Mucho se escribe en la zona de comentarios sobre la necesidad de ahorrar en tiempos de crisis, así que nos hacemos la siguiente pregunta: ¿Que pasaría si todos ahorrásemos a la vez?. Ante esta hipótesis nada descabellada, llegaríamos a una situación económica llamada “la paradoja del ahorro”.
Un incremento del ahorro, bajo determinadas condiciones, puede reducir la renta nacional, vamos, hacernos más pobres. La explicación de la paradoja es sencilla: cuando ahorramos más, generalmente consumimos menos. En líneas generales la renta nacional viene determinada por el lado de la demanda, por tanto menos consumo significa menos gasto y esto nos lleva a un menor nivel de renta.
En este entorno, la única solución es que los gobiernos “desahorren” lo que sus ciudadanos ahorran bien mediante inversiones como la obra pública o por otro métodos como puede ser haciendo que los ciudadanos ahorren menos mediante una subida de impuestos (de alguna manera, obligarles a gastar)
No obstante, esta situación paradójica suele tener este efecto a corto plazo ya que a largo plazo el ahorro suele convertirse en inversión en ciertos sectores productivos que añadan valor a la economía y favorezca el desarrollo del país.
Por tanto. Ahorrar sí, siempre y cuando sea para invertir en un sector productivo.
El mercado está preocupado por la tensión que se ha generado tras el acuerdo alcanzado entre Estados Unidos y Polonia, a fin de instalar en territorio polaco un sistema de defensa y un escudo antimisiles, lo que puede incidir en el corte del suministro de petróleo en las plataformas del Mar Caspio controladas por Rusia (el segundo proveedor de petróleo del mundo).
Buen fin de semana a todos, que para servidor es su último día de vacaciones.
Tras un día tan trágico como el de ayer, a uno se le quitan las ganas de escribir un artículo “ligero” es increible lo mucho que nos puede afectar cualquier accidente nacional o local sobre todo si lo comparamos con cualquier tragedia mundial de las que ocurren casi todos lo días. Ya lo comentamos hace no mucho, que muchas veces nos centramos demasiado en los problemas económicos cuando lo realmente importante son otras cosas. No obstante, la vida sigue y aunque nos cueste, debemos continuar con nuestra actividad diaría, siendo la mejor terapia el buen humor. Para ello, voy a recurrir a uno de mis directores favoritos, David Zucker que hizo un vídeo hace poco respecto a la presión fiscal que podrían tener los americanos si los demócratas llegan al poder.
Entre IRPF, IVA, impuestos especiales y demás, muchos millones de españoles pagan más del 50% de sus ingresos a hacienda por tanto la figura de un “taxman” que nos persigue en cada momento, al estido del cobrador del frac, es casi una realidad. No nos damos cuenta, pero es así.
Por tanto, hoy propongo debatir sobre la presión fiscal que tenemos en España intentando mantenernos objetivos frente a la tentación de quejarse por todo. ¿Estaríais dispuestos a pagar más impuestos a cambio de mejores servicios?
El teorema de la recurrencia de Henri Poincaré nos dice que en un sistema con una cantidad finita de energía y confinado en un volumen espacial finito, volverá tras un tiempo lo suficientemente largo a un estado arbitrariamente próximo a su estado inicial. Básicamente, si el universo es finito, en algún momento muy lejano todo estará exactamente igual que ahora. Si lo pensamos, bajo este teorema, dentro de muchísimos billones de años tu estarás sentado delante de un PC leyendo este artículo. Inquietante ¿no?. El principal problema de este teorema es que el tiempo necesario para que esto ocurra puede llegar a ser mucho mayor que el que se predice como tiempo total de vida del universo, ya que el universo también se acabará.
Si en vez de hablar del universo, hablamos del dinero nos encontramos con algo similar aunque aquí el universo es mucho más pequeño y las cosas vuelven a su estado mucho más pronto. Son los ciclos económicos, aunque para ello no tenemos que recurrir a Poincare si no a la escuela austríaca que nos cuenta lo siguiente (año 1912) y seguro que os suena.
Generalmente los tipos de interés demasiados bajos estimulan la inversión por encima de lo justificado por el capital disponible. A medida que los inversores y las empresas, cargados de liquidez, pujan al alza los recursos productivos disponibles en la economía, suben los precios nominales hasta igualar la cantidad de dinero. Estas subidas descubren la mentira, revelan la ilusión monetaria y demuestran que dichas inversiones no eran rentables. En este momento sólo una nueva inyección monetaria puede evitar que explote la burbuja, prolongando la especulación y empeorando la mala asignación de los recursos, agravando las consecuencias de la inevitable crisis.
Las crisis son cíclicas simplemente porque es lo que tarda el hombre en olvidar sus errores y lo peor es que olvidamos también los errores que cometimos a la hora de atajarlas. Según los austriacos, la inyección de liquidez prolonga la crisis ya que no permite una corrección rápida. Volvemos a hacernos la pregunta de siempre ¿Están haciendo bien los bancos centrales?.
