Lecciones a aprender de quiebra de Waterford
Waterford Wedgwood PLC (WTFU.DB), fabricante irlandés de cristalería y loza, goza del triste privilegio de ser el primer grupo europeo que quiebra en 2009. Pero no será el último.
Sobre el sector empresarial europeo penden bonos y préstamos por valor de EUR530.000 millones que deberán refinanciarse el próximo año, según Standard & Poors. La buena noticia es que los mercados siguen abiertos y se están firmando acuerdos. La mala noticia es que estos acuerdos sólo se firman con diferenciales que podrían suponer la ruina para muchas empresas europeas.
El diferencial medio entre deuda estatal y deuda especulativa empresarial alcanza actualmente los 20 puntos porcentuales. Como regla general, Moody’s considera que un diferencial de 10 puntos porcentuales es indicio de una futura tasa de impago del 10%. Pero recientemente la tasa de impago en Europa sólo ha aumentado hasta cerca del 4%, frente a menos del 1% que se registraba anteriormente.
Por su parte, los márgenes empresariales europeos también se están viendo muy presionados. La diferencia entre lo que los fabricantes de la eurozona producían a finales de 2008 y lo que pensaban tres meses antes que estarían produciendo es la mayor en casi 20 años, más que durante las recesiones de principios de las décadas de 1990 y 2000, según analistas autores de recientes informes empresariales realizados por la aseguradora AXA.
La combinación de costes de financiación muy elevados y deterioro de los márgenes operativos llevará a muchas empresas, como mínimo, a incumplir sus obligaciones de pago con los bancos. Si los márgenes de beneficio empresarial caen a niveles del 2002 y el coste de la deuda sube dos puntos porcentuales, la cobertura media de intereses de las empresas europeas se reducirá a la mitad, hasta 2,1 veces en el caso de las pequeñas empresas, según Deutsche Bank. Y un nivel tan bajo hará que a algunas empresas les cueste mucho lograr nueva financiación.
Waterford Wedgwood era una compañía pequeña que ha luchado durante años por competir con los proveedores asiáticos de porcelana y cristal. Su derrumbe no sorprendió a nadie. Pero muchas otras empresas europeas se enfrentan a una competencia igualmente dura de grupos en países emergentes, a duras condiciones para sus negocios en los mercados nacionales y a elevados niveles de deuda próxima al vencimiento. Todo esto da idea de lo difícil que será 2009, no sólo para las empresas sino también para sus bancos acreedores.
Escrito por Carlos Lopez el 6 de Enero de 2009 con
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