Bancos centrales

preguntaEn la red disponemos de muchas webs en las cuales sus usuarios hacen preguntas que los demás van respondiendo. Un ejemplo de este servicio es Yahoo! Respuestas, una web muy interesante que nos trae preguntas cuanto menos sorprendentes, veamos algunas de ellas:

Claro, viendo las respuestas que reciben a uno se le quitan las ganas de hacer preguntas de verdad, es como si aquí preguntáis. ¿Puede quebrar un banco central?. Vaya pregunta más absurda ¿no?. Está claro que la respuesta es No… o quizás Si…. o…. Depende…. la verdad es que no tengo ni idea y me avergüenza mucho preguntarlo, en momentos como este es cuando me gustaría tener una vida exitosa como narcotraficante.

Así que para ello nos vamos al blog del instituto Ludwig von Mises que en mi opinión escribe unos artículos excelentes (escuela austriaca) y en el cual se realizaron hace no mucho la misma pregunta ¿Puede quebrar un banco central?. Os recomiendo una lectura pausada del artículo, con café en mano, ya que es un pelín largo pero muy interesante.

Las autoridades monetarias centralizadas disfrutan de una posición privilegiada en el sistema monetario actual. La gente tiende a ver  a los economistas y a los políticos de estas instituciones como semi-dioses, individuos a los que si se les da recursos suficientes asegurarán que la economía siga una trayectoria siempre creciendo y sin alteraciones bruscas. Sin embargo, al contrario que los semi dioses griegos de antaño, los banqueros de los bancos centrales de hoy en día son meros mortales que deben trabajar dentro de los confines y restricciones de las instituciones que lideran.

Si bien es cierto que poseen un aura de invencibilidad, la verdad es que la efectividad de sus políticas afrontan severos límites.

De manera convencional un banco central persigue su objetivo de estabilidad en los precios mediante el ajuste del suministro de dinero para alterar las tasas de interés indirectamente, haciendo de esta manera que el prestar dinero sea más atractivo o menos. La reciente crisis atrae la atención a una función secundaria de estos bancos, esto es, como un prestamista de último recurso.

Tras el colapso de Lehman Brothers en septiembre de 2008, los bancos centrales del mundo intervinieron en un esfuerzo unificado para barrer activos deficientes no líquidos del sector de la banca privada para obtener una deuda de gobierno de mejor calidad. Si bien es cierto que este proceso se desarrolló sin dificultades en su comienzos, los bancos centrales se encontraron pronto con balances a la baja de deudas de mejor calidad por barrer. La única herramienta que quedaba para luchar la crisis de liquidez fue una expansión cuantitativa, incrementando el suministro de dinero, construyendo de esta manera liquidez nueva disponible para que el sistema bancario pudiera retirar sus pasivos.

Mediante esta expansión cualitativa, los bancos centrales fueron capaces de rescatar sistemas bancarios locales que estaban fuertemente endeudados en divisas locales, tal como era el caso en el sistema americano. Sin embargo, otras economías que dependían en inversión extranjera no fueron tan afortunadas. La insolvencia del Banco Central de Islandia a finales del año pasado sacó a la luz este tema; varios bancos centrales están todavía en peligro.

Los bancos centrales que sólo son capaces de inflar el suministro de dinero es su divisa local afrontan retos significativos cuando se enfrentan con sistemas bancarios fuertemente endeudados en pasivos nominados en moneda extranjera. Tal como el reciente ejemplo de islándia ha demostrado, la posibilidad de la insolvencia en los bancos centrales crea la oportunidad para una reforma bancaria real.

Cuando los bancos centrales quiebran

Murray Rothbard, en su libro «The Case Against the Fed», argumenta que una industria privada bancariamente libre está disciplinada por la amenaza de una retirada masiva de fondos, lo que le frena de una sobre emisión de sus pasivos en exceso de sus activos. Un sistema dirigido por un banco central de reservas que respalden los depósitos de los clientes no opera, sin embargo, bajo tal coacción. El sistema basado en dinero de curso legal garantiza a la autoridad monetaria central una ventaja: sus propios activos ( principalmente la base monetaria) nunca serán amortizados por nada que no sean las mismas unidades nominales en las que están nominados.

Guido Hülsmann explica esta rareza, usando la libra británica como ejemplo:

Hasta 1914, y luego entre 1925 y 1931, el Banco de Inglaterra amortizó sus billetes de 20£ con una cantidad de oro que se denominó «La cantidad de 20£». Hoy en día amortiza estos billetes con otros billetes del mismo tipo. La idea es que antiguamente la expresión «La cantidad de 20£» tenía un significado legal diferente al que tiene hoy en día. En su momento designó alrededor de 5 onzas de oro. Hoy en día significa algo diferente. La suspensión de pagos ha convertido la expresión «La cantidad de 20£» en una tautología auto referenciada, ahora designa billetes de 20£. Los billetes que aseguran un pago por «La cantidad de 20£» no hacen más que asegurar el pago en billetes semejantes.

El resultado es que los pasivos pueden ser retirados inflando el suministro de dinero y no mediante el sacrificio de ningún ahorro real, ya sean una materia prima ( como oro) o una divisa extranjera. Esta capacidad del banco central para poder hinchar sin esfuerzo pasivos domésticos ha incrementado su frecuentemente citada función como entidades crediticias de último recurso. Así pues, a medida que los bancos se encuentran afrontando falta de liquidez, los emprendedores dan por sentado que el banco central es capaz de colocarse rápidamente para expandir el suministro de dinero y evitar una crisis.

Hoy en día, al medida que los mercados monetarios globales han tomado un tono más reservado, las turbulencias económicas han causado que muchas instituciones financieras sufran una limitación de divisas vinculante. Muchos bancos centrales han asumido el papel de los constructores de mercado para asegurar que la liquidez permanece lo suficientemente alta como para que las empresas que afrontan esta limitación no se vuelvan insolventes.

Ignore por un momento si se debería apoyar artificialmente a las empresas que han cometido un error empresarial en el pasado y afrontan ahora insolvencia. La pregunta interesante deviene: ¿Es posible en todos los casos, tal como los empresarios emprendedores comunmente asumen?

Recientemente, el Fed estaba cerca de la insolvencia al usar sus propios activos para sacar de apuros a un  sistema financiero vacilante. Al tiempo que el Fed cambiaba deuda gubernamental de alta calidad por deudas provenientes de préstamos con tasa no preferencial que estaban cargando al sector bancario, el banco central agotó una gran cantidad de
sus activos y se acercó a su propia limitación fundacional.

En este punto, el Fed adoptó una solución simple: aumentó el suministro de dinero disponible al sector bancario, permitiendo de este modo retirar sus pasivos nominados en dólar. Ya que los pasivos que el banco central pretendía retirar estaban nominados en esa misma moneda nacional, tenía la capacidad de retirarlos simplemente al aumentar el suministro del dinero. De esta manera, el Fed evitó una crisis de liquidez sin gran dificultad ( dejando de lado los daños ocultos asociados a todo aumento de dinero)

Un problema global

¿Qué pasa si un sistema bancario no está atado con deuda que está nominada en su moneda nacional, más bien lo está con una deuda nominada en moneda extranjera?

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