10 de noviembre de 2009
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Los ministros de Economía de la UE empezarán a discutir hoy cuándo se retiran los planes de ayuda a los bancos diseñados hace un año para hacer frente a la crisis financiera. La Comisión Europea recomienda que los avales para la deuda emitida por las entidades comiencen a suprimirse ya en junio de 2010.
Hasta ahora, los países de la UE han apoyado hasta ahora a sus sectores financieros con medidas que suponen alrededor del 13% del PIB. Si se suman los fondos aprobados y todavía no utilizados, el porcentaje asciende al 31% del PIB. La mayor proporción (7,9% del PIB en cuanto a medidas utilizadas, 24,7% del PIB en cuanto a medidas aprobadas) corresponde a garantías sobre la deuda bancaria, según los datos de Bruselas.
En España, las medidas de apoyo al sector bancario ascienden al 21,9% del PIB, pero sólo se han utilizado por valor del 5,8%. De ellas, los avales suponen el 19,1%, y hasta ahora se han utilizado por valor del 4%.
Aunque los bancos se han beneficiado de la mejora de la situación económica, la UE considera que la recuperación sigue siendo “frágil”, por lo que “todavía es claramente prematuro iniciar la retirada general de los planes de apoyo financiero”. Eso sí, es imprescindible empezar ya a diseñar la “estrategia de salida” para volver a una situación de normalidad, según se recoge en el documento preparatorio que discutirán los ministros elaborado por expertos de los Veintisiete.
Mantener estos planes más tiempo del necesario “incrementa el riesgo de distorsiones de competencia” y permite la supervivencia de bancos “que no serían rentables sin ayudas públicas”. Al mismo tiempo, una salida “prematura” podría “debilitar y desestabilizar el sector financiero”. Para determinar el momento exacto en el que retirar los apoyos hay que tener en cuenta factores como la consolidación de la recuperación económica, la fortaleza de los balances de los bancos o el funcionamiento de los canales de crédito, señala el Ecofin.
Los 27 ven necesario coordinar sus estrategias de salida para evitar efectos colaterales negativos, por ejemplo, el “efecto estigma” para aquellos bancos que sigan recibiendo ayudas públicas cuando los demás las han dejado, o el riesgo de que muchas entidades renuncien a las recapitalizaciones públicas y necesiten acudir al mercado para aumentar capital al mismo tiempo. No obstante, ello no significa que todos los Gobiernos deban actuar al mismo tiempo, sino que deberá tenerse en cuenta la situación de cada país.
La estrategia de salida deberá producirse por fases, y empezará por los avales públicos a la deuda emitida por las entidades, según recoge el documento. Para eliminarlos progresivamente, los ministros de Economía discutirán dos opciones. En primer lugar, esperar a la expiración de los avales, lo que permitiría una “salida natural” de los planes de ayuda. La ventaja de esta opción es que tiene en cuenta la situación en cada país. Pero existe el riesgo de que algunos bancos se sientan “demasiado cómodos” y retrasen las reestructuraciones necesarias.
La segunda opción consiste en aumentar progresivamente el precio de los avales. Ello limitaría las distorsiones de competencia y obligaría progresivamente a los bancos a volver al mercado, forzando la reestructuración de aquellos que lo necesiten. El Ejecutivo comunitario ha propuesto que este endurecimiento gradual de las condiciones de los avales empiece a aplicarse en junio de 2010 y se anuncie oficialmente a finales de 2009 para garantizar la transparencia y la predictibilidad en el mercado. Los ministros de Economía debatirán el martes si consideran adecuadas estas fechas.
Al Gobierno no le preocupa que la UE empiece a discutir ya la retirada de los planes de ayuda a los bancos, pese a que en España el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) todavía no ha empezado a dar sus ayudas a las cajas de ahorros. Las autoridades españolas creen que la estrategia de salida tendrá en cuenta la situación en cada país, según informaron fuentes diplomáticas. Por ello, no se impedirá que España haga ahora lo que se permitió hacer a otros países antes, porque ello sería un “tratamiento discriminatorio”, según las fuentes.
