Entrevista al presidente del BCE, Jean-Claude Trichet

P.:Los mercados financieros no apuestan al ciento por ciento por nuevas subidas de tipos, especialmente en junio. ¿Son esas expectativas diferentes a las del BCE 

R.: Ciertamente no comento a diario sobre las probabilidades que da el mercado, que oscilan al alza y a la baja. Pero confirmo que nuestro análisis muestra que la política monetaria sigue siendo acomodaticia, con los tipos de interés en niveles moderados, y el crecimiento del dinero en circulación y el crédito vigoroso. Por tanto, actuar con firmeza en el momento oportuno resulta esencial para garantizar la estabilidad de precios a medio plazo. Somos totalmente transparentes en nuestra definición de estabilidad de precios. No todos los bancos centrales son tan transparentes como nosotros. Tenemos un mandato y un concepto de política monetaria muy claro. Por eso, todos los observadores saben que haremos todo lo necesario para asegurar la estabilidad de precios.

P.: El mercado ha interpretado tras la última reunión del BCE que el fin del ciclo de subidas de tipos está cerca. ¿Es cierto?

R.: Un número de observadores ha tomado buena nota del cambio de nuestro lenguaje, desde tipos de interés “bajos” a “moderados” y desde “acomodaticia” a “sigue siendo acomodaticia”. Era la intención del BCE hacer esos ligeros retoques. Sobre las futuras decisiones: haremos todo lo necesario para asegurar la estabilidad de precios.

P.: ¿Cuál es su consejo a los gobiernos de países como España o Irlanda que se enfrentan a tasas de inflación y crecimiento por encima de la media de la región?

R.: En un área monetaria común, las decisiones del banco central se toman teniendo en cuenta la situación general de la región: los 317 millones de personas. De igual forma, la Fed toma sus decisiones bajo la base de un área de 300 millones de ciudadanos, no de lo que ocurre en California, Carolina del Sur o Alaska, donde hay dispersiones de crecimiento similares a las de Europa. Por supuesto, lo que se necesitan son políticas nacionales apropiadas a las situaciones domésticas. Por eso estamos pidiendo políticas fiscales prudentes, algo que es especialmente válido para España e Irlanda, y ambos países están haciéndolo. También pedimos incrementos salariales responsables, ya que eso es crucial para no perder competitividad en episodios boyantes del ciclo. Finalmente, pedimos una política de reformas estructurales tan activa como sea posible para incrementar el crecimiento potencial y mantener bajos los costes laborales.

P.: ¿Está preocupado por el encarecimiento de la vivienda en España e Irlanda? ¿Es el auge inmobiliario en ambos países un riesgo para la estabilidad en Europa?

R.: El BCE mira el conjunto del mercado inmobiliario europeo, no sólo España o Irlanda. En la zona del euro, observamos un mercado con un crecimiento de los préstamos hipotecarios muy dinámico, del 9,4% en el último año. Ese dinamismo fue uno de los elementos que el BCE tomó en consideración en su toma de decisiones. Además, diré que todo aquello que se puede hacer por parte de los países para contener estos adversos acontecimientos será alentador. Pero permítame resaltar que estamos viendo una cierta desaceleración de los mercados inmobiliarios nacionales, en particular en España.

P.: España sufre el segundo mayor déficit por cuenta corriente, en términos nominales, de todo el mundo, sólo por detrás de EEUU. ¿Está el BCE preocupado porque eso sea una señal de que su crecimiento no es sostenible?

R.: Esta situación requiere un cauto y atento examen. Hay que observar el nivel de ahorro como porcentaje del PIB, que no es anormal, y el nivel de inversión. Claramente, España tiene un nivel de inversión muy alto, que no es necesariamente sostenible a largo plazo, debido a los enormes volúmenes de financiación tanto doméstica como externa que se están canalizando, sobre todo, al mercado inmobiliario. Hay que poner las cifras de déficit por cuenta corriente en ese contexto, y también en el de un episodio del ciclo económico muy dinámico. Dicho esto, hacemos un llamamiento, no sólo a España, a una política fiscal lo más prudente posible, con grandes superávit públicos, y la mayor responsabilidad a los agentes sociales a la hora de fijar los salarios, para tratar de contener la tendencia de lo que sería un crecimiento desequilibrado.

P.: ¿Cuál es su recomendación a las autoridades españolas?

R.: Que continúen con la mejor de las posibles políticas fiscales. Esa parte de la política nacional es una de las vías más importantes para moderar los desequilibrios. También deben continuar observando cuidadosamente la evolución de los costes laborales y la productividad laboral. Es esencial aumentar la productividad laboral a través de reformas estructurales.

Escrito por Carlos Lopez el 31 de Marzo de 2007 con 2 comentarios.
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2 comentarios

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# 1 , Ramón

8 de Junio de 2008, a las 12:54.

Mal padre es el sr. Trichet si desampara a alguno de sus hijos.
Mal padre si no hace lo posible por ayudar a los hijos + desfavorecidos.
Mal padre es si sacrifica a alguno de sus hijos.
Mal padre es si no le importa dejar a los hijos + desfavorecidos a la suerte de un 3º que no puede ya hacer nada.
Mal padre es el que su base, su principio, va contra alguno de sus hijos.
¿Tendrá que revisar su base y principio?
¿En manos de quién se han dejado las decisiones del BCE?
¿Está el sr. Trichet obsoleto?

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# 2 , federico

10 de Julio de 2008, a las 13:51.

Es urgente recuperar la independencia económica. Los trabajadores somos los únicos que pagamos por la mala gestión de este señor.

España debe abandonar el euro ya.

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