Viraje de política fiscal en Alemania
La rectitud fiscal es admirable, pero tiene sus límites en momentos de crisis económica. Esta es la conclusión a la que parece haber llegado el gobierno alemán, que ahora contempla un plan de estímulo fiscal por EUR50.000 millones para atajar la peor recesión que ha vivido la mayor economía de la eurozona en al menos 40 años. Se trata de un viraje de 180 grados por parte de los líderes alemanes, que recientemente se burlaban de otros países de la UE por su “keynesianismo”.
Pero admitir que la economía necesita un empujón es una cosa y decidir cómo emplear el dinero es otra. Los socios en la coalición de gobierno se han enfrascado en un debate sobre lo que se debe hacer con el dinero. Y no es simplemente por una cuestión de política antes de las elecciones de septiembre. Lo que ha crispado más el debate por el estímulo fiscal que en otros países es la mayor propensión de los alemanes al ahorro.
Entre 1997 y 2007, la tasa de ahorro de Alemania aumentó del 16% al 17%. En el caso británico, la tasa cayó del 9,4% al 2,5% en el mismo periodo. Los responsables de política alemanes temen, con razón, que si entra más dinero en los bolsillos de sus conciudadanos, éste se ahorrará en lugar de gastarse. Alemania podría terminar con unas finanzas públicas más débiles a cambio de nada, como ocurrió en Japón en la década de 1990.
Esta elevada tasa de ahorros refleja en parte una cultura menos consumista. Pero además, los alemanes confían cada vez más en sus ahorros en lugar de en las pensiones estatales para su jubilación. Con la economía en recesión, los tipos de interés a la baja y los puestos de trabajo en peligro, los alemanes podrían encontrar más motivos para ahorrar aún más.
El diseño de un paquete de medidas para fomentar el gasto es aún más importante porque otras fuentes de demanda -principalmente las exportaciones- están desapareciendo por la brusca desaceleración de la economía mundial. Pero no es obvio cómo se fomentará.
La bajada de los impuestos para las rentas más bajas es una opción. Por otra parte, una bajada de impuestos generalizada podría impulsar a las pequeñas empresas, ya que según la normativa fiscal alemana los propietarios de pymes pagan el impuesto sobre la renta en lugar del impuesto de sociedades.
Pero decida lo que decida la coalición, 2009 será un año difícil para Alemania. Se prevé que el PIB del país baje hasta un 3% este año, mientras que el paquete de estímulo no sobrepasa el 1% del PIB en cada uno de los dos próximos años. Incluso en el improbable caso de que se gaste todo el dinero, habrá que pasar por el túnel.
Escrito por Carlos Lopez el 7 de Enero de 2009 con
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