AUMENTO DE LA EDAD DE JUBILACIÓN
Los ministros de Economía analizarán además el reciente informe del Ejecutivo comunitario que alerta de que la crisis financiera ha agravado los problemas de sostenibilidad de las financias públicas de la mayoría de los Estados miembros a largo plazo. Según el análisis de Bruselas, las cuentas públicas españolas se encuentran en una situación de “muy alto riesgo” debido al impacto de la crisis financiera y el aumento del gasto público relacionado con las personas mayores previsto para los próximos años, que será uno de los más elevados de la UE.
Los Veintisiete aprobarán un texto de conclusiones que reclama “reformas completas y apropiadas” de los sistemas de pensiones. “La adopción de medidas destinadas a contrarrestar los efectos financieros del aumento previsto de la longevidad, como la ampliación de la vida laboral y el aumento de la edad de jubilación, ajustados al aumento de la longevidad, es un punto clave que debe estudiarse seriamente en los Estados miembros”, señalan las conclusiones.
El Ecofin también reclamará la vuelta a posiciones fiscales sostenibles tras la crisis y defenderá que la reducción del déficit y la deuda vaya acompañada por reformas estructurales. Finalmente, los ministros destacarán la importancia de evitar el paro de larga duración y aumentar la población activa.
Los ministros de Economía de los Veintisiete cerrarán además un acuerdo político para aumentar el nivel mínimo de impuestos especiales sobre el tabaco en toda la UE. Fuentes diplomáticas aseguraron que este incremento no tendrá ningún efecto en España porque, tras la subida aprobada el pasado junio, el nivel de impuestos sobre el tabaco ya está por encima de los mínimos que exigirá la nueva norma.
Escrito por Europa Press el 10 de noviembre de 2009 con 1 comentario
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La vicepresidenta del Gobierno y ministra de Economía y Hacienda, Elena Salgado, afirmó hoy que el Gobierno no tiene previstas nuevas subidas de impuestos más allá de 2010 para corregir el déficit público y situarlo por debajo del límite del 3% del PIB que exige el Pacto de Estabilidad (PEC). Salgado reiteró que el año extra que la Comisión dará mañana a España permitirá realizar el ajuste presupuestario “con un poco más de holgura”.
El Ejecutivo comunitario propondrá mañana otorgar a España una prórroga de un año, hasta 2013, para corregir su déficit excesivo. Bruselas accederá a conceder este plazo extra tras constatar que el Gobierno ha tomado “medidas eficaces” para reducir el déficit, como la subida del IVA prevista para el año que viene, pero no está logrando su propósito porque la crisis económica es peor de lo previsto.
No obstante, la Comisión exigirá a España un fuerte ajuste presupuestario anual del 1,75% del PIB durante el periodo 2010-2013, en lugar del 0,5% que preveía hasta ahora el PEC.
“Desde luego, no lo tenemos previsto”, aseguró Salgado al ser preguntada por si serán necesarias nuevas subidas de impuestos más allá de 2010 para cumplir las exigencias de la UE. La vicepresidenta admitió que la corrección del déficit exigirá un esfuerzo muy importante y “tener una administración más eficiente”.
No obstante, resaltó que “una buena parte de nuestro déficit es un déficit cíclico”, es decir, que “la salida de la situación de crisis económica en sí misma va a implicar una reducción del déficit puesto que los ingresos se incrementarán por efecto del incremento de actividad”.
La vicepresidenta aseguró que el Gobierno no ha pedido a la Comisión el año de prórroga para cumplir el Pacto. “Hasta ahora teníamos 2012 y habíamos hecho un plan para volver a la estabilidad presupuestaria en 2012″, subrayó. “Cuando el señor Almunia ha comentado alguna vez si España estaría de acuerdo con un año más, nosotros hemos dicho evidentemente que sí, pero no lo hemos pedido”, aseguró.
“Evidentemente, si tenemos un año más porque así finalmente se decide, podremos hacer los ajustes con un poco más de holgura. Pero, por supuesto, nosotros estamos muy comprometidos con el Pacto de Estabilidad”, dijo Salgado.
Y anunció que, en el plan de ajuste del déficit, se exigirá a las empresas públicas “esfuerzos parecidos a los que vamos a pedir a la administración”. “Esfuerzos de eficiencia, esfuerzos también de poder tener una contabilidad más ajustada”, precisó.
Según las últimas previsiones de la Comisión, en España el déficit se disparará hasta el 11,2% del PIB en 2009 y bajará ligeramente hasta el 10,1% en 2010 y hasta el 9,3% en 2011.
CONSOLIDACIÓN DE LAS CAJAS.
La vicepresidenta económica se mostró de nuevo convencida de que dará tiempo a realizar la reestructuración de las cajas de ahorro antes de que la UE decida retirar las ayudas a los bancos.
Salgado insistió en que, con independencia de las ayudas, en España hay un “número importante” de cajas de ahorro y “una operación de consolidación de muchas de ellas será seguro beneficiosa para el sistema”.
Escrito por Europa Press el 10 de noviembre de 2009 con 0 comentarios
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Aunque estemos muy acostumbrados al sistema métrico, la definición de cada unidad básica no es fácil, veamos algunas.
- Metro: Un metro es la distancia que recorre la luz en el vacío durante un intervalo de 1/299.792.458 de segundo.
- Segundo: Es la duración de 9 192 631 770 períodos de radiación correspondiente a la transición entre 2 niveles hiperfinos del estado fundamental del átomo de Cesio 133
- Con lo cual, si afinamos aún más, un metro es la distancia que recorre la luz en el vacío durante un intervalo de 30, 66 períodos de radiación correspondiente a la transición entre 2 niveles hiperfinos del estado fundamental del átomo de Cesio 133. Fácil ¿No?
Así que cuando intentamos crear otras unidades de medida las cosa se complica aún más. Por ejemplo ¿Qué tal les van las cosas a los estadounidenses? ¿A los franceses? ¿Indios? ¿Ghaneses?. No somos los primeros en hacernos esta pregunta. Sin ir más lejos el Foro de la OCDE está buscando cómo medir la felicidad de la gente. Hace un mes, se hicieron las misma pregunta en el prestigioso diario “The Economist“. Veamos que nos dice a la pregunta ¿Cómo le van las cosas a los distintos países? (ayer también hablaron de esto en el blog salmon)
La respuesta más simple de un economista sería el producto interior bruto, o PIB, per capita de cada país. Para ayudarle a comparar cifras, lo convertiría en dólares, incluso a los tipos de cambio del mercado o (mejor) conforme a la paridad de poder adquisitivo, que permite comparar, por ejemplo, lo barato que resulta un corte de pelo y un trayecto de taxi en partes más pobres del mundo o incluso el famoso índice Big Mac.
Para estar seguros, esto le proporcionará una buena guía sobre los estándares materiales de vida: los americanos y los franceses, en promedio, son mucho más ricos que los indios y ghaneses. Pero puedes sospechar y el economista lo debería saber, que esta no es toda la verdad. El PIB estadounidense per capita es superior al de Francia, pero los franceses pasan menos tiempo en el trabajo, de modo que ¿les va peor? Un indio puede ser extremadamente pobre y aún así decir que es feliz, un estadounidense puede estar muy bien alimentado y aún así estar harto. El PIB fue diseñado para medir únicamente el valor de los bienes y servicios producidos en un país, y no lo hace de forma precisa. La percepción de una persona acerca de cómo le van las cosas depende de aspectos que el PIB no recoge, como su salud o si tiene trabajo. Los ecologistas se quejan desde hace mucho tiempo de que el PIB trata la expoliación del planeta en positivo (a través del rendimiento económico resultante) más que en negativo (bosques destruidos).
Recientemente, los economistas han estado analizando otras formas de medir el bienestar, incluso la “felicidad”, una noción que en otro tiempo parecía absurdo cuantificar. Entre esos convencidos de que los estadísticos oficiales deberían intervenir se encuentra Nicolas Sarkozy. El 14 de septiembre del año pasado una comisión nombrada por él, formada por 25 científicos sociales de renombre, cinco con premios Nobel en economía, presentó sus hallazgos. Joseph Stiglitz, el presidente del grupo y uno de los laureados, dijo que el informe era una llamada para abandonar el “fetichismo del PIB”. Según el Sr. Sarkozy, la agencia nacional de estadística francesa debería ampliar su perspectiva.
La comisión dividió su trabajo en tres partes. La primera parte con familiares críticas al PIB como medida del bienestar, pues no tiene en cuenta la depreciación de los bienes de capital, y por ello exagera el valor de la producción. Asimismo, el valor de la producción se basa en los precios de mercado, pero no todo tiene un precio. La lista de cosas sin precio incluye algo más que el medio ambiente. El valor de los servicios no proporcionados a través de los mercados, como la sanidad estatal o la educación, la vivienda en propiedad o el no remunerado cuidado de los hijos por parte de los padres, se “imputa”, se estima, basándose con frecuencia en supuestos inconsistentes, u omite, aunque la sanidad privada, la educación, el alquiler y la preocupación por los hijos se miden directamente.
El informe también argumenta que los estadísticos se deberían concentrar en los ingresos de las familias, el consumo y la riqueza, más que en la producción total. Todos estos ajustes cambian las cosas. En 2005, la comisión descubrió que el PIB francés real per capita suponía el 73% del estadounidense. Pero una vez que se añaden los servicios del gobierno, la producción de las familias y el ocio, la distancia se acorta: los hogares franceses tenían el 87% de los ingresos ajustados de sus homólogos estadounidenses. No cabe duda de que el Sr. Sarkozy es muy entusiasta.
Evaluar la buena vida
Lo siguiente que hizo la comisión fue medir la “calidad de vida“. Esto supuso un intento de captar el bienestar más allá de una mera exigencia de los recursos económicos. Un enfoque cuantifica el bienestar subjetivo de la gente, dividido entre el juicio general sobre sus vidas y los flujos de las sensaciones positivas y negativas en cada momento. Durante muchos años, los investigadores encontraron un estímulo en una paradoja aparente: que los crecientes ingresos no hacían más felices a las personas a largo plazo. Estudios recientes sugieren, sin embargo, que los países con PIB per capita superiores tienden a tener mejor puntuación en la escala de vida. Exactamente se estudia con detenimiento lo que, más allá de los ingresos, afecta de forma subjetiva al bienestar, desde la salud, estado civil y edad a percepciones sobre la corrupción. El desempleo recibió puntuaciones más bajas, incluso teniendo en cuenta los ingresos más bajos. La falta de trabajo puntúa más que la cartera.
En tercer lugar, el informe analiza el bienestar de las generaciones futuras. Las personas vivas actualmente legarán recursos limitados y otros recursos naturales, así como máquinas, edificios e instituciones sociales. El capital humano de sus hijos (habilidades, etc.) dependerán de la inversión que se haga hoy en educación e investigación. La actividad económica es sostenible si las generaciones futuras pueden esperar estar al menos tan bien como hoy. Encontrar una sola medida que pueda captar todo esto, según el informe, parece muy ambicioso. Eso suena bien. Por una razón, los estadísticos tendrían que realizar suposiciones sobre el valor relativo, por ejemplo, del medio ambiente y las nuevas construcciones, no sólo hoy, sino de muchos años en adelante. Es probablemente más acertado mirar un amplio rango de cifras.
Algunos miembros de la comisión piensan que la crisis financiera y la recesión han ampliado las estadísticas oficiales de forma más apremiante. Piensan que debería haber habido menos euforia si los mercados financieros y los políticos se hubieran fijado menos en el PIB. Parece exagerado. Los índices del mercado de valores, los precios de las viviendas en aumento y la baja inflación seguramente hicieron más por alimentar la exagerada sensación de bienestar de los banqueros y prestamistas.
Ampliar las estadísticas oficiales es una buena idea por méritos propios. Algunos países ya han empezado, en particular el pequeño Bután. Pero también hay riesgos. El informe justifica la medición de forma más amplia del bienestar, en parte, indicando que el público debe tener confianza en las estadísticas oficiales. Lo que lo hace aún más importante es que los estadísticos son independientes del gobierno. La idea de sonrientes políticos diciendo a la gente lo felices que son es realmente Orweliano. Otro riesgo es que la proliferación de medidas podría ser un regalo para los grupos de interés, permitiéndoles recoger números que amplifican su miseria para reclamar más parte en la tarta nacional. Pero, esto son sólo los comienzos. Entretanto, midamos.
Al final va a ser verdad aquella canción de la mandrágora que comenzaba:
No sé tus escalas por lo tanto eres muy dueña
de ir por ahí diciendo que la tengo muy pequeña.
Hablamos, obviamente, de calidad de vida.
Escrito por Carlos Lopez el 10 de noviembre de 2009 con 243 comentarios
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