Colón, las enfermedades acabaron rápidamente con la población arahuaca (los indígenas de la isla). Los colonos españoles se expandieron lentamente de modo dispar por la isla, amenazados por los piratas franceses, ingleses y holandeses. En 1697, España cedió el tercio occidental de la isla a la más poderosa Francia, y renombró la nueva colonia como Santo Domingo.

Había algunas desventajas naturales. La lluvia en la Española (la isla donde están Haití y Santo Domingo) llega del este, de modo que la parte occidental de la isla es algo más seca. Haití no tiene el fértil valle del Cibao de la República Dominicana. Tiene más montañas y una tierra más llana. La deforestación, que comenzó hace 250 años, es un círculo vicioso: menos árboles implican menos lluvia y más erosión, y esto a su vez menos árboles, y así sucesivamente.

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