Trichet advierte que algunos países podrían perder la credibilidad fiscal

El presidente del Banco Central Europeo (BCE), advirtió hoy de que algunos países podrían perder su credibilidad fiscal como consecuencia de los elevados déficit generados por las consecuencias de la crisis económica, lo que lastraría la confianza y podría perjudicar la recuperación de la economía, según explicó el banquero en una entrevista con el diario francés ‘Le Monde’.

“Las posiciones fiscales son mucho más diversas de lo que uno podría pensar. Algunos países están en una posición relativamente favorable, porque su gestión pasada fue acertada y prudente, mientras que otros están muy cerca de perder su credibilidad”, aseguró.

Trichet lanzó un claro mensaje a los países miembros y señaló que todos los Estados deben tener una estrategia fiscal creíble a medio plazo para los hogares, negocios e inversores. “Si no tienen confianza en la sostenibilidad de las finanzas públicas a medio y largo plazo, se consume menos e invierte menos”, advirtió.

“El éxito de la recuperación en Europa depende de la confianza de los inversores en la solvencia de los emisores soberanos”, recalcó el máximo responsable del BCE, quien aclaró que si no existe esta confianza, los inversores exigirán mayores tipos de interés de mercado, lo que penalizaría a los sectores público y privado del país en cuestión.

Sobre la debilidad del dólar frente al euro, Trichet recordó las palabras del presidente de la Reserva Federal estadounidense (Fed), en las que se compromete a vigilar de cerca la evolución de la moneda e insiste en que EEUU necesita un dólar fuerte.

Además, destacó que el euro “no ha sido creado” para competir con el dólar o para reemplazarlo en el sistema internacional de reservas. “Fue creado para completar el mercado único europeo y para proporcionar estabilidad y prosperidad a Europa”, recordó.

“AÚN NO PODEMOS CLAMAR VICTORIA”.

Sobre la recuperación económica, Trichet se mostró optimista en cuanto a que en el tercer trimestre la eurozona ya ha registrado crecimiento del PIB positivo en tasa intertrimestrales, pero señaló que hay que ser “cautelosos” porque aún persisten las incógnitas.

“Hay mucha incertidumbre, tanto a un nivel global como en el caso de la eurozona, particularmente en lo concerniente al crecimiento del próximo año”. Aún no podemos clamar victoria”, sentenció.

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Escrito por Carlos Lopez el 17 de noviembre de 2009 con 2 comentarios.

2 comentarios

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# 1, M.S
17 de noviembre de 2009, a las 20:19

El Banco Central Europeo ha sido uno de los más reticentes en aplicar durante la recesión una política monetaria expansiva. Hay que recordar que aún en agosto de 2008, cuando las dificultades económicas eran ya un hecho evidente, elevó los tipos de interés. Sólo la postura decidida de la Reserva Federal le arrastró a reducirlos –en todo caso, más altos siempre que los de Estados Unidos–, y a ir incrementando progresivamente las facilidades crediticias a la banca. Fue de los últimos bancos centrales en hacer un paréntesis en la ortodoxia y ahora es el primero en anunciar que la fiesta del crédito se ha terminado.
Jean-Claude Trichet, hace no mucho,tambien anunció que se van a ir retirando en un futuro inmediato las dotaciones extraordinarias de crédito. Aunque a remolque de la Reserva Federal, el Banco Central Europeo ha venido facilitando a la banca grandes cantidades de dinero en condiciones muy ventajosas. No obstante, la liquidez no ha llegado con fluidez a los particulares. En algunos casos, porque las entidades financieras la necesitan para disfrazar las situaciones de insolvencia en los créditos que tienen concedidos; pero en otras, porque prefieren prestar a los Estados que precisan endeudarse para las operaciones de rescate de los bancos y para los planes de estímulo de la economía.
Se da así la paradoja de que el Banco Central Europeo preste a la banca, para que esta a su vez preste al Estado, para que a su vez rescate a los bancos en dificultades. Como consecuencia, la banca gana por partida doble. Por una parte, se libera de sus pérdidas y, por otra, obtiene un suculento beneficio de operaciones sin riesgo: intermediar entre el BCE y los estados nacionales. Los contribuyentes pierden también por doble motivo: asumen el coste de las insolvencias de las entidades financieras y se financian a un coste mayor que el que cobra el Banco Central Europeo.
Todo ello tiene una explicación: el diseño absurdo bajo el que se ha construido la Unión Monetaria, según el cual el BCE no puede prestar a los Estados, con lo que debe conceder créditos exclusivamente a los bancos para que sean ellos los que presten a los países miembros.
Las contradicciones de la Unión Monetaria se manifiestan también en la política extremadamente conservadora que, bajo el patrocinio del Bundesbank, aplica siempre el BCE. Incluso cuando la crisis está lejos de superarse y sin que exista ninguna tensión inflacionista en el horizonte –más bien todo lo contrario–, ya está hablando de restricciones crediticias.
Tal política sólo puede tener un efecto, que el euro continúe apreciándose frente al dólar y, lo que aún es más grave, frente a China y demás países asiáticos que están anclados al dólar y no permiten que esta moneda se deprecie frente a sus divisas. Tal política quizás sea buena para Alemania, aunque lo dudo, pero desde luego puede tener efectos muy negativos para España, Grecia y Portugal, e incluso para Italia y para Francia. Pero ¿cómo hacer una política monetaria común para países tan diferentes y con saldos tan contrarios en sus balanzas de pagos?

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# 2, Anonimo
18 de noviembre de 2009, a las 12:31

Se puede decir más alto pero no más claro.
Te felicito por tu análisis

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