Así que para no olvidar, lo mejor es echar una mirada atrás para lo cual os recomiendo este artículo: Décimo aniversario de la crisis histórica en Rusia: en diez días el sistema financiero se desintegró.
El 10 de agosto de 1998, el barril de petróleo Brent, se situó por debajo de los 12 dólares. El 17 de agosto, Rusia tiró la toalla. Anunció su voluntad de devaluar su divisa, el rublo, y de posponer los pagos de su deuda, lo que supuso el colapso financiero ruso. “El detonante fue una caída del precio del petróleo. Puesto que se trataba de una exportación rusa clave; eso significaba grandes problemas para el Kremlin: de repente Rusia ya no podía permitirse pagar el interés de sus deudas”. Así, apenas 13 meses después de que la devaluación del baht tailandés desencadenara una crisis en el sudeste asiático, el sistema financiero internacional sufría una nueva sacudida.
El mercado de valores también se hundió. El índice RTS, que venía de subir un 141,8% en 1996 y un 97,9 en 1997, cedió un 85,1 en 1998.
Ciclos, ciclos y más ciclos. Lo bueno de todo esto, es que después de tantos que hemos pasado, los sobrevivimos cada vez mejor.
Siempre me ha sorprendido que la navaja multiusos con más prestigio sea la del ejército suizo, un país que presume de su neutralidad. La historia de esta herramienta data del año 1891 cuando Karl Elsener, propietario de una compañía que fabricaba equipamiento quirúrgico se dio cuenta de que las navajas de bolsillo del ejército suizo estaban fabricadas en Alemania, momento en el que fundó la Asociación Suiza de Cuchilleros con un solo propósito: Cuchillos suizos para el ejército suizo.
La complejidad de esta navaja ha alcanzado tal nivel que la más completa dispone de 85 herramientas (ver listado) y os la podéis comprar al módico precio de 1000$ (¡aprovechar ahora que el dólar está bajo!) en esta genial tienda. Aquí podéis ver una foto del aparato en cuestión.
En economía tenemos otra navaja que nos puede a ayudar a encontrar la explicación de lo que está ocurriendo y es “la navaja de Occam” que se basa en una premisa muy sencilla: en igualdad de condiciones la solución más sencilla es probablemente la correcta. Veamos el ejemplo con el que nos ilustra la wikipedia:
Para explicar la caída de una manzana al suelo, podríamos plantear las siguientes explicaciones:
Unos duendes traviesos invisibles e indetectables la han movido hasta el suelo, movidos por el afán de molestar.
La madurez propia de la fruta ha debilitado el rabito por el que está unida al árbol y, debido al peso excesivo, la gravedad ha propiciado su caída.
Una tormenta a su paso tiró la manzana.
Todas estas alternativas explican igualmente el fenómeno desde el punto de vista lógico y experimental, pero el criterio de Occam nos obliga a escoger la segunda como la más probable, ya que las demás nos obligarían a asumir una serie de postulados mucho más complicados.
Sin duda un método que nos ayuda a encontrar explicaciones lógicas en vez de teorías conspirativas. Aplicando este pensamiento a la pregunta de por qué hemos llegado a esta situación económica, tenemos varias explicaciones.
Los banqueros decidieron formar una logia para dominar el mundo y ayudados de los principales gobiernos lograron que prácticamente todos nos endeudásemos de por vida para poder ser sus esclavos durante muchos años.
Los países árabes, conocedores del poder que les otroga el petróleo han intervenido el mercado energético mundial y han hundido el dólar con el fin de controlar la economía mundial mediante fondos soberanos.
Los ciudadanos viendo lo barato y fácil que era pedir un crédito decidieron comprar por encima de sus posibilidades.
De alguna manera, las tres opciones son posibles pero puestos a quedarnos con una deberíamos hacerlo con la última. Este principio ha sido bastante criticado sobretodo en entornos complejos como pueda ser la física pero sin duda es un método que nos puede ayudar a resolver ciertos problemas.
Este principipo inspiró otro similar en informática y es el conocido “KISS” (Keep it simple, stupid) cuyo mejor ejemplo es la página de inicio de Google.
Así que cumpliendo con la navaja de Occam, termino el artículo con un resumen de noticias:
Solbes/descarta/repunte/morosidad/ponga/apuros/banca/cdseco/20080818cdscdseco_7/Tes/”>Solbes descarta que el repunte de la morosidad ponga en apuros a la banca
Y para terminar una joyita: dinero/2008/08/18/economia/1219042893.html”>La CNMV investiga si varios ‘brokers’ alteraron el precio de la banca para lucrarse.
El regulador ha comenzado las primeras pesquisas después de que un banco español de tamaño medio, que prefiere guardar anonimato, haya presentado una denuncia contra algunos de estos brokers, a los que acusa de haber difundido informes negativos para hundir el valor. Los denunciados vendían esas acciones en el mercado para más tarde recomprarlas a un precio más bajo, obteniendo así plusvalías con la depreciación de los títulos.