Comparando datos
Ayer hablábamos de la necesidad de encontrar nuevas métricas para poder comparar el bienestar de cada país, más allá del dato del PIB. Al final cuando obtenemos este tipo de datos, nos ponemos a comparar como locos, llegando a algunas conclusiones bastantes chocantes.
Un ejemplo es la “huella ecológica“, veamos como la describe la wikipedia.
La huella ecológica es un indicador agregado definido como «el área de territorio ecológicamente productivo (cultivos, pastos, bosques o ecosistemas acuáticos) necesaria para producir los recursos utilizados y para asimilar los residuos producidos por una población dada con un modo de vida específico de forma indefinida».
Su objetivo fundamental consiste en evaluar el impacto sobre el planeta de un determinado modo o forma de vida y, comparado con la biocapacidad del planeta.
Así que puestos a comparar, unos investigadores han descubierto que la huella ecológica de un perro doméstico es el doble que la de un Land Cruiser de 4,6 litros que recorre 10.000 km al año.
Al menos, eso es lo que nos cuentan (visto en Cotizalia) los catedráticos de la Universidad de Victoria, Brenda y Robert Vale, arquitectos especializados en vivir de forma sostenible, en su nuevo libro Time to Eat the Dog: The real guide to sustainable living (algo así como: es hora de comerse al perro: guía para vivir de forma sostenible) llegando a la conclusión de que los propietarios de mascotas deberían cambiar a sus perros y gatos por animales que pudieran comerse, como pollos o conejos.
La pareja ha analizado las emisiones de carbono de las populares mascotas, teniendo en cuenta los ingredientes de su comida y la tierra necesaria para producirla.
Muchas personas se preocupan por lo que supone tener un todoterreno, pero no por lo que supone tener un pastor alemán. Nosotros consideramos que deberían hacerlo porque el efecto medioambiental es comparable.
En un estudio publicado en New Scientist, calcularon que un perro mediano come 164 kilos de carne y 95 kilos de pienso al año. Se necesitan 43,3 metros cuadrados de tierra para producir 1 kg de pollo al año, lo que significa que alimentar a Fido requiere del uso de 0,83 hectáreas de tierra.
Compararon esto con la huella de un Toyota Land Cruiser, con un kilometraje de 10.000 km/año, que utiliza 55,1 gigajulios (energía utilizada para fabricarlo y llenarlo de gasolina). Una hectárea de tierra puede producir 135 gigajulios al año, lo que significa que la huella ecológica del vehículo corresponde a 0,41 hectáreas, menos de la mitad de la del perro.
Han descubierto que la huella ecológica de un gato es de 0,15 hectáreas, considerablemente inferior a la de un Volkswagen Golf. Los hámsters tienen una huella de 0,014 hectáreas, tener dos equivaldría a tener una televisión de plasma.
En el fondo, el análisis del libro no deja de ser una estrategia para conmocionar y provocar, ya que no defienden que nadie se coma a su gato o perro, pero lo cierto es que existe algo de verdad en el hecho de que si tuviéramos mascotas comestibles como pollos, por sus huevos y carne, o conejos y cerdos, podríamos compensar el efecto de otros factores en nuestro medioambiente.
Como veis ante unos datos obtenidos con una metodología científica obtenemos unos resultados, que al compararlos obtenemos unas conclusiones no muy realistas. En este caso no tenemos en cuenta los efectos “colaterales” producidos sobre el planeta así como la huella producida por su proceso de “fabricación” ya que los de un perro y un todo terreno son bien distintos. Pero por otro lado tampoco debemos mirar a otro lado cuando creamos un indicador y vemos que los resultados que nos muestra no son los que deseábamos. ¿Y si realmente el tener una mascota es algo antiecológico?
Lo mismo nos ocurre con los datos económicos que recibimos día a día ya que podemos intentar compararlos llegando a conclusiones tan ciertas pero tan poco realistas como las del estudio de la huella ecológica. No debemos verlos de una manera aislada, si no que hay que tener en cuenta también sus efectos colaterales, situación actual, tendencias, etc. y una vez hecho analizarlos correctamente pese a que los resultados no sean como esperamos.
¿Realmente significa lo mismo una cifra de paro del 5% para España que para Alemania? ¿Y un crecimiento del PIB del 1%?. Es el problema al que nos encontramos frecuentemente la opinión pública que nos vemos bombardeados por comparaciones absurdas en las que acaban mezclando perros con Land Cruisers.
Escrito por Carlos Lopez el 11 de noviembre de 2009 con
285 comentarios.




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#243,anonima
En el que te puedo asegurar que yo no gano igual que mis compañeros de trabajo .
Por qué? tienes menos antigüedad, menos cualificación? o simplemente en tu convenio colectivo hay tabla de mujeres y otra de hombres.
En el que las mujeres si cotizan más de ocho años, de hecho yo llevo 15 años y soy más joven que tú.
No se refería a cotizar, sino al disfrute de juvilación, como vivís más al final acabarés cobrando más dinero por el mismo nivel de cotización.
En el que las mujeres divorciadas y separadas, necesitan de ayudas porque hay muchos padres (ya se que no es tu caso) que no les pasan la pensión y encima no recogen a los niños, por lo tanto tinen limitado el tiempo de trabajo al colegio de sus hijos, luego no tienen muchas opciones de trabajo, ¿no crees?.
Hay mucho irresponsable pero también mucho cumplidor, no generalices.
Respecto a la custodia compartida habria mucho que decir, tu crees que para la estabilidad de unos niños sería muy bueno cambiarles de casa, de colegio , de amigos cada seis meses o cada mes. Lo veo mejor el no limitar las visitas de ninguno de los padres.
Tendrían que dar la custodia de tus hijos a tu pareja a ver qué te parece lo de la custodia compartida.