En este elaborado gráfico donde se nos muestra la evolución del Dow Jones pero teniendo en cuenta la inflación. Y es que 1 $ de hace 40 años vale ahora el 75% menos, es decir, sólo se puede comprar con ese $ cuatro veces menos cosas que entonces, y eso es algo que mucha gente olvida cuando afirma que la bolsa a largo plazo es la inversión más rentable. La bolsa, como cualquier activo, debe subir al menos lo mismo que la inflación y si no lo hace perdemos poder adquisitivo y por lo tanto es una mala inversión.

Así pues, teniendo en cuenta ese importante factor el Dow Jones a pesar de haber tenido estos meses el mayor rebote de la historia pierde un 50% respecto a sus máximos, ofrece una rentabilidad negativa en la última década y un beneficio para alguien que hubiera invertido en 1965, muy inferior al que hubiera recibido comprando deuda pública, dando al traste con la mitificación de la bolsa como mejor sistema para asegurarse una estupenda pensión.
Y en este otro gráfico podemos ver que si lo comparamos con el oro –es decir, si los índices bursátiles en lugar de estar denominados en dinero lo estuvieran en oro, como cuando el dinero estaba respaldado con este metal- los diferentes índices tampoco salen bien parados: