Un holandés llamado Peter Minuit compró la Isla de Manhattan en 1626 a los indios. El precio que pagó fueron varias cuentas de cristal, unos trapos rojos y unos botones de cobre. Se dice que el coste total en la actualidad equivaldría a unos 24 dólares.
Como vemos, no es nuevo no saber cómo valorar determinados activos. Hasta hace menos de dos años muchos creían que en la banca eso no ocurría, que las agencias de rating y los auditores sabían lo que se hacían pero creo que por fortuna la inmensa mayoría hemos aprendido la lección: algo vale lo que se pague por él. Y no hay otra y vale para todo, el problema es que esa valoración es absolutamente temporal pues las ofertas no permanecen fijas en el tiempo, eso explica por qué las acciones de Santander valían 4 euros en marzo y 10 en agosto. Por desgracia no todo es un mercado organizado con demandas y ofertas en tiempo real como la bolsa, hay edificios de oficinas, promociones a medio construir, préstamos a una empresa cuya supervivencia depende de conseguir nuevos créditos, clientes que hace dos meses que no abonan su deuda… Por esta dificultad de medir el riesgo es por lo que existen hace tiempo ciertos criterios de prudencia contable y una normativa extensa sobre las provisiones de la morosidad comunes a toda la banca.
En los EUA sólo este año la cifra de bancos quebrados ya se acerca a los 100 y este mes gurús como Wilbur Ross o Nouriel Roubini han predicho el primero que se superarán los 500 antes de 2010 y el segundo que esa cifra llegará a 1000 antes del fin de la crisis. En otros países también ha habido cierres, nacionalizaciones, compras de participaciones e intervenciones varias para evitar la pérdida de confianza que se produjo cuando cayó el banco de los hermanos Lehman. Aquí las ayudas a la banca se han limitado a comprarles activos de buena calificación a precios razonables y a servir de aval para emisiones nuevas, sólo se ha intervenido CCM y se ha aprobado un plan (el FROB) con una dotación en gran parte pública de 90 mil millones de euros para posibles problemas futuros. ¿Por qué entonces tanta campaña contra el sistema financiero español?
Lo primero es no menospreciar el que el estado español (es decir, todos) haya destinado el dinero que podía haber servido para otras muchas actividades, en financiar a la banca. Y no olvidemos que el darle a muchas cajas el aval del estado para que otros inversores compren su deuda es asumir un riesgo y, de facto, es como si emitiéramos deuda pública ya que ese aval significa que si falla en el pago la Caja X, deberá asumirlo el estado español. Con todo, son medidas inferiores a otras realizadas en otros países y por sí solas no explicarían por qué si nuestro sistema financiero da beneficios y se mantiene en unos ratios de solvencia y morosidad adecuados, hay tantas voces criticándoles, ¿Por qué? En mi opinión, el gran problema estriba en que no sabemos cual es la situación real de nuestro sistema financiero (sobre todo las cajas de ahorros) y ante la duda, sospechamos.
¿Por qué tantas dudas? Bueno, la semana pasada Credit Suisse (que espera que los beneficios de la banca española bajen un 24% en 2010 respecto a 2009, es pues negativo para el futuro) argumentaba que no hay ninguna cifra oficial en España que diga cuanta morosidad ha sido renegociada por lo que dudan de la cifra oficial que, no obstante, va camino de sus máximos del 9.15% de febrero de 1994 (2 meses después de la intervención de Banesto)

No acaban ahí las dudas, cuando en el G-20 se insiste en que los bancos aumenten capital, este verano Banco de España declara que no es necesario provisionar el 100% de la financiación fallida cuando se trata de locales y viviendas terminados, sino que basta con dotar la diferencia entre el importe concedido y el 70% del valor de tasación del inmueble afectado (curiosamente es un buen argumento para finalizar obras en curso de promotoras fallidas). Este cambio supone unos 5 mil millones de euros que pasan a estar disponibles.
A esto hay que añadir que las valoraciones inmobiliarias no están actualizadas a precio de mercado con lo que valen bastante menos de lo que se dice en los balances y cada día –según se desinfla la burbuja inmobiliaria- que pasa dicha valoración es más irreal. Incluso se ha permitido que los bancos valoren por el NAV (valor en libros) participaciones en inmobiliarias cotizadas en lugar de usar su cotización en bolsa. Y lo curioso es que a comienzos de 2009 el gobernador de Banco de España (MAFO) insistió en que la banca debía aumentar las provisiones y reducir los beneficios. ¿Por qué según avanza el año lo que hace es permitirles más flexibilidad? 18 mil millones de euros en deudas han dejado las diez mayores suspensiones de pagos de inmobiliarias en los últimos 2 años, ¿Dónde están reflejadas esas enormes pérdidas? ¿Qué hay de la externalización del riesgo usando sociedades ajenas? Muchas preguntas.
Y una gran incógnita ante el futuro, nuestros bancos deben al BCE más que nunca: 74.820 millones de euros (La deuda de los bancos españoles con el BCE alcanza un récord en agosto, con 74.820 millones ), un 60% más que hace un año. ¿Qué harán si el Banco Central Europeo aumenta las exigencias para inyectar liquidez o simplemente sube los tipos de interés, cuanto afectará a docenas de entidades que a pesar del aumento del ahorro en España no disponen de liquidez propia porque la usan para provisionar sus fallidos (http://www.euribor.com.es/2009/05/06/espana-japon/ )